Movimientos en la carpa oficialista

En el PJ se diseñan planes para dos peleas, mientras los partidos opositores se acomodan para octubre.

12 Junio 2005
Por Carlos Abrehu

La carrera a las elecciones de diputados nacionales ya salió de las especulaciones de gabinete para instalarse en la agenda de la variopinta dirigencia política. El único dato que falta conocer con exactitud es si los tucumanos elegirán convencionales constituyentes el 23 de octubre. La Casa de Gobierno se reserva esa carta, que sólo saldrá a la luz pública por decisión de José Alperovich. El oficialismo siempre creyó que la disputa por las diputaciones nacionales atomizaría a la oposición, en lo que acertó. La pelea se generalizaría más si las dos elecciones se concentran en el mismo día. En teoría, el dibujo es perfecto y aún no emergieron elementos que lo contradigan. En la Casa de Gobierno rezan, no obstante, para que no ocurra una hecatombe que arruine la ingeniería construida trabajosamente.
La mayor agitación se focaliza en el partido gobernante. El esquema frentista que negoció el vicegobernador Fernando Juri recogió las variaciones marcadas por el kirchnerismo en el ejercicio del poder desde 2003. La Corriente Patria Libre, liderada localmente por el coordinador de Políticas Sociales del Poder Ejecutivo, Federico Masso, y el Frente Grande, con el gerente nacional del Pami, José Vitar, están en la coalición. Al ex diputado del Frepaso la Casa Rosada le cambió la perspectiva de la política doméstica. Se olvidó de sus anteriores invectivas en contra del gobernador y tampoco quiso sumarse a la empresa que acometió su ex socio político de junio de 2003, Alejandro Sangenis, hoy nervio del frente que candidatea a Gumersindo Parajón (Pueblo Unido). El ex intendente de esta ciudad, Raúl Topa, tampoco trepidó en pactar con el oficialismo, y alejó al Movimiento Independiente de cualquier aproximación a Fuerza Republicana. El ex legislador Mariano Poliche insertó a su partido Vanguardia Provincial en ese mosaico multicolor.
Kirchner obró otras conversiones fulminantes. El legislador taficeño Alejandro Martínez, por ejemplo, se alejó velozmente de su pasado menemista y ancló en el territorio regenteado por el kirchnerismo. Las mutaciones alcanzaron tal profundidad que Martín Rodríguez (ATE) observaba sorprendido que quienes lo expulsaron del PJ por discrepar con Carlos Menem, son ahora los más fervorosos defensores del santacruceño.

Los contrapesos
El súbito ingreso del diputado nacional Roque Alvarez al gabinete comporta un cambio de actitud de Alperovich frente al peronismo. No fue para nada un gesto improvisado, aunque sí retardado en su ejecución. Hacia fines de 2004 se habló de la incorporación del taficeño al gobierno alperovichista, pero la versión no se plasmó en realidad. Las brevas no estaban maduras.
El desbalance de fuerzas que implicó el acceso de Juri a la presidencia del aparato peronista, apuró el nombramiento de Alvarez en una secretaría de Estado con rango ministerial. Dicen que el nuevo funcionario, aparte de sus misiones oficiales, se zambullirá en la campaña electoral para reclutar convencionales constituyentes y preparar el dispositivo que le haga ganar el mando del partido al gobernador.
El debilitamiento del senador Julio Miranda -ahora de licencia en la presidencia del PJ- transformó a Juri en la principal referencia de los peronistas refractarios a la Casa de Gobierno. En esta tienen claro que la coexistencia pacífica con el vicegobernador se extenderá hasta que prospere la reforma constitucional con reelección para todos. Una certeza de esta clase hace que dentro del equipo gobernante madure la idea de reforzar el tinte peronista de la gestión, mediante la confluencia de jerarcas de ideas afines. Con la incorporación de Alvarez y de Juan Ruiz Olivares gana fuerza ese embrionario polo peronista, que se diferenciaría de la otra fracción de funcionarios de diversa procedencia ideológica.
Aun a riesgo de superponerse con el secretario Alvarez, el ministro político Edmundo Jiménez recorre la capital con Fernando Juri Debo -primo del vicegobernador-, mientras predican la necesidad de la unidad justicialista.Fernando Juri sigue la dirección del oleaje político -puso distancia de Menem, por ejemplo, pero mira con reservas los movimientos de Alvarez-. Se explica que este fue vetado antes por el vicegobernador para que accediera a un puesto estratégico en el engranaje estatal. La serie de visitas que emprenderá a los partidos desde esta semana tiende a diseñar coincidencias en torno del futuro texto constitucional, si cuaja el proceso reformista. El vicegobernador exploró, además, la disposición de otros dirigentes peronistas ortodoxos respecto de aquel asunto. El ex senador José Carbonell fue uno de sus últimos interlocutores. La movilidad que exhibe Juri contrasta con la pérdida de protagonismo de Miranda, que salió muy disgustado de la cena del lunes anterior. Su ex ministro de Gobierno, Antonio Guerrero, le enrostró que no había proyecto político alguno y que llegó el tiempo de reconocer los nuevos liderazgos, en tácita referencia al vicegobernador. Además, no fue el diputado José Ricardo Falú, a quien se esperaba. Las relaciones entre este y Miranda están rotas. Falú estudia sus futuros pasos, mientras desde el PJ se lo tienta. El rumor despierta reacciones negativas en Casa de Gobierno porque no olvidan los vínculos pasados del diputado con el entonces fiscal Esteban Jerez. Desde el Frente Popular Tucumano, el ex interventor federal Julio César Aráoz se propone pelear el voto peronista desde adentro, con la camiseta menemista. El Movimiento Popular Tucumano (Tiburcio López Guzmán) y Voluntad Objetiva de Servir (Jorge Lobo Aragón) le dan el soporte legal al proyecto.

Las otras variantes
El bussismo confía en su discurso antirreformista y mantiene a Miguel Brito en el primer puesto de diputado y a la legisladora Nelly López en el segundo. Ricardo Bussi, Pablo Calvetti y Delia Pinchetti de Sierra Morales serán cabezas de listas de convencionales constituyentes. Bussi también captó el viraje del gobernador tras la asunción de Alvarez, porque le recriminó haber cantado la marcha partidaria en el Salón Blanco.
Recrear avanza con la postulación de Pablo Walter para diputado nacional y cree que el eje Mauricio Macri-Ricardo López Murphy lo beneficiará al erigirse en una opción nacional de centroderecha.
En otra parcela del mundo opositor, Parajón y Sangenis le plantearon a Juri que el llamado a elecciones de constituyentes ocurre en el momento menos indicado, desde que Kirchner escogió el 23 de octubre para plebiscitar su administración.
La convergencia de socialistas populares (Rodolfo Succar), democristianos (José Páez) y discípulos de Elisa Carrió (ARI) plasmó el Acuerdo Social para la Integración. Ofrecen un programa y tres estructuras políticas de alcance nacional, que aproximaron ideas para una salida política de mediano plazo.

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