¡No falles, José!

Kirchner metió presión a Alperovich por el 9 de Julio.

08 Julio 2005
Por Federico Abel

Hace dos meses, durante una reunión del Parlamento del NOA, que se celebró en la Casa Histórica, y a la que asistió el vicepresidente, Daniel Scioli, sorprendió el discurso del vicegobernador de Jujuy, Walter Barrionuevo. Lejos de la verba poblada de lugares comunes, tan usual en el mundillo político de hoy, aseguró que le sorprendía que en la Capital Federal estaban más preocupados por empezar a preparar los festejos por el bicentenario del 25 de Mayo de 1810 -será dentro de cinco años- que por hacer lo mismo en relación con el bicentenario de la Declaración de la Independencia, dentro de apenas 11 años. Por ello, Barrionuevo instaba a que todo el NOA trabajara pensando en 2016.
La reflexión del jujeño sirve a propósito de la apurada visita que Néstor Kirchner efectuará mañana a Tucumán para encabezar los actos por el 9 de Julio. Desde 1991, durante esa fecha Tucumán es la Capital -más nominal que sentida- de la República y, por ende, los presidentes -o sus representantes- deben venir, porque así lo ordena un decreto. Y la palabra deber no es exagerada, porque con los años las visitas se fueron transformando en una carga que todos quieren reducir a la menor cantidad de horas posible, como si los jefes de Estado, con su presencia, hicieran un favor a los tucumanos.
Con los años, los festejos por el 9 de Julio han ido perdiendo el carácter institucional para convertirse en manifestaciones políticas. Esto explica por qué, el lunes, en un cruce telefónico, Kirchner advirtió al gobernador José Alperovich: "¡no me falles!". Es lógico que el Presidente no quiera que se repitan los incidentes que el año pasado, en la plaza Independencia, ensuciaron los actos oficiales, cuando piqueteros leales y opositores se cruzaron con una violencia indigna del día que se celebraba. Pero el mensaje de Kirchner es harto caudillista: "¡José, no me falles a mí!".
Al politizar el acto, los alperovichistas terminan azuzando los mismos fantasmas que quiere expurgar y el miedo -el pánico más bien- se les nota, casi hasta el colmo de la ingenuidad. Entonces, si el año pasado sorprendía la liviandad con que manejaban la situación -todos olían la violencia latente, menos los funcionarios de la Casa de Gobierno-, en esta ocasión se han preparado como si los líderes de los ocho países más poderosos hubieran decidido trasladar de urgencia la cumbre de Gleneagles (Escocia) a una hostería de Tafí del Valle.
Como a quien no hay que fallar es a Kirchner -no a la sociedad-, todo vale y hasta hay que tirar la casa por la ventana, como lo hará el intendente provisional Domingo Amaya, que adquirió 2.500 litros de carburo para pintar cordones de vereda e instalar 500 banderas. Lo curioso es que insistan en que será una fiesta de todos, cuando parece una exhibición pergeñada para congraciarse con el Presidente tras el papelón del año pasado.
Mientras Alperovich sigue obsesionado con ser el jefe del operativo de seguridad de los actos en honor del Presidente -fundamentalmente el que se hará en la cancha de San Martín, bien lejos de la plaza Independencia-, el vicegobernador, Fernando Juri, aprovecha para derrochar amiguismo -no necesariamente amistad- en la oposición. En menos de una semana y pensando en la reforma de la Constitución, tendió puentes con Fuerza Republicana y con Pueblo Unido, en donde no quieren ver ni por la tele a Alperovich. Eso sí: no le importó aparecer debajo de fotos de Antonio Bussi o del "Che" Guevara, respectivamente. En la Casa de Gobierno no están felices con la exposición del presidente de la Legislatura. Saben -siempre lo supieron- que en el futuro los espera el enfrentamiento. Es que Alperovich, más por personalidad que por su afiliación al confrontador kirchnerismo, parece concebir las cosas según la lógica amigo-enemigo. Y el que se aterroriza cuando otro (alguien del bando de los amigos) le pide que no le falle, también puede pretender atemorizar a otros al exigirles que tampoco le fallen a él. Juri prefiere ni enterarse.

Tamaño texto
Comentarios