17 Julio 2002 Seguir en 
CONCEPCION.- El carpintero Ernesto Adolfo Rivadeneira, de 55 años, salió en su motocicleta el viernes pasado, alrededor de las 6, desde su casa, ubicada en Villa La Trinidad, rumbo a su trabajo, en la Municipalidad de esta ciudad. Minutos después, cuando circulaba por la ruta 329, fue atropellado por un auto a la altura del paraje San Ramón, 6 km al oeste de este municipio.
Ese día fue asistido en la guardia del hospital local y luego de que se le diagnosticó fractura de cadera se lo derivó a un sanatorio privado. Su esposa, María Antonia Gambarte, diligenció su internación, pero cuando iba a ingresar al centro asistencial una orden desde la Municipalidad la desautorizó. Desde entonces Rivadeneira yace postrado en su casa, abandonado a su propia suerte.
En la intendencia sostienen que el accidente, según el parte policial, se registró a la 00.06 del viernes y, en consecuencia, no puede acceder a la cobertura del seguro de la ART. "El percance fue a las 00.06, o sea 6 minutos después del nuevo día, y no una hora antes de ingresar a su trabajo, que es a la 7. Además, el beneficio comprende los casos de riesgos de muerte y de incapacidad. En consecuencia, tiene que acudir a la obra social o sea el Subsidio de Salud", dijo un administrativo de la intendencia. Agregó que el seguro tampoco lo protegería porque se negó a efectuarse el dosaje de sangre.
Sin embargo, el propio Rivadeneira, desde su lecho de enfermo, aseguró que la posición de la Municipalidad parte, en primera instancia, de una confusión en la interpretación de la hora. "El que me atropelló, los testigos y la propia Policía saben que el accidente fue cuando iba a trabajar, alrededor de las 6.15. Que hayan puesto a la 00.06 es una modalidad de redacción propia de la institución, que da lugar a mala interpretación al anteponerse el cero. Además es un horario estimativo. Yo salí a cumplir con mi obligación, como todos los días, minutos después de las 6", comentó el accidentado.
"Me accidenté cuando un ómnibus frenó para levantar a un pasajero. Venía por detrás y al abrirme al centro de la ruta un auto se me vino encima", contó Rivadeneira.
"Quedé totalmente aturdido y con muchos dolores. Dicen que dije tal o cual cosa, que me resistí al dosaje, pero en realidad no recuerdo nada de eso. El golpe en la cabeza fue muy fuerte", añadió. (C)
Ese día fue asistido en la guardia del hospital local y luego de que se le diagnosticó fractura de cadera se lo derivó a un sanatorio privado. Su esposa, María Antonia Gambarte, diligenció su internación, pero cuando iba a ingresar al centro asistencial una orden desde la Municipalidad la desautorizó. Desde entonces Rivadeneira yace postrado en su casa, abandonado a su propia suerte.
En la intendencia sostienen que el accidente, según el parte policial, se registró a la 00.06 del viernes y, en consecuencia, no puede acceder a la cobertura del seguro de la ART. "El percance fue a las 00.06, o sea 6 minutos después del nuevo día, y no una hora antes de ingresar a su trabajo, que es a la 7. Además, el beneficio comprende los casos de riesgos de muerte y de incapacidad. En consecuencia, tiene que acudir a la obra social o sea el Subsidio de Salud", dijo un administrativo de la intendencia. Agregó que el seguro tampoco lo protegería porque se negó a efectuarse el dosaje de sangre.
Sin embargo, el propio Rivadeneira, desde su lecho de enfermo, aseguró que la posición de la Municipalidad parte, en primera instancia, de una confusión en la interpretación de la hora. "El que me atropelló, los testigos y la propia Policía saben que el accidente fue cuando iba a trabajar, alrededor de las 6.15. Que hayan puesto a la 00.06 es una modalidad de redacción propia de la institución, que da lugar a mala interpretación al anteponerse el cero. Además es un horario estimativo. Yo salí a cumplir con mi obligación, como todos los días, minutos después de las 6", comentó el accidentado.
"Me accidenté cuando un ómnibus frenó para levantar a un pasajero. Venía por detrás y al abrirme al centro de la ruta un auto se me vino encima", contó Rivadeneira.
"Quedé totalmente aturdido y con muchos dolores. Dicen que dije tal o cual cosa, que me resistí al dosaje, pero en realidad no recuerdo nada de eso. El golpe en la cabeza fue muy fuerte", añadió. (C)







