24 Julio 2005 Seguir en 
El vicegobernador Fernando Juri es un visitante asiduo del presidente del Senado, Daniel Scioli. La pirámide constitucional les asigna a ambos el papel de segundos de los jefes de Estado provincial -José Alperovich- y federal -Néstor Kirchner-. Estos son, además de políticos de andar avasallante, propensos a exigir lealtades absolutas e incondicionales. Las discrepancias causan excomuniones automáticas. De hecho, Scioli acabó aceptando el liderazgo excluyente de Kirchner, pero se ha mantenido prescindente en la puja de este con Eduardo Duhalde y con su esposa, Hilda. Desde la conducción del Senado se ciñó a una función de bajo vuelo político, apartándose de las cuestiones polémicas.
Fernando Juri está en una situación distinta. Desde julio de 2004 participa de una experiencia política con Alperovich, que se desarrolló armoniosamente hasta hace algunos días. Durante ese período acudió a la receta del sostenimiento de la gobernabilidad para no reeditar las pugnas de Ramón Ortega con Julio Díaz Lozano y de Antonio Bussi con Raúl Topa. Los roces recientes abren algunas incógnitas.
El retorno del vicegobernador tras el receso invernal puede dar más claridad a la situación. Sin embargo, existen algunos indicios que adelantan una posible revisión del status quo. Juri, por lo pronto, se preocupa por contar con encuestas propias, que le den certezas acerca de su presente y proyecciones de futuro. Hugo Haime, el encuestador oficial de Alperovich, no lo satisface del todo. Posiblemente llegó a la conclusión de que no se construye poder sin contar con la información propia.
Como Scioli, el vicegobernador no procede del rebaño kirchnerista. Su condición de menemista le valió no ser saludado por el Presidente en los actos del 9 de julio. Pero, a diferencia del ex motonauta, sí está entroncado históricamente con el peronismo. Y, desde esa posición, afronta desafíos múltiples. Políticamente debe mostrar libertad de movimientos frente a Alperovich porque ahora está edificando su futuro. Su calidad de presidente provisorio del PJ que regentea procesos electorales internos le evitó complicarse con definiciones arriesgadas. No fue, así, al acto de proclamación de la precandidatura a diputada de Beatriz Rojkés de Alperovich, pero se abstuvo de votar en favor del rechazo de Aldo Salomón como pretendiente a la intendencia de Banda del Río Salí, decisión que tomó la Junta Electoral Provincial (JEP).
Enredos próximos
Juri se diferenció, sin embargo, de Alperovich cuando proclamó su prescindencia en la pelea de Banda del Río Salí, donde el gobernador intervino abiertamente en apoyo de Zacarías Khoder, un ex bussista que olvidó viejas amistades políticas tras la muerte de su hermano Camilo, último intendente peronista de esa ciudad. Fue un traspié del gobernador el haber ignorado la notoria trayectoria republicana de Zacarías Khoder, que era vox populi en el departamento de Cruz Alta.
El peronismo entró en estado de ebullición antes del 23 de octubre. Algunos intuyeron que el obús disparado por el gobernador contra el senador Julio Miranda iba en realidad dirigido a Juri, a quien se observa con marcado recelo. La prematura aceleración del pulso internista despertó algunas intranquilidades en el frente oficialista.
Se entiende en las esferas áulicas que la coalición que da vida al proyecto de intendente del concejal Darío Monteros se mantendrá hasta el 21 de agosto -día de la elección interna abierta- si Juri no se inmiscuye para desalentar a los legisladores Víctor Lossi y Juan Siviardo Gutiérrez. Si estos se congelan, Monteros se llamaría a cuarteles de invierno. A Casa de Gobierno no inquieta lo que vaya a hacer Héctor Argañaraz, el tercero en discordia. Saben que el legislador Godoy y los comisionados comunales que lo rodean pueden ser muy sensibles a los pedidos del oficialismo. Si el panorama se simplifica siguiendo las conveniencias del alperovichismo, se entraría en un clima de paz armada con el jurismo hasta después del 23 de octubre. Khoder sería el candidato oficial del PJ y los choques entre las cabezas del Ejecutivo y de la Legislatura se ventilarían tras esa fecha.
