El G-8 (Alemania, Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón, Francia, Italia, Canadá y Rusia) se comprometió incrementar en U$S 50.000 millones la ayuda a los países pobres para 2010. La mitad de este monto irá para Africa, lo que equivale al doble de la cifra prometida en 2004. Además, confirmó la cancelación de la deuda de 18 países pobres -entre ellos Bolivia, Honduras y Nicaragua- y prometió más fondos para el tratamiento del sida. También destinará U$S 3.000 millones para Palestina "en los próximos años", para impulsar el proceso de paz.
Asimismo, el G-8 se comprometió a actuar en el corto plazo para frenar la emisión de gases de efecto invernadero. Sin embargo, no se definió ninguna meta concreta al respecto, lo que fue duramente criticado por las organizaciones ecologistas. En cambio, se entablará un diálogo sobre cambio climático, energías limpias y desarrollo duradero con los países emergentes, de los cuales cinco (China, India, Brasil, Sudáfrica y México) participaron en la cumbre de Gleneagles.
Por otra parte, Blair anunció que el G-8 acordó suprimir en una "fecha creíble" los subsidios agrícolas otorgados por EE.UU. y Europa a sus respectivos agricultores. Los subsidios al agro distorsionan el comercio y han sido cuestionados por los países pobres y en desarrollo de Africa, América Latina y Asia. El G-8 se comprometió a reducir sustancialmente dichas ayudas a los productores. No obstante, y pese a que reconoció algunos avances en el tema de la deuda y de la ayuda, la coalición de 600 organizaciones que lanzó una campaña mundial para erradicar la pobreza denunció que los líderes "se quedaron cortos en sus acuerdos", y que no hicieron nada para aplicar más justicia en los tratos comerciales.
Bush venció en la puja sobre el cambio climático
George W. Bush se mostró muy discreto en la cumbre, pero logró sus objetivos en temas como cambio climático y ayuda a Africa.
Además, los atentados del jueves en Londres, al inicio de las reuniones, le permitieron ubicar nuevamente en primer plano la lucha contra el terrorismo. "Mientras luchamos por acabar con la pobreza, otros matan a inocentes", declaró mientras reinaba el caos en Londres tras los ataques.
Respecto del calentamiento global, la declaración final hace referencia al Protocolo de Kioto sobre reducción de gases de efecto invernadero y reconoce que el cambio climático constituye un desafío serio y a largo plazo, susceptible de afectar a todo el planeta. No obstante, menciona la "incertidumbre" científica en la materia y no establece objetivos precisos que se añadan a los de Kioto, en respuesta a las aspiraciones de EE.UU., que no quiere que la lucha contra el calentamiento global obstaculice su crecimiento económico.
Bush también logró evitar que la declaración señale que es la actividad humana la principal causa del cambio climático, pero por primera vez en un foro internacional reconoció que sí tiene su responsabilidad. Estados Unidos es el único país del G-8 que no ratificó el Protocolo de Kioto -concluido en 1997 y vigente desde febrero-, que apunta a una reducción global de 5,2% de las emisiones de gases con efecto invernadero de unas 30 naciones industrializadas con respecto a 1990. Expira en 2012.
Sobre la ayuda a Africa, Bush había anunciado antes de la cumbre un plan de lucha contra la malaria de U$S 1.200 millones, y prometió una duplicación de la ayuda estadounidense de U$S 4.300 millones a U$S 8.600 millones anuales, de aquí a 2010. Washington, que rechazaba cualquier compromiso cuantitativo del G-8, aceptó en última instancia que en la declaración figure la meta. La declaración final, de todas formas, no hace referencia al objetivo de que cada país destine al menos el 0,7% de su PBI a la Ayuda Pública al Desarrollo (APD). EE.UU. es el que más desembolsa en APD, con U$S 19.000 millones, pero es también uno de los que menor porcentaje del PBI destina a ella (0,16%).
Satisfacción de los músicos del Live 8
Los cantantes irlandeses Bono y Bob Geldof no ocultaron su alegría por los resultados obtenidos en la cumbre, que calificaron como el principio del fin de la pobreza extrema. "Hemos subido a la montaña y ahora vemos nuevas cimas", declaró Bono. Tanto el líder de U2 como el guitarrista Geldof afirmaron que la cumbre de Gleneagles es un triunfo que debe ser confirmado. "Se ha hecho una gran justicia", subrayaron.
Bono, que junto con Geldof y otros artistas populares movilizó a millones de personas en la campaña contra la pobreza denominada "Live 8", pidió a todos los que participaron de la manifestación musical más grande de la historia un momento de reflexión. "Detengámonos por un momento en el camino que hemos recorrido y veremos que algo a nuestro alrededor ha cambiado", dijo al término de la cumbre. Asimismo, Bono elogió al presidente estadounidense, George W. Bush, por su compromiso con Africa y con el plan de lucha contra la malaria, aunque dijo que le habría gustado que hubiese igualado a los europeos en términos de ayuda total.
Por su parte, Geldof señaló que el mundo ha hablado y los hombres políticos han escuchado. "Ahora sigamos atentos lo que harán los líderes mundiales, para asegurarnos de que cumplirán sus promesas", advirtió. "Sólo el tiempo decidirá si esta cumbre pasa a la historia o no. Lo cierto es que nunca antes tanta gente había logrado imponer un cambio político en el orden del día mundial". (AFP-NA)







