Los choferes de la línea 7 no tienen paz

Problemas en la obra social.Se producen al menos cuatro asaltos por día en esa empresa; y otros seis en el resto de las firmas. Un conductor necesita una operación urgente y le hacen falta $3.900.

14 Julio 2002
Un chofer de la línea 7 que sufrió varios asaltos está en peligro de quedar cuadripléjico. Los golpes que le propinaron cuatro asaltantes a Daniel Gustavo Arancibia, hace nueve meses, le dañaron la zona cervical a tal punto, que necesita con urgencia dos implantes.
El problema de los colectiveros parece no tener fin. Cada día se registra en promedio al menos una decena de asaltos, según datos extraoficiales, y cuatro de ellos son justamente a la línea 7, donde Arancibia trabajaba hasta el ataque.
Arancibia, de 54 años, debe enfrentar ahora otro problema. La obra social de la Unión Tranviario Automotor (UTA) no le otorga los insumos para la operación (cuestan $3.900)por falta de fondos, según aduce.
"Primero me decían que esos implantes no se consiguen, que se pagan solamente en dólares, pero yo he comprobado que hay en plaza y se pueden comprar con pesos. Ahora me dicen que no tienen plata porque las empresas no pagan los aportes", explicó Arancibia.
Tras aclarar que a su criterio se trata de un argumento falaz, porque la línea 7 estaría al día con los aportes a la obra social, Arancibia comentó que ha enviado una intimación formal -hace un mes- pero todavía no obtuvo respuesta. Mientras tanto, el tiempo apremia.

Debe volver a trabajar
"Ellos tienen los diagnósticos, donde consta que lo mío es urgente. Pero siguen dilatando las cosas y la opresión que tengo en la médula sigue avanzando. Ni siquiera he conseguido que me den por escrito la versión que esgrimen de que la empresa no hace los aportes", agregó Arancibia, quien tiene esposa y dos hijos.
Cuando fue asaltado recibió múltiples cortes y golpes en la cabeza, uno de los cuales lo dejó en el estado actual.Si bien la ART (aseguradora) cumplió en proveerle la cobertura psiquiátrica y neurológica necesaria, los costos del tratamiento le corresponden a la obra social, explicó.
"En setiembre se me termina la licencia por enfermedad y no sé cómo voy a hacer para volver al trabajo", se angustió el chofer. Ningún dirigente de UTA pudo ser localizado para que explique la situación.
La mayor parte de los asaltos que sufren los choferes de la línea 7 se dan en El Colmenar y en Villa Mariano Moreno, y las ocasionales detenciones que hace la Policía no alcanzan para detener la violenta ola de atracos iniciada hace casi dos años.Las quejas por la falta de seguridad son una constante (no sólo en la línea 7); se hicieron paros y se amenazó con restringir servicios, pero nada ha cambiado.

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