Lesiones en serie: el círculo que San Martín deberá cortar si no quiere repetir la historia en 2027

Al menos 20 jugadores tuvieron algún problema físico en 2026. Orfila pidió frenar a los que recaen, hacerles estudios y trabajar la fuerza.

IMAGEN REPETIDA. Unos asistentes retiran a Mauro Verón, que acaba de sufrir una lesión ligamentaria. Durante la temporada, San Martín sufrió múltples lesiones.
IMAGEN REPETIDA. Unos asistentes retiran a Mauro Verón, que acaba de sufrir una lesión ligamentaria. Durante la temporada, San Martín sufrió múltples lesiones.

Resumen para apurados

  • San Martín de Tucumán quedó fuera del Reducido en 2026 afectado por cuatro roturas ligamentarias y más de veinte bajas físicas que diezmaron al plantel en momentos clave.
  • La seguidilla afectó a figuras ofensivas como Ovando y Moreno. El plantel corto forzó apuros en las recuperaciones y provocó constantes recaídas musculares durante el torneo.
  • El DT Alejandro Orfila planifica estudios exhaustivos y acondicionamiento físico de cara a 2027, factor clave para evitar nuevas bajas en el armado del próximo plantel.
Resumen generado con IA

La temporada de San Martín también se perdió en la enfermería. Cuatro lesiones ligamentarias entre enero y octubre, al menos 20 futbolistas afectados por algún problema físico y recaídas hasta la última fecha dibujan un cuadro que ya no puede explicarse sólo con la mala suerte. Más allá del armado del plantel, ese será uno de los frentes que el club deberá resolver sí o sí de cara a 2027 si no quiere volver a quedarse sin sus figuras en el momento decisivo.

Los partes médicos lo dejaron por escrito. Desde la fecha 30 hasta la 36, cada lista de convocados llegó acompañada por un informe que terminaba igual: “Kevin López, Nicolás Moreno y Lautaro Ovando continúan con recuperación de ligamento cruzado anterior (LCA)”. Arriba, los nombres rotaban: un desgarro, una sobrecarga, un esguince, una pubalgia.

El dato más duro no es la cantidad, sino a quiénes golpeó. Moreno ni siquiera llegó al torneo: se rompió el cruzado de la rodilla derecha en un ensayo contra Güemes de Santiago del Estero, en enero, por segunda temporada consecutiva. El 29 de marzo, ante Deportivo Madryn, Ovando sufrió la misma lesión en la rodilla izquierda cuando llevaba tres goles en cuatro partidos. Cinco semanas después, contra Atlético de Rafaela, López cayó con idéntico diagnóstico en la derecha. Con ellos se fue la sociedad que le daba sentido al ataque del equipo de Andrés Yllana.

El golpe final llegó en octubre, ya con Alejandro Orfila. Mauro Verón, titular en las últimas siete presentaciones, sufrió la rotura del ligamento colateral externo y una distensión del cruzado ante Midland. Para la visita a Quilmes, con el Reducido en juego, el uruguayo no tuvo a Verón ni a Alan Cisnero, lesionados, ni a Bruno Cabrera, suspendido. “Encima nos agarra el último tramo del año. Son jugadores importantes y los necesitás, pero tenemos que convivir con eso”, había dicho el DT en la previa.

A lo largo del año, los partes y el seguimiento de LA GACETA registraron problemas de Elías López, Nahuel Gallardo, Laureano Rodríguez, Álvaro Veliez, Milton Ríos, Leonardo Monroy, Matías Ignacio García, Víctor Salazar, Nicolás Ferreyra, Diego Diellos, Santiago Briñone, Gabriel Carabajal y Facundo Pons. Tras caer con Atlanta, Orfila lo resumió en dos palabras: “estamos diezmados”.

Un patrón que se repitió

Para el DT, las roturas son parte del juego. “Esas lesiones son infortunios del deporte. Que le pasen cuatro en una temporada a un equipo no es normal, pero es producto del deporte. Les pasa a los que están bien preparados y a los que están más o menos, por la intensidad con la que se juega, los roces y la fuerza que hoy tienen los futbolistas”, sostuvo hace unas semanas en diálogo con LA GACETA.

La explicación puede alcanzar para las rodillas, pero no para lo demás. Las lesiones musculares se repitieron en los mismos jugadores y en las mismas zonas. Cisnero encadenó un desprendimiento del aductor, una lesión en el cuádriceps y, según el parte del 24 de octubre, una “reagudización de pubalgia crónica con lesión tendinosa de aductor derecho”. Luca Arfaras sufrió dos desgarros, uno en cada pierna. Gonzalo Rodríguez pasó de una sobrecarga en la pantorrilla a un desgarro en el gemelo, y Matías “Caco” García convivió con molestias reiteradas en el aductor.

“Son tres futbolistas que hoy se lesionan seguido, y no es de ahora: vienen con arrastre”, advirtió Orfila, en referencia a Cisnero, Arfaras y el “Turbo”. Arfaras, incluso, llegó lesionado, según el DT.

El otro factor es la urgencia. Ante Atlanta, el entrenador llevó a Cisnero al banco aun lesionado. “Si hubiese tenido otros jugadores, capaz que no lo hago, pero la necesidad te lleva a ese tipo de situaciones”, reconoció. Ahí aparece un círculo difícil de cortar: las lesiones achican el plantel, el plantel corto obliga a apurar regresos y los regresos apurados terminan en recaídas.

Lo que se viene

Orfila ya tiene un plan. “Cuando todo termine, hay que pararlos definitivamente, hacerles estudios de todo tipo y equilibrarlos físicamente desde el punto de vista de la fuerza, para ver si se puede terminar con este tipo de lesiones”, anticipó.

El desafío, sin embargo, excede al cuerpo técnico. Cisnero renovó hasta 2028; la intención sería extender el préstamo de Arfaras, y López y Ovando, ambos cedidos, tampoco tendrían asegurada su continuidad. Cada decisión del mercado tendrá también una dimensión médica.

San Martín se quedó sin Reducido por varias razones, y las lesiones fueron una de ellas. El próximo armado no podrá medirse sólo por los nombres que lleguen, sino por la capacidad de sostenerlos en la cancha. De lo contrario, el “Santo” corre el riesgo de repetir la historia: buenos futbolistas, buenas rachas y, otra vez, una camilla cuando más duele.

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