La suba del dólar mantiene paralizados a los cañeros

Los productores no pueden atender sus cultivos porque sus insumos subieron casi un 200%. Hay problemas para acceder a 200.000 toneladas de azúcar.

PRONOSTICO. Los cañeros anticipan que este año habrá una notable caída en los niveles productivos y una baja en la calidad de la caña.
PRONOSTICO. Los cañeros anticipan que este año habrá una notable caída en los niveles productivos y una baja en la calidad de la caña.
02 Abril 2002
CONCEPCION.- El sector cañero afirma que padece una crisis terminal a partir de las medidas económicas que viene instrumentado el Gobierno nacional desde el año pasado. Tanto los pequeños, como los medianos y los grandes productores dicen que la caída de la convertibilidad, con el consecuente repunte del dólar y el incremento de los insumos, los mantiene paralizados, sin posibilidades de invertir a favor de una mejor calidad y de más rendimiento de sus cultivos.
Es más, advierten que en caso de no recibir asistencia económica es probable que se vean imposibilitados de poner en marcha sus maquinarias. Así las cosas, desde ya anticipan para la molienda de este año una notable caída en los niveles productivos a raíz de la reducción que se advierte en la cantidad y en la calidad de la caña de azúcar cultivada.
El incremento del precio del azúcar, en tanto, les genera escasas expectativas. "Los costos en la venta al público no son correlativos con lo que percibimos nosotros, los que producimos la materia prima, tal como sucede con los tamberos o con los graneros", dijo el cañero Ramón Sierra Morales. Según el productor, en estos momentos otras de las grandes preocupaciones con que carga el sector cañero es el corralito que han impuesto los bancos a los warrants. "Estamos atrapados por esa medida. Los bancos no quieren por ahora liberar a las warranteras el azúcar que permanece en depósitos.
Hay una discusión en torno de esta operatoria. Legalmente, hasta julio se la tendría que mantener 1 a 1, de acuerdo con la pesificación. Pero los bancos pretenden imponer, en algunos casos, un valor actualizado, en base a un dolar $1,40. De todos modos no hay nada definido", explicó.

Corralito warrantero
En estos momentos se estima que unas 200.000 toneladas de azúcar están atrapadas por el corralito warrantero. "Esa producción permanece en depósitos, sin poder ser comercializada y sufriendo un deterioro permanente. Mientras tanto nosotros, a 45 días del inicio de la zafra, no disponemos de recursos financieros para atender nuestros cultivos y tampoco para acondicionar las maquinarias de cosecha y de transporte", agregó Sierra Morales.
"Desde Mendoza y otras provincias vinieron compradores de azúcar. Pero apenas consiguieron unas pocas bolsas de algunos que las tenían guardadas por su cuenta. En estos momentos no hay producto para vender", aseguró.
Víctor Hugo Lucena, un cañero mediano, reveló que en diciembre vendieron azúcar a $0,26. "En ese entonces el dólar permanecía estable. Ahora esa moneda repuntó mas del 200%, superando con holgura lo que se nos está pagando por nuestra producción. Los insumos, al mismo tiempo, también aumentaron entre un 100 y un 200%. Nuestras ganancias directamente fueron pulverizadas por el dolar. De ahí que el futuro de nuestra actividad es totalmente incierto", comentó.
Dejó en claro que hay cañeros que tuvieron que vender parte de sus maquinarias para poder afrontar la etapa de cultivos. Otros ni siquiera pudieron abonar sus tierras. "Los insumos aumentaron un 100% en su mayoría. Por eso ahora se ve menos cañas y mal cultivadas; no se desarrollan".
El productor José Valdez, de Gastona Sur, sostuvo que lo dramático es que a los carros con los que se transporta la caña hay que renovarles las cubiertas y hacerles otros trabajos de mantenimiento. "Pero una goma que antes valía $100 ahora cuesta el doble, por ejemplo. Así y sin plata, nos encontramos maniatados", añadió.

Los talleres
El planteo de los productores se refleja con crudeza en los talleres mecánicos del sur tucumano que, hasta ahora, todavía permanecen a la espera de recibir alguna maquinaria o transporte para reparar.
"Hasta el año pasado, en esta época, nuestro local permanecía abarrotado de equipos de agricultores para arreglar. Pero en estos momentos no tenemos ni uno. Algunos vinieron a hacer averiguaciones de precios y no volvieron mas", comentó un tallerista de esta ciudad. (C).

El nuevo tributo al azúcar favorecerá a los incumplidores
El industrial azucarero Julio Colombres sostuvo que el impuesto único del 2,5% con que el Gobierno tucumano pretende gravar a la actividad establecerá una nueva deslealtad competitiva en el mercado de caña, financiada por el Estado.
"algunas empresas sobrecontroladas por los organismos fiscales deberemos retener e ingresar impuestos a los productores cañeros, favoreciendo a quienes arriendan fábricas que no retendrán ni ingresarán ningún impuesto nacional, ni provincial, ni municipal, ni aportes y contribuciones sobre el trabajo", remarcó el propietario de los ingenios Santa Bárbara y Ñuñorco.
Reveló que cuando se instrumentó la convertibilidad, en 1991, la agroindustria azucarera facturaba $500 millones y el Estado provincial tenía un presupuesto de $300 millones. En 2001 la actividad facturó $300 millones ($200 millones menos que en el 91) y el presupuesto provincial fue de $1.000 millones ($700 millones más). Colombres opinó que los políticos condenaron a la actividad privada a un "ajuste inmisericorde", mediante la ejecución de una fenomenal extracción de recursos, que ahora pretenden rematar con un nuevo impuesto bajo un doble pretexto: 1) la eliminación de impuestos que en cumplimiento del Pacto Fiscal debieron suprimir hace ya ocho años, y 2) la supuesta financiación de la zafra 2002, probablemente con bonos devaluados, a cambio de gravar todas las zafras hasta el final del los siglos.
"Este proyecto de ley es un desacierto más que se agrega a los cometidos a lo largo de años de desaliento a la inversión, a la competencia leal, a la equidad fiscal, a la seguridad jurídica, a la competitividad y a la eficiencia económica y social", subrayó.
"lo expuesto no debe, bajo ningún concepto, hacernos renunciar a la obligación de atender a las necesidades de los trabajadores y pequeños productores", dejó en claro Colombres.

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