Una triple infracción

Las actitudes desaprensivas de los conductores aumentan la peligrosidad de circular por las calles tucumanas.

15 Junio 2005
Si estacionar en doble fila es una grave infracción a las normas de tránsito, hacerlo en triple fila escapa de cualquier consideración, en una comunidad que debería ser organizada y respetuosa de las leyes de convivencia. La irresponsable actitud de los conductores es más reprochable aún si se tiene en cuenta que ocupan casi la totalidad de la calzada en horas pico, frente a establecimientos educacionales y a iglesias. Por caso, nos referiremos a lo que ocurre en las intersecciones de las calles Balcarce y Maipú, y en Marcos Paz y Maipú. En ambas esquinas funcionan colegios, a los que concurre una gran cantidad de alumnos de todas las edades. En los horarios de entrada o de salida, el embotellamiento es de tal magnitud que provoca a diario un caos en esos dos importantes puntos de nuestra ciudad. Los coches particulares se mezclan con los transportes escolares, cada cual con sus urgencias, sin importarles el malestar que les causan a quienes deben transitar por cualquiera de esas arterias. Idéntica situación se registra frente a los templos. Los fieles, al estacionar sus autos, forman tapones que trastornan el tránsito en la zona. En los casos comentados entendemos que sería necesaria la intervención de la autoridad municipal para poner orden, pero el problema no tendrá solución si los dueños de los vehículos no toman conciencia de las responsabilidades que les competen y actúan en consecuencia.

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