Con visión de futuro

La ayuda del Estado es inútil si no hay continuidad.

14 Junio 2005
La multitud de jóvenes universitarios que ayer se concentró en Villa Luján para formalizar la ayuda económica que le dio el Gobierno provincial indica que en Tucumán la Universidad ya no es sólo un reservorio de la clase media. Es, también, la meta de miles de chicos y de chicas de una franja social desprotegida que ven que sólo la educación superior (o el título) les permitirá avizorar algún horizonte.
El Gobierno ha destinado $ 5 millones para las 9.000 ayudas económicas de $ 70 mensuales que otorgó, y cuya adjudicación ha creado revuelo en la calle: a la convocatoria se presentaron 12.000 aspirantes. Y se benefició a quienes muestran un ingreso familiar que no supera los $ 500, según se informó.
Mientras tanto, está pendiente de implementación desde el Poder Ejecutivo la ya promulgada norma legislativa para el otorgamiento de becas de $ 200 para estudiantes universitarios. ¿Por qué no se unificaron ambas iniciativas? Se sabe que para el gobernador José Alperovich esta era una obsesión de sus tiempos de campaña. Sin embargo, aunque resulte redundante recordarlo, este es un año electoral. Y nadie está dispuesto a perder un capital como el que le ofrece esta novedosa franja juvenil que va a la Universidad, y cuyo origen social es diverso: por un lado, están los hijos de la clase media que se fue al descenso; por el otro, los hijos de sectores más humildes, que aprovechan que el "derrame" de los planes sociales nacionales (y de fondos provinciales, en este caso) alcanza por primera vez a quienes acceden a la educación superior.
Por otro lado, si se analiza qué contención les ofrece la Universidad a sus alumnos, vale preguntarse por qué la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), con 40.000 estudiantes, apenas ha adjudicado este año 500 becas de ayuda económica (las de Ciencia y Técnica corren por otro andarivel). Ese puñado parece escaso, si se observa, por otra parte, el interesante crédito de $ 1,3 millón que exhiben las distintas direcciones y secretarías del Rectorado para este 2005. Y de ese monto, apenas $ 11.500 le corresponden a la Acción Social de Estudiantes (ASPE), que ofrece cobertura de salud a los alumnos de la UNT.

Proyectos
Por otra parte, hace unos días se conoció que en Tucumán ha bajado la oferta de chicos en adopción. Y las hipótesis son dos: una, la existencia de un mercado negro de niños; la otra, señalada por fuentes judiciales y de la Maternidad, que los planes sociales actúan como contención para aquellas mujeres que antes se hubieran visto obligadas a entregar a sus hijos, ante la imposibilidad de mantenerlos.
En ambos casos -la ayuda económica para estudiantes y los planes sociales- hay algo en común: en los dos ejemplos están en juego ciudadanos -estudiantes o madres- que aceptan la propuesta del Estado de ayudarlos a sostener sus proyectos, que son de largo aliento: la maternidad y una carrera universitaria.
¿Qué pasará con esos dos sectores -entre otros que no son analizados aquí, si el Estado corta los fondos para los planes sociales hoy vigentes? La situación de las madres que no dieron a sus hijos en adopción no se analiza aquí: sólo sirve para graficar la responsabilidad que le cabe al Estado frente al futuro de decisiones que comenzaron siendo individuales.
En lo que a un estudiante tipo respecta, la ayuda de $ 70 -necesaria pero no suficiente- es un parche para el hoy. Y en política hay dos alternativas posibles: parchar, o planificar con visión de futuro. En este caso, si no hay un seguimiento de la población beneficiaria de la ayuda, y no se garantiza de alguna manera su continuidad en el sistema universitario, el Gobierno habrá tirado $ 5 millones por la alcantarilla.

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