"No puedo creer que haya estado tan cerca del peligro"

La odisea de un joven que trabaja en un bar. Raquel Robinson reside desde hace una semana en la capital inglesa y contó que el atentado causó mucho asombro. Una casualidad salvó del caos a una salteña.

DESTRUCCION TOTAL. Un ómnibus estalló en pedazos y dejó decenas de heridos.
DESTRUCCION TOTAL. Un ómnibus estalló en pedazos y dejó decenas de heridos.
08 Julio 2005
Con 22 años y con la ilusión de profundizar sus conocimientos de Inglés en la mismísima Londres, Raquel Robinson partió desde Tucumán y, desde hace una semana, está instalada en la capital inglesa. Pero nunca pensó que iba a estar tan cerca del horror. "Toda la gente está muy alarmada y asombrada con lo que pasó. Nadie lo esperaba. Fue un gran susto. La policía solicitó a todos que no salieran de sus hogares", le contó la joven a LA GACETA vía telefónica.
A la hora de las explosiones, Raquel acompañaba al colegio a la nena a la que cuida diariamente. "En ese momento, nadie sabía lo que estaba sucediendo. El comentario comenzó a correr de a poco. Lo único que escuchábamos eran muchas sirenas por todas partes. Esto es increíble.
Estando aquí, uno cree que este tipo de cosas están muy lejanas. No puedo creer que haya estado tan cerca del peligro. Pero considero que fue algo inevitable y ahora sólo ruego que no se repita. Con esto que sucedió me siento menos segura viviendo aquí. Yo podría haber estado en el metro", explicó la tucumana.
La joven, que vive con una familia inglesa en el barrio residencial de Fullar, muy cerca del centro de Londres, aseguró que los ataques sucedieron en el corazón de la ciudad. Pero afirmó que en ningún momento hubo caos entre los londineses y que muchos continuaron con sus quehaceres diarios. "De a poco, por la tarde, se restablecieron el transporte y las vías de comunicación, que habían estado suspendidos por la mañana", especificó.
Viviana Rohmer, una chef tucumana que desde hace cinco años trabaja en Londres, habló con LA GACETA y aseguró que ya temían que Al Qaeda atacara. "Estábamos esperando que pasara algo así. La gente sabe que Londres se encontraba en la mira. Los terroristas hicieron todo lo posible para asustarnos, para sembrar el terror. Yo sentí miedo", relató la joven de 26 años.
Explicó que a la hora de los ataques había mucha gente en las líneas de metros, porque es el momento en que los londinenses se dirigen hacia la zona central de la ciudad. Allí se encuentran las oficinas, edificios históricos y locales comerciales.
Quizás la más conmovedora de las historias es la de la salteña Ana Rodríguez, que estudió varios años en Tucumán antes de partir a Londres.Exactamente desde hace tres años, Ana utiliza una de las líneas de metro donde hubo explosiones. Pero ayer no fue a trabajar: se quedó en casa a esperar la llegada de sus parientes. "Me caso en dos semanas; por eso ellos vienen a visitarme. Gracias a mi familia, salvé mi vida", cuenta la salteña, todavía estremecida por la ola de atentados que sacudió a Londres. En diálogo telefónico con LA GACETA, la joven de 28 años relata que la capital de Inglaterra está paralizada. "Los hospitales se encuentran en estado de emergencia y las calles están repletas de policías", contó.
Otra odisea vivió Juan Pablo Barelo. Vía e-mail, este tucumano de 27 años que vive en Londres hace un año relató que trabaja de mozo en un bar, y que vivió el terror de cerca. "El café está cerca del lugar donde explotó una de las bombas. La gente comenzó a llegar herida y muchos se refugiaron en el bar. Allí improvisamos unas camillas y les dimos atención a quienes pudimos. Fue todo muy rápido, terrible", aseguró el joven.

Una estudiante inglesa sufrió desde Tucumán
Ayer fue un día poco común para Jessica Oddy, una estudiante inglesa que está en Tucumán realizando una pasantía en el jardín municipal Espiguitas. Allí enseña inglés a los niños.
Cuando se enteró del atentado en Londres, la joven estudiante de la Universidad de Liverpool, donde vive con su familia, se conmocionó por la noticia. "Es horrible lo que pasó; fue Al Qaeda", dijo sin titubear y en un castellano apenas comprensible. "No deberían pasar estas cosas; necesitamos sólo paz para poder vivir mejor", le dijo a LA GACETA, mientras se apuraba por poder participar del acto del 9 de Julio. Festejando el aniversario de un país que no es el suyo, y a pesar de su preocupación por lo que estaba sucediendo en Londres, Jessica no se perdió ni un detalle de las representaciones de época de sus alumnos. La joven estudiante de 2º año de Letras participa en un proyecto de su Universidad sobre Cultura y Lengua Latinoamericana; y, a través de la organización de intercambios "The Language Experience", eligió el jardincito para aplicar su proyecto educativo.

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