La libertad de acción del vicegobernador enfrentará otras limitaciones. Versiones que surgen de diferentes ambientes políticos plantean que la Cámara estaría necesitando de aumentos dinerarios para desplegar su misión en los meses próximos. Se habla, así, de un refuerzo que elevaría el presupuesto del Poder Legislativo de $ 62 millones a $ 107 millones. Con esta última cifra llegaría a insumir el 5% del total provincial. El diálogo con la Casa de Gobierno estará ocupado en buena medida por la cuestión financiera, que no es de menor cuantía. Quién paga el costo político del incremento es la pregunta que ronda por muchos despachos. El salto en las cuentas no es menor, como también el riesgo del castigo popular a los legisladores gastadores.
Los otros riesgos
El recrudecimiento de algunas protestas sindicales sugiere que el período próximo a los comicios no estará exento de turbulencias sociopolíticas.
La mayor preocupación se focaliza en lo que pueda hacer la Corte Suprema de Justicia frente a los seis casos -incluido el de Alejandro Sangenis (h) si llega en apelación del fuero contencioso administrativo-. Aunque usan argumentos distintos, en lo esencial tienden a producir la caída de la simultaneidad de las elecciones de diputados nacionales y de convencionales constituyentes. La presentación de Exequiel Avila Gallo, en nombre del partido Defensa Provincial (Bandera Blanca), reclamó que se llame a elecciones primarias abiertas de convencionales constituyentes. Al tener interés en el asunto, se caería el argumento de que carece de legitimación activa para pleitear. Flota también el recuerdo de 1989, cuando el veterano político tumbó el proyecto peronista de hacer votar diputados y senadores en un distrito único, con una acción de inconstitucionalidad. La movida de Avila Gallo reactivó los temores a una jugarreta tribunalicia.
Nadie puede asegurar cómo sentenciarán los cinco jueces del máximo tribunal -de perfiles especiales todos ellos-. En ese sentido, lo que pueda disponer la Corte es de final abierto. Un fallo en favor de alguna de las acciones sometidas a su examen irritará a la Casa de Gobierno. Presienten en el Palacio de Tribunales que habría una reacción destemplada del gobernador. Inclusive, se admite que un hipotético juicio político enderezado a destituir a los jueces supremos, a causa de ese fallo, desataría un conflicto institucional que rebasaría los límites territoriales de Tucumán. Más que especulaciones merecieron los dichos de Benito Orlando Garzón, el predicador oficial de la reforma constitucional. "Queremos otro Poder Judicial independiente, pero eficiente", dijo. Sonó a réquiem de los actuales miembros de la judicatura y a un proyecto de puesta en comisión de estos. El gong de alarma sonó en Tribunales.
Fernando Juri está en una situación distinta. Desde julio de 2004 participa de una experiencia política con Alperovich, que se desarrolló armoniosamente hasta hace algunos días. Durante ese período acudió a la receta del sostenimiento de la gobernabilidad para no reeditar las pugnas de Ramón Ortega con Julio Díaz Lozano y de Antonio Bussi con Raúl Topa. Los roces recientes abren algunas incógnitas.
El retorno del vicegobernador tras el receso invernal puede dar más claridad a la situación. Sin embargo, existen algunos indicios que adelantan una posible revisión del status quo. Juri, por lo pronto, se preocupa por contar con encuestas propias, que le den certezas acerca de su presente y proyecciones de futuro. Hugo Haime, el encuestador oficial de Alperovich, no lo satisface del todo. Posiblemente llegó a la conclusión de que no se construye poder sin contar con la información propia.
Como Scioli, el vicegobernador no procede del rebaño kirchnerista. Su condición de menemista le valió no ser saludado por el Presidente en los actos del 9 de julio. Pero, a diferencia del ex motonauta, sí está entroncado históricamente con el peronismo. Y, desde esa posición, afronta desafíos múltiples. Políticamente debe mostrar libertad de movimientos frente a Alperovich porque ahora está edificando su futuro. Su calidad de presidente provisorio del PJ que regentea procesos electorales internos le evitó complicarse con definiciones arriesgadas. No fue, así, al acto de proclamación de la precandidatura a diputada de Beatriz Rojkés de Alperovich, pero se abstuvo de votar en favor del rechazo de Aldo Salomón como pretendiente a la intendencia de Banda del Río Salí, decisión que tomó la Junta Electoral Provincial (JEP).
