14 Junio 2005 Seguir en 
Jean-Jacques Rousseau definió la música como el arte de combinar los sonidos de manera agradable al oído. El filósofo Immanuel Kant la definía como el arte de expresar una agradable sucesión de sentimientos y pasiones por medio de los sonidos. Georg Hegel señalaba que "el sentimiento es la forma propia de la música y que la tarea de esta es hacer resonar, no ya la misma objetividad, sino las formas y los modos por los cuales la subjetividad más interna del yo y el alma ideal se mueven en sí misma". La música, por cierto, puede ir más allá de un fenómeno artístico y convertirse en una herramienta para contribuir al mejoramiento de un tejido social deteriorado. Por ejemplo, desde hace 23 años, a través de su movimiento internacional, Música Esperanza, el pianista tucumano y actual embajador argentino ante la Unesco, Miguel Angel Estrella, viene desarrollando una tarea en ese sentido: insertar la música a través de la enseñanza de instrumentos o del canto en las villas miseria o zonas desfavorecidas como una alternativa de vida para los niños y jóvenes, arrinconados por la pobreza, que delinquen y se drogan.
Parece positivo el lanzamiento de la primera escuela de arte rodante para docentes que lanzó ayer en nuestra ciudad el ministro de Educación de la Nación, Daniel Filmus. Según lo anunciado por la cartera que él conduce, hasta el viernes docentes de música del NOA realizarán talleres a cargo de músicos destacados.
Los talleres abarcan un amplio abanico que va desde los aportes de la educación musical, a partir del modelo colectivo de orquestas infantiles y juveniles, pasando por la capacitación instrumental (instrumentos de cuerdas, de maderas, percusión, piano y guitarra) y vocal (canto folclórico y clásico) hasta las especificidades de los diversos géneros que forman parte de la cultura musical contemporánea (jazz, tango, rock, cámara y folclore). Serán cuatro jornadas intensivas de trabajo dirigidas a docentes de música, directivos de escuelas de música, conservatorios, integrantes de orquestas y agrupaciones musicales, supervisores y equipos técnicos de educación artística, de EGB, Media y Superior.
Esta iniciativa quedará como una expresión aislada o de buenos deseos si no tiene una continuidad a lo largo del tiempo. Si la idea es despertar conciencia en la provincia acerca de la necesidad de que los docentes tucumanos se capaciten en forma permanente, sería necesario que la Secretaría de Educación promoviera en todas las escuelas la enseñanza de la música desde un rol más activo que verdaderamente estimule a los niños y adolescentes. Por ejemplo, cada escuela debería tener, por lo menos, un coro. Como se sabe, la actividad coral no sólo estimula la sensibilidad infantil, sino que tempranamente inicia al niño en la vida asociativa, donde aprende a compartir y a comunicarse, independientemente del hecho artístico. En un coro todos son importantes. Como ejercicio de las relaciones humanas, el coro puede ser un vehículo para la práctica futura de la solidaridad, virtud que se va extinguiendo en una sociedad cada vez más individualista, regida por las leyes del mercado.
También es importante la enseñanza del tango y del folclore en las aulas como un modo de fortalecer nuestra identidad cultural tan deteriorada. Hay provincias, como Entre Ríos, donde ya se aprobó la enseñanza del tango en las escuelas. Similar iniciativa presentada por el Ateneo del Tango de Tucumán duerme su dos por cuatro en algún cajón de nuestra Legislatura.
Nuestra provincia cuenta con músicos profesionales y docentes de sólida formación que pueden capacitar adecuadamente y en forma sostenida a los educadores. Depende entonces de nuestros gobernantes que esta escuela de arte rodante no quede en sólo buenas intenciones.
Parece positivo el lanzamiento de la primera escuela de arte rodante para docentes que lanzó ayer en nuestra ciudad el ministro de Educación de la Nación, Daniel Filmus. Según lo anunciado por la cartera que él conduce, hasta el viernes docentes de música del NOA realizarán talleres a cargo de músicos destacados.
Los talleres abarcan un amplio abanico que va desde los aportes de la educación musical, a partir del modelo colectivo de orquestas infantiles y juveniles, pasando por la capacitación instrumental (instrumentos de cuerdas, de maderas, percusión, piano y guitarra) y vocal (canto folclórico y clásico) hasta las especificidades de los diversos géneros que forman parte de la cultura musical contemporánea (jazz, tango, rock, cámara y folclore). Serán cuatro jornadas intensivas de trabajo dirigidas a docentes de música, directivos de escuelas de música, conservatorios, integrantes de orquestas y agrupaciones musicales, supervisores y equipos técnicos de educación artística, de EGB, Media y Superior.
Esta iniciativa quedará como una expresión aislada o de buenos deseos si no tiene una continuidad a lo largo del tiempo. Si la idea es despertar conciencia en la provincia acerca de la necesidad de que los docentes tucumanos se capaciten en forma permanente, sería necesario que la Secretaría de Educación promoviera en todas las escuelas la enseñanza de la música desde un rol más activo que verdaderamente estimule a los niños y adolescentes. Por ejemplo, cada escuela debería tener, por lo menos, un coro. Como se sabe, la actividad coral no sólo estimula la sensibilidad infantil, sino que tempranamente inicia al niño en la vida asociativa, donde aprende a compartir y a comunicarse, independientemente del hecho artístico. En un coro todos son importantes. Como ejercicio de las relaciones humanas, el coro puede ser un vehículo para la práctica futura de la solidaridad, virtud que se va extinguiendo en una sociedad cada vez más individualista, regida por las leyes del mercado.
También es importante la enseñanza del tango y del folclore en las aulas como un modo de fortalecer nuestra identidad cultural tan deteriorada. Hay provincias, como Entre Ríos, donde ya se aprobó la enseñanza del tango en las escuelas. Similar iniciativa presentada por el Ateneo del Tango de Tucumán duerme su dos por cuatro en algún cajón de nuestra Legislatura.
Nuestra provincia cuenta con músicos profesionales y docentes de sólida formación que pueden capacitar adecuadamente y en forma sostenida a los educadores. Depende entonces de nuestros gobernantes que esta escuela de arte rodante no quede en sólo buenas intenciones.







