15 Julio 2002 Seguir en 
Vio que su familia estaba en peligro y no dudó. Sacó el arma que tenía en el cajón de la mesa de luz y les disparó a los delincuentes, hiriendo de gravedad a uno de ellos. Otro de los asaltantes también fue herido, pero logró escapar junto a otros dos cómplices. Pero la sensación del comerciante era contradictoria. Por una parte se sentía tranquilo por haber mantenido a salvo a su familia, por otra, el hecho de haberle disparado a una persona le dejó un sabor amargo. "Es algo que no le deseo a nadie, pero la verdad es que en ese momento la cabeza me trabajaba a 14.000 kilómetros por hora. Es terrible", dijo, dejando escapar algunas lágrimas, Félix Ruiz.
Este tipo de ataque se está volviendo una constante en Tucumán. Poco después de las 23 del sábado, un hombre golpeó el portón de entrada de la casa de la familia Ruiz, en El Colmenar (por razones de seguridad no se brinda la dirección exacta). "Mi hijo (que se llama igual que él) preguntó quién era y le respondieron que era un empleado de Servimoto, y que debía entregarle un paquete que él estaba esperando. Hasta le dieron el nombre de un señor que trabaja conmigo en el frigorífico", relató Ruiz, quien seguía toda esta escena desde su habitación, ubicada en la planta alta de la casa.
Afuera había un desconocido, que efectivamente tenía puesto el chaleco que identifica a los empleados de Servimoto. "El tipo le dijo a mi hijo que tenía que firmar un papel, así que él volvió a cerrar la puerta y se fue a buscar una lapicera. Cuando volvió para abrir, lo empujaron para adentro y entraron tres tipos y uno de ellos le puso una pistola en la cabeza a mi hijo", relató Ruiz.
En la casa, esperando a Félix (h) para comer, estaban su esposa, sus hermanos, y su hijo. "No quiero ni pensar qué hubiera pasado si lograban entrar", afirmó Ruiz. Al ver lo que estaba pasando, sacó la pistola Bersa, calibre 22, que tenía guardada. "Vi cuando a mi hijo lo empujaban contra el auto y uno de los tipos pretendía meterse al comedor. Entonces, disparé", recordó.
Desconcertados
A pesar del nerviosismo, Ruiz tuvo una impresionante puntería. Uno de los delincuentes recibió un impacto en la cabeza, y el otro aparentemente resultó herido en el hombro. Al sentir los disparos, el hijo de Ruiz logró escapar hacia el fondo. Sorprendidos por el ataque, y sin saber bien desde dónde se les estaba disparando, los asaltantes escaparon. Dos de ellos -uno de los que estaba herido- se subieron en una moto y escaparon hacia el sur, mientras que el otro lo hizo en sentido contrario. El que había recibido el balazo en la cabeza, quedó tirado en la puerta de la casa de Ruiz. Poco después, en una ambulancia, fue trasladado hasta el hospital Centro de Salud, donde se lo identificó como Claudio Lobo, de 27 años. Desde allí fue trasladado hasta un sanatorio privado, donde se encuentra internado en estado delicado.
Efectivos al mando del comisario Federico Córdoba y del oficial Enrique Díaz intentaron sin éxito hallar al resto de la banda. Por orden del fiscal de Feria, Horacio Villalba, un policía permanece en la puerta de la casa de la familia, por razones de seguridad. Ruiz explicó que guardaba una pistola en la casa porque él, por su trabajo, maneja dinero. "Nunca la había usado, y espero no tener que hacerlo de vuelta. Lo digo sinceramente", afirmó.
Este tipo de ataque se está volviendo una constante en Tucumán. Poco después de las 23 del sábado, un hombre golpeó el portón de entrada de la casa de la familia Ruiz, en El Colmenar (por razones de seguridad no se brinda la dirección exacta). "Mi hijo (que se llama igual que él) preguntó quién era y le respondieron que era un empleado de Servimoto, y que debía entregarle un paquete que él estaba esperando. Hasta le dieron el nombre de un señor que trabaja conmigo en el frigorífico", relató Ruiz, quien seguía toda esta escena desde su habitación, ubicada en la planta alta de la casa.
Afuera había un desconocido, que efectivamente tenía puesto el chaleco que identifica a los empleados de Servimoto. "El tipo le dijo a mi hijo que tenía que firmar un papel, así que él volvió a cerrar la puerta y se fue a buscar una lapicera. Cuando volvió para abrir, lo empujaron para adentro y entraron tres tipos y uno de ellos le puso una pistola en la cabeza a mi hijo", relató Ruiz.
En la casa, esperando a Félix (h) para comer, estaban su esposa, sus hermanos, y su hijo. "No quiero ni pensar qué hubiera pasado si lograban entrar", afirmó Ruiz. Al ver lo que estaba pasando, sacó la pistola Bersa, calibre 22, que tenía guardada. "Vi cuando a mi hijo lo empujaban contra el auto y uno de los tipos pretendía meterse al comedor. Entonces, disparé", recordó.
Desconcertados
A pesar del nerviosismo, Ruiz tuvo una impresionante puntería. Uno de los delincuentes recibió un impacto en la cabeza, y el otro aparentemente resultó herido en el hombro. Al sentir los disparos, el hijo de Ruiz logró escapar hacia el fondo. Sorprendidos por el ataque, y sin saber bien desde dónde se les estaba disparando, los asaltantes escaparon. Dos de ellos -uno de los que estaba herido- se subieron en una moto y escaparon hacia el sur, mientras que el otro lo hizo en sentido contrario. El que había recibido el balazo en la cabeza, quedó tirado en la puerta de la casa de Ruiz. Poco después, en una ambulancia, fue trasladado hasta el hospital Centro de Salud, donde se lo identificó como Claudio Lobo, de 27 años. Desde allí fue trasladado hasta un sanatorio privado, donde se encuentra internado en estado delicado.
Efectivos al mando del comisario Federico Córdoba y del oficial Enrique Díaz intentaron sin éxito hallar al resto de la banda. Por orden del fiscal de Feria, Horacio Villalba, un policía permanece en la puerta de la casa de la familia, por razones de seguridad. Ruiz explicó que guardaba una pistola en la casa porque él, por su trabajo, maneja dinero. "Nunca la había usado, y espero no tener que hacerlo de vuelta. Lo digo sinceramente", afirmó.







