Pidieron 11 años y dos meses de prisión para “Pity” Álvarez, pero solicitaron que cumpla la condena en su casa

La querella presentó su alegato en el juicio por el homicidio de Cristian Maximiliano “Gringo” Díaz, asesinado de cuatro disparos en 2018.

PITY ÁLVAREZ. El músico es juzgado por el crimen de Cristian Díaz.
PITY ÁLVAREZ. El músico es juzgado por el crimen de Cristian Díaz. IMAGEN TOMADA DE TN

Resumen para apurados

  • La querella pidió este viernes 11 años y 2 meses de prisión domiciliaria para "Pity" Álvarez en un tribunal porteño, acusado por matar a Cristian Díaz en 2018 en Villa Lugano.
  • El letrado descartó la legítima defensa al señalar que la víctima estaba desarmada y recibió cuatro disparos, tras un juicio postergado por el cuadro de salud mental del músico.
  • El tribunal definirá la condena y el pedido de arresto domiciliario, mientras la fiscalía investigará quién le suministró cocaína al acusado durante las audiencias judiciales.
Resumen generado con IA

La querella pidió este viernes una condena de 11 años y 2 meses de prisión para Cristian Gabriel “Pity” Álvarez, aunque solicitó que, en caso de recibir un veredicto condenatorio, cumpla la pena bajo arresto domiciliario y tenga autorización para realizar salidas laborales y tratamientos médicos. El músico es el único acusado por el homicidio de Cristian Maximiliano “Gringo” Díaz, de 36 años, asesinado de cuatro disparos durante la madrugada del 12 de julio de 2018 en el barrio Samoré de Villa Lugano.

El pedido fue formulado por el abogado Fabián Améndola, representante de Verónica Román, madre de la hija menor de la víctima, durante el inicio de los alegatos ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 29 de la Ciudad de Buenos Aires. El letrado comparte la representación de la querella con Fernando Burlando.

“No propinamos una condena ejemplificadora o de venganza”, sostuvo Améndola, quien expuso su alegato de manera remota. También explicó que la familia tuvo que esperar para llegar al juicio debido a la patología que padece el músico, que le impidió estar en condiciones de afrontar el proceso hasta el último informe médico.

Durante su exposición, el abogado afirmó que quedó demostrado que Díaz no tenía un arma ni había agredido a Álvarez. Sostuvo que el ataque fue una respuesta letal frente a un desafío que, como máximo, podía derivar en una pelea.

Améndola destacó las declaraciones de los testigos y, en particular, la de un amigo de Díaz que estuvo presente durante el crimen. Según explicó, su relato fue espontáneo, no presentó contradicciones y encontró respaldo en otras pruebas incorporadas al expediente.

“El único que tenía arma y que la usó fue ‘Pity’”, afirmó. Además, señaló que los testimonios de los peritos descartaron cualquier posibilidad de legítima defensa por parte del exlíder de Viejas Locas e Intoxicados.

El querellante también recordó lo que Álvarez habría dicho después del homicidio, cuando se encontró con su exsuegro en el boliche Pinar de Rocha, al que había concurrido durante la madrugada del hecho. “Dijo ‘maté a un chabón’, no dijo ‘me defendí’ o ‘casi me matan y me defendí como pude’”, señaló.

Para Améndola, dispararle a una persona en el rostro resulta desproporcionado y el músico tuvo la oportunidad de detener la agresión, pero continuó.

Al fundamentar la calificación legal, descartó un exceso en la legítima defensa y sostuvo que existió dolo directo. “Con cuatro disparos a menos de 60 centímetros. La calificación a nuestro criterio es homicidio simple agravado por el empleo de un arma de fuego”, explicó ante los jueces Gustavo Goerner, Juan Martín Ramos Padilla y Hugo Navarro.

Entre los agravantes mencionó la naturaleza de la acción y que la hija de Díaz tenía ocho años cuando ocurrió el crimen.

El abogado también se refirió al trastorno de consumo de sustancias de Álvarez. Aclaró que la querella sostuvo su imputabilidad y que durante el proceso quedó descartada una intoxicación aguda y una alteración de la realidad. Según planteó, se trata de un daño crónico.

Como elemento favorable para determinar la pena, valoró el arrepