El presunto estafador del banco podría tener cómplices

En 1999 el sospechoso comenzó a trabajar en la entidad crediticia como encargado de reponer dinero y de registrar en forma informática los movimientos en los cajeros.

SOSPECHOSO. Martín Majorel sería un experto en computación.
SOSPECHOSO. Martín Majorel sería un experto en computación.
11 Julio 2005
Martín Majorel, el joven que fue detenido el viernes por una presunta defraudación millonaria contra un banco, declarará hoy en Tribunales. El muchacho de 27 años había permanecido prófugo durante más de dos años, luego de que las autoridades del Banco Galicia descubrieron la maniobra y denunciaron al acusado. Los investigadores advierten que el imputado no habría trabajado solo, por lo que se buscaría a presuntos cómplices.
En 1999 el sospechoso comenzó a trabajar en la entidad crediticia como encargado de reponer dinero y de registrar en el sistema informático todos los movimientos que se producían en los cajeros automáticos. Majorel tendría enormes conocimientos de informática, de los cuales se habría servido para inventar un sistema de software paralelo al del banco. Así, habría modificado los movimientos realizados por los clientes. Por ejemplo, si había una persona que extraía $ 5.000, se registraba como si se tratara de $ 50.000 y él se habría quedado con la diferencia. Los mismos conocidos del acusado habrían advertido que su modo de vida había cambiado, y que adquiría constantemente vehículos y propiedades.
Cuando en el banco advirtieron que algo no andaba bien, ordenaron realizar una auditoría; pero no se detectó ninguna irregularidad. Luego se hizo una nueva auditoría, que arrojó los mismos resultados. Entonces se contrató un servicio de investigación especializado, con lo cual, finalmente, se determinó lo que estaba ocurriendo. Ante esto, Majorel habría confesado mediante cartas documento ser el autor de la sustracción de $ 117.000 y otros bienes. Sin embargo, el desfalco habría llegado a $ 1 millón como mínimo que, al estar en vigencia la Ley de Convertibilidad, eran dólares. En 2002, el sospechoso desapareció. Personal de la sección Defraudaciones y Estafas de Investigaciones, al mando de los comisarios Alfredo Jiménez y Héctor Cheín, dio con él, al advertir que tenía un pedido de captura nacional. A raíz de la maniobra, el banco además había despedido a otros dos empleados, aunque no había pruebas contra ellos para vincularlos con la estafa. El caso está en manos del fiscal Alejandro Noguera, aunque hoy, al comenzar la Feria Judicial, será indagado por el fiscal Carlos Sale. La Policía, en tanto, buscará más pruebas contra los otros sospechosos.

Tamaño texto
Comentarios