Nuevos aires

La industria azucarera consolida su renovación.

11 Julio 2005
Por Fernando García Soto

Nuevos y auspiciosos aires soplan en la industria azucarera tucumana. La incorporación de los máximos líderes de Atanor en las funciones máximas del Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART) puede interpretarse como una señal unívoca de que la actividad atraviesa una etapa renovadora, seguramente de consolidación, en un mundo que exige la mayor competitividad posible.
El saneamiento de la actividad azucarera no es reciente; la llegada de Atanor a la provincia, con la compra de dos ingenios, y su posterior expansión, cuando este año adquirió el Concepción, afianzaron un proceso que ya se vislumbraba con anterioridad -en la década pasada-; especialmente, cuando compañías como Arcor o el grupo Guerrero habían decidido invertir en el sector.
La devaluación con pesificación de inicios de 2002 favoreció la situación económico-financiera de los ingenios, y les permitió encarar inversiones que hasta ese momento parecían lejanas. La mayoría de las fábricas se modernizó y ganó en eficiencia, producto de inversiones y de una situación general del país favorable para los sectores productivos. A la par, los cañeros, partícipes vitales de la actividad que elabora el azúcar, comenzaron un camino de recuperación de sus economías que derivó también en una mayor productividad.
Los empresarios en su conjunto -incluidos los de Jujuy y Salta- saben que el sector transita por una zafra que arrojará un volumen que será récord en el país: 2 millones de toneladas, de las cuales habrá que exportar más de 500.000. Según los indicadores de producción, alrededor de la mitad del azúcar que se está obteniendo en la actual campaña tiene destino de exportación, lo cual habla a las claras del compromiso que los referentes de la actividad asumieron para mantener equilibrada la oferta y la demanda del endulzante en el mercado interno.
Cuando la semana pasada asumió en su cargo, el flamante titular del CART, Miguel Angel González (presidente de Atanor), emitió un discurso contundente: el objetivo en esta nueva etapa debe ser la incorporación de mayor tecnología en los ingenios para continuar en la senda de una mayor productividad. Pero tal vez más importante que esta definición es el mensaje conciliador que formuló González. Este detalle, que a simple vista puede parecer poco destacable, encierra todo un concepto que podría marcar una línea de acción en el sector azucarero tucumano, en el medio de un conflicto cañero-obreros que se postergó para esta semana. El presidente del CART dejó en claro que esta institución no terciará en la disputa salarial entre los productores de Cactu y de UCIT con los trabajadores de Fotia, pero dejó abierta la posibilidad de una intermediación si las partes lo solicitan.

Fuerte respaldo
"Nos va a caracterizar el recrear el sentimiento de producción de azúcar en Tucumán", dijo también González, que tomó posesión de sus nuevas funciones con el respaldo de la grandísima mayoría de los ingenios de la provincia. Explicó que el sector azucarero argentino produce lo mismo (azúcar y alcohol), pero en provincias que presentan situaciones distintas en general. De inmediato, para evitar suspicacias, se encargó de aclarar que el remozado CART trabajará permanentemente en contacto con el Centro Azucarero Argentino, en todas las acciones tendientes a sostener el negocio azucarero.
Nuevos aires, caras distintas, actitudes firmes, objetivos renovados, empresas rentables que apuntan a ser más rentables aún, y un mensaje conciliador, con la mira puesta en una mejor distribución de la riqueza hacia cada uno de los factores que componen la actividad. Estas son las características iniciales de la actividad azucarera de mediados de la presente década.

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