Por qué el Papa visitó la Plaza San Martín: el vínculo desconocido que une a León XIV con el prócer argentino
En el marco de su histórica visita a la Argentina en 2026, el Sumo Pontífice inició su agenda oficial rindiendo tributo al pie del monumento en Retiro. Las claves del lazo personal e institucional forjado durante sus años en Perú y la huella agustina en la gesta patriótica.
Resumen para apurados
- En 2026, el papa León XIV homenajeó a José de San Martín en Plaza San Martín, Buenos Aires, por su profunda admiración hacia el prócer forjada durante sus años de labor en Perú.
- Como misionero agustino y obispo en Chiclayo, Robert Prevost estudió la gesta sanmartiniana y el apoyo histórico de su orden religiosa al Ejército de los Andes durante la campaña.
- La primera visita papal desde 1987 inició con este gesto de unidad regional previo a la reunión bilateral con Javier Milei en Casa Rosada para continuar la agenda oficial.
La Plaza San Martín de Retiro vivió un frenetismo radicalmente distinto al usual. Mientras la vida laboral y el flujo constante de trabajadores se vieron apagados por el descanso dominical, otra actividad dio vida a este centro estratégico en el corazón del barrio porteño. Allí, cientos de personas acudieron convocadas por la presencia del papa León XIV en Argentina. El particular gesto del Sumo Pontífice al acudir al monumento del padre de la Patria radica en una singular conexión entre el Santo Padre y el General San Martín.
Frente a miles de fieles que se acercaron al paseo —no precisamente para descansar ni como etapa de su trayecto laboral—, el papa León XIV recorrió el centro del espacio verde sobre una alfombra roja hasta el conjunto escultórico del héroe patrio. El Sumo Pontífice saludó al canciller Pablo Quirno y luego se dio comienzo al tributo al libertador de la Patria.
Allí, los Granaderos interpretaron el himno nacional mediante la Fanfarria Militar “Alto Perú” y posteriormente ejecutaron las estrofas del himno del Vaticano. El Papa permaneció instalado sobre el camino rojo y luego procedió a su ofrenda.
El lazo histórico del papa León XIV con San Martpin forjado en suelo andino
Acompañado por el canciller y asistido por los granaderos a caballo, el Pontífice entregó un inmenso arreglo floral ante la estatua del libertador argentino. Subió las escaleras y dio inicio al toque de silencio, mientras miraba con atención y seriedad la escultura del héroe de la Patria. Aquel gesto hacia la figura nacional cobra sentido en una especial afinidad forjada a lo largo de los años entre León XIV y el General San Martín: un reconocimiento especial al Libertador de Argentina, Chile y Perú, un país por el que el Santo Padre guarda un afecto particular.
La devoción y el respeto del Sumo Pontífice por el Libertador no son fruto de la casualidad ni un mero compromiso de la agenda protocolar. El origen de este nexo se remonta a los años en que el actual Papa, de nombre secular Robert Francis Prevost, ejercía su labor pastoral en la nación incaica.
Tras llegar como misionero agustino en 1985 y asumir posteriormente responsabilidades diocesanas en Chiclayo, inició en 2015 su trámite de naturalización peruana para cumplir con los acuerdos entre la Santa Sede y el Estado peruano. Fue precisamente durante la preparación para el riguroso examen presencial de ciudadanía donde Prevost quedó profundamente deslumbrado por la historia de esa nación y, muy especialmente, por el impacto institucional, cultural y social de San Martín en suelo peruano.
La admiración del papa León XIV a la obra de San Martín
En aquella evaluación exigida por la Superintendencia Nacional de Migraciones, que abarcaba exhaustivos bloques sobre cultura, geografía y próceres de la independencia, la figura de San Martín se alzaba como la de un indiscutido Protector de la Patria. El futuro Papa estudió de primera mano cómo el prócer no solo lideró el proceso libertador, sino que también fundó la Biblioteca Nacional del Perú, creó el Museo Arqueológico Inca, impulsó la primera Escuela Normal de maestros, dispuso la abolición de la mita y el tributo indígena, y consagró la libertad de prensa.
Esta prolífica obra despertó en el entonces obispo de Chiclayo una fascinación constante que lo llevó a citar con frecuencia las enseñanzas del Gran Capitán en sus homilías, invitando a sus fieles a seguir el ejemplo de entrega, honestidad y convicción del General.
La huella agustina en la gesta del Gran Capitán
Asimismo, existe una raíz histórica que conecta de forma directa a la propia congregación de León XIV con la gesta emancipadora. Durante la campaña del Ejército de los Andes, la orden de los agustinos prestó un apoyo logístico y material decisivo: sus conventos y haciendas en Mendoza y San Juan aportaron ganado, donativos y bienes estratégicos para sostener a las tropas, mientras que sus frailes actuaron como capellanes y médicos cirujanos en el frente.
Esa combinación de legado histórico de la comunidad monástica y admiración personal explica por qué el Sumo Pontífice eligió comenzar su primera visita oficial a la Argentina rindiendo tributo al pie del altar patrio de Retiro. El paso de León XIV por el histórico solar abre así una visita histórica que marca el primer viaje de un pontífice al país desde 1987. Tras el emotivo minuto de silencio y el homenaje floral al célebre militar y estadista, el Papa continuó con la agenda oficial programada rumbo a la Casa Rosada para su encuentro bilateral con el presidente Javier Milei, llevando consigo la memoria activa del hombre que unió a los pueblos de la región.














