La vacante

Por Angel Anaya.

14 Junio 2005
BUENOS AIRES.- Rafael Bielsa, flamante cabeza de la lista porteña del oficialismo para Diputados, sabe que no seguirá siendo canciller hasta que llegue a su banca, como se ha dicho, sino hasta que el Presidente resuelva quién habrá de sucederlo. Esta designación depende a su vez de otras alternativas limitadas por el registro personal de Kirchner, quien dispone aparentemente de una extensa nómina de adherentes a la espera de órdenes, pero que se reduce de manera extraordinaria cuando es sometida a la exigente prueba de confianza presidencial. Bielsa, cuya campaña responderá a pautas de particular severidad y descalificación de la oposición, no podrá compartirla con la ejecución de la política internacional y, por otra parte, la posibilidad de que no obtuviese la mayoría en el distrito más complejo para el Gobierno, podría ser interpretada como un golpe a su gestión externa.
Si Kirchner tuviera la confianza que algunos le asignan en el secretario de Relaciones Exteriores, Jorge E. Taiana, este sería el sucesor. Pero se trata de una figura que no es vista en Washington con agrado por su visión de las relaciones con Cuba, afectadas por el episodio de la doctora Hilda Molina. Otro candidato que ha crecido tras la baja de Taiana es Jorge Argüello, titular de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, pero se asegura que el más firme es actualmente José Octavio Bordón, embajador en Washington.
"La publicidad de las leyes, que son obligatorias para todos los ciudadanos, y de los actos de gobierno es el soporte básico de toda república", ha señalado la senadora y presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara Alta, Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, el proyecto sobre acceso a la información pública se viene eternizando en esa comisión después de un laberinto insuperable, tras su última escala en Diputados. Las enmiendas introducidas a instancia de la senadora y el olvido en que parece haber entrado nuevamente permiten observar cuán lejos de la voluntad oficial se encuentra el reconocimiento de un derecho constitucional a poder acceder a lo que no informa el Estado y pertenece a la comunidad. Recientemente, la señora de Kirchner se enojó también con un senador -Ernesto Sanz (UCR)-, quien reclamó, al debatirse en la comisión el dictamen de las leyes secretas, la reglamentación de los decretos de necesidad y urgencia, sobre la cual la primera dama presentó un proyecto hace tres años, cuando la crisis amenazaba con liquidar los últimos vestigios institucionales y que hoy sigue sin prosperar. (De nuestra Sucursal)

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