Enredos próximos
Juri se diferenció, sin embargo, de Alperovich cuando proclamó su prescindencia en la pelea de Banda del Río Salí, donde el gobernador intervino abiertamente en apoyo de Zacarías Khoder, un ex bussista que olvidó viejas amistades políticas tras la muerte de su hermano Camilo, último intendente peronista de esa ciudad. Fue un traspié del gobernador el haber ignorado la notoria trayectoria republicana de Zacarías Khoder, que era vox populi en el departamento de Cruz Alta.
El peronismo entró en estado de ebullición antes del 23 de octubre. Algunos intuyeron que el obús disparado por el gobernador contra el senador Julio Miranda iba en realidad dirigido a Juri, a quien se observa con marcado recelo. La prematura aceleración del pulso internista despertó algunas intranquilidades en el frente oficialista.
Se entiende en las esferas áulicas que la coalición que da vida al proyecto de intendente del concejal Darío Monteros se mantendrá hasta el 21 de agosto -día de la elección interna abierta- si Juri no se inmiscuye para desalentar a los legisladores Víctor Lossi y Juan Siviardo Gutiérrez. Si estos se congelan, Monteros se llamaría a cuarteles de invierno. A Casa de Gobierno no inquieta lo que vaya a hacer Héctor Argañaraz, el tercero en discordia. Saben que el legislador Godoy y los comisionados comunales que lo rodean pueden ser muy sensibles a los pedidos del oficialismo. Si el panorama se simplifica siguiendo las conveniencias del alperovichismo, se entraría en un clima de paz armada con el jurismo hasta después del 23 de octubre. Khoder sería el candidato oficial del PJ y los choques entre las cabezas del Ejecutivo y de la Legislatura se ventilarían tras esa fecha.
La libertad de acción del vicegobernador enfrentará otras limitaciones. Versiones que surgen de diferentes ambientes políticos plantean que la Cámara estaría necesitando de aumentos dinerarios para desplegar su misión en los meses próximos. Se habla, así, de un refuerzo que elevaría el presupuesto del Poder Legislativo de $ 62 millones a $ 107 millones. Con esta última cifra llegaría a insumir el 5% del total provincial. El diálogo con la Casa de Gobierno estará ocupado en buena medida por la cuestión financiera, que no es de menor cuantía. Quién paga el costo político del incremento es la pregunta que ronda por muchos despachos. El salto en las cuentas no es menor, como también el riesgo del castigo popular a los legisladores gastadores.
Los otros riesgos
El recrudecimiento de algunas protestas sindicales sugiere que el período próximo a los comicios no estará exento de turbulencias sociopolíticas.
La mayor preocupación se focaliza en lo que pueda hacer la Corte Suprema de Justicia frente a los seis casos -incluido el de Alejandro Sangenis (h) si llega en apelación del fuero contencioso administrativo-. Aunque usan argumentos distintos, en lo esencial tienden a producir la caída de la simultaneidad de las elecciones de diputados nacionales y de convencionales constituyentes. La presentación de Exequiel Avila Gallo, en nombre del partido Defensa Provincial (Bandera Blanca), reclamó que se llame a elecciones primarias abiertas de convencionales constituyentes. Al tener interés en el asunto, se caería el argumento de que carece de legitimación activa para pleitear. Flota también el recuerdo de 1989, cuando el veterano político tumbó el proyecto peronista de hacer votar diputados y senadores en un distrito único, con una acción de inconstitucionalidad. La movida de Avila Gallo reactivó los temores a una jugarreta tribunalicia.
Nadie puede asegurar cómo sentenciarán los cinco jueces del máximo tribunal -de perfiles especiales todos ellos-. En ese sentido, lo que pueda disponer la Corte es de final abierto. Un fallo en favor de alguna de las acciones sometidas a su examen irritará a la Casa de Gobierno. Presienten en el Palacio de Tribunales que habría una reacción destemplada del gobernador. Inclusive, se admite que un hipotético juicio político enderezado a destituir a los jueces supremos, a causa de ese fallo, desataría un conflicto institucional que rebasaría los límites territoriales de Tucumán. Más que especulaciones merecieron los dichos de Benito Orlando Garzón, el predicador oficial de la reforma constitucional. "Queremos otro Poder Judicial independiente, pero eficiente", dijo. Sonó a réquiem de los actuales miembros de la judicatura y a un proyecto de puesta en comisión de estos. El gong de alarma sonó en Tribunales.







