BUENOS AIRES.- La semana que pasó dejó para el análisis la sensación de que lo que subyace hoy en materia de comportamientos sociales, que comienza a definir de algún modo el país de los próximos años, resulta cada vez más potente que lo que se ve, se dice o se publica.
En esta línea de apuntar la mirada hacia el fondo de cuestiones tan sensibles, puede inscribirse desde las manifestaciones gremiales y piqueteras que colapsaron con sus reclamos la ciudad de Buenos Aires y rutas de acceso, junto a la manipulación que se hace, por parte de muchos de esos grupos, del drama de la joven jujeña Romina Tejerina, hasta lo que parece ser un avance inclaudicable del Estado sobre la privacidad de las personas y sobre algunas libertades, incluida la de prensa.
Sobre el punto de la privacidad, tan controvertido desde lo ideológico y con dinosaurios agazapados por derecha y por izquierda, tanto la admisión de los "agentes encubiertos" para detectar evasores fiscales, cuanto la instalación de controles para intentar frenar los llamados "capitales golondrina" permiten hacer observaciones desde las formas, a la hora de medir sus resultados.
En el primer caso, la necesidad de conseguir que los comerciantes entreguen facturas a los compradores, para evitar que guarden en sus bolsillos lo que es un robo liso y llano al consumidor y para asegurar que el IVA vaya al fisco, como debe ser, contrasta con la posibilidad de que la legislación les esté abriendo ahora un quiosco adicional a los corruptos, donde la recaudación se privatice por tres, ya que serán dos los 007 de la AFIP encargados de comprobar las infracciones y controlarse mutuamente.
Se necesitan fondos
Por el lado de los capitales, en un país que los necesita como el agua, con esta decisión -que impulsó y avaló el propio presidente de la Nación- las autoridades están privilegiando la necesidad de mantener el tipo de cambio alrededor de los $ 3, aunque esto cause un ruido extra en el exterior. Todas las baterías apuntan a evitar la mayor emisión de dinero, en este caso por ingreso de dólares indeseables, situación que puede derivar en un nuevo escalón inflacionario.
Al respecto, el Banco Central cuenta hoy con U$S 22.349 millones en sus reservas, todas ellas con sus correspondientes pesos emitidos en contrapartida, y si no se ha desbordado la situación es porque el stock de pases y Letras colocadas resulta del orden de los $ 22.000 millones, a un costo anual de $ 1.200 millones, poco más de U$S 400 millones, según cálculos del Banco Río, aunque con la curva de las tasas en alza.
Lo cierto es que con la excusa de moderar las volatilidades, sobre todo en los nuevos títulos que serán por un tiempo, y por definición, altamente volátiles, las trabas de permanencia y encaje no remunerado impuestas a los llamados capitales especulativos tiene también sus bemoles, sobre todo porque es muy fácil eludirlas -especialmente, desde las grandes empresas-.
Finalmente, todo parece ser una discriminación absurda, y quizás no buscada, hacia las PyME, ya que aquellas tienen posibilidades no sólo de mover inversiones en el exterior fuera de la legislación argentina y fijar allí, en mercados de verdad, los precios de los activos argentinos, sino de disfrazar los préstamos financieros con la cáscara de un financiamiento comercial.
Por el lado de los reclamos, más allá del cúmulo de marchas y cortes de ruta propias de la etapa preelectoral, dirigidas al son de los bombos por pícaros sindicalistas que saben que este es el momento para sacarle un sí al Gobierno, la cuestión social se empieza a transparentar con la aparición de grupos convencidos de que la salida pasa por la protesta y por avanzar en línea con metodologías similares a los "Sin Tierra" de Brasil o a los cocaleros bolivianos.
Se trata de gente desesperanzada, muchos de ellos dentro de una cultura que los ha ido marginando irremediablemente, que tiene como sustento a activistas ideológicamente comprometidos con doctrinas violentas y que en la semana fueron acompañados en sus manifestaciones callejeras -aun sin militar de modo tan extremo- por maestros y empleados del Estado, enrolados en ATE. Son los mismos que, con carteles en sus pechos, pidieron en sus marchas por la Capital Federal por la libertad de Romina Tejerina, a quien defendieron con mucha enjundia organizaciones de Derechos Humanos, convencidas de que se la juzga porque es pobre, soslayando lo aberrante de su crimen.
Ante la efervescencia en las calles, Néstor Kirchner consideró, de modo quizás algo extremo, que es preferible el fluir de la gente que la paz de los cementerios y señaló que aunque se hable de marco de conflictividad social, él cree que las manifestaciones de los trabajadores son justas, como también "es justo, absoluto, razonable y responsable que el trabajador participe más en la distribución de la riqueza argentina", sentenció en un discurso en Santa Fe.
Palabra oficial
Precisamente, los dichos públicos del Presidente son fuente inagotable para el análisis, para descubrir a través de ellos su pensamiento y las líneas de acción que va trazando, ya que es poco y nada lo que habla con la prensa. Sin embargo, el martes pasado tiró pistas informales de varios calibres frente a los sorprendidos cronistas que lo recibieron en la Casa de Gobierno, con los que se allanó a compartir un brindis en el "Día del Periodista", el primero de su gestión.
Esa reunión estuvo teñida por el desafortunado aviso de salutación al periodismo que firmó la Presidencia de la Nación y que fue publicado sólo en los medios gráficos porteños. Si se quiso hacer una virtud del defecto que criticó la SIP, el efecto fue el opuesto, sobre todo por el tono zumbón del aviso, poco conveniente en un tema tan serio como el de la libertad de prensa, en el que los Gobiernos no son nunca los que conceden. Hasta el propio Presidente no tuvo más remedio que reconocer que no gustó.
En materia de discursos con anuncios fue más afortunado y pragmático el que Kirchner pronunció en Santa Cruz, cuando inauguró el viernes, junto al presidente de Chile, Ricardo Lagos, un enlace asfaltado de la ruta 3, hasta la frontera. Allí, Kirchner habló del anillo energético entre Perú, Chile, la Argentina, Uruguay y Brasil y "Dios quiera que más adelante con la República hermana de Bolivia", como un modo racional e integrador de compartir el gas de la región, quizás dentro de un lustro.
El trasfondo económico de la crisis boliviana, que ahora la Argentina ha decidido ayudar a moderar con un diplomático de verdad, Raúl Alconada Sempé, y no con un inexperto como Isaac Rudnik, ha permitido cerrar filas en este aspecto, ya que los casi 2.000 millones de metros cúbicos de gas enterrados bajo su superficie son necesarios para el desarrollo de la región.
Brasil recibía 24 millones de metros cúbicos por día, que ya ha racionado, y la Argentina aspiraba a tener 20 millones, hoy una utopía. (DyN)







