19 Julio 2002 Seguir en 
En una especie de venganza porque la mujer era la única comerciante que no pagaba por sus servicios de vigilancia, un ex policía habría organizado un robo en el local del que se llevaron unos $30.000 en ropa, según informó la Policía.La investigación de la Brigada Oeste, a cargo del subcomsiario Antonio Quinteros, llevó a la recuperación de gran parte del botín, como así también a la identificación de los sospechosos, quienes están prófugos.
Todo comenzó el 1 de julio, cuando a las 8 de la mañana Dora Cristina de Aramayo llegó a su negocio de la esquina de Libertad y Belgrano, en Lules, y se dio con que estaba vacío, al igual que el depósito. Lo que le llamó la atención fue que los delincuentes habían abierto el candado de las rejas sin romperlo.
Además del hecho de que el candado estaba nuevamente cerrado cuando la mujer llegó, a los investigadores les llamó la atención que el vigilante de la cuadra, el ex policía Reinaldo Gerónimo, haya dicho que no vio nada extraño esa noche, dado que los ladrones se llevaron unas cincuenta bolsas de consorcio llenas de ropa. Así Gerónimo se convirtió en el primer sospechoso. Respecto del candado, Aramayo recordó que cuando alquiló el local, hace tres meses, su antiguo dueño le había dado sólo una llave. Los policías averiguaron que, la noche del robo, en la zona estuvieron estacionados un carro tirado por un caballo, de un tal "Cacho", y una camioneta, del "Pelao" Achen. Ambos serían amigos de Antonio Dau, el antiguo locatario del negocio. Este último sería yerno del dueño del local, lo que para la Policía constituía un elemento muy comprometedor.
En distintos allanamientos ordenados por la Justicia, los policías recuperaron casi todas las prendas robadas, aunque los acusados no fueron hallados.
Todo comenzó el 1 de julio, cuando a las 8 de la mañana Dora Cristina de Aramayo llegó a su negocio de la esquina de Libertad y Belgrano, en Lules, y se dio con que estaba vacío, al igual que el depósito. Lo que le llamó la atención fue que los delincuentes habían abierto el candado de las rejas sin romperlo.
Además del hecho de que el candado estaba nuevamente cerrado cuando la mujer llegó, a los investigadores les llamó la atención que el vigilante de la cuadra, el ex policía Reinaldo Gerónimo, haya dicho que no vio nada extraño esa noche, dado que los ladrones se llevaron unas cincuenta bolsas de consorcio llenas de ropa. Así Gerónimo se convirtió en el primer sospechoso. Respecto del candado, Aramayo recordó que cuando alquiló el local, hace tres meses, su antiguo dueño le había dado sólo una llave. Los policías averiguaron que, la noche del robo, en la zona estuvieron estacionados un carro tirado por un caballo, de un tal "Cacho", y una camioneta, del "Pelao" Achen. Ambos serían amigos de Antonio Dau, el antiguo locatario del negocio. Este último sería yerno del dueño del local, lo que para la Policía constituía un elemento muy comprometedor.
En distintos allanamientos ordenados por la Justicia, los policías recuperaron casi todas las prendas robadas, aunque los acusados no fueron hallados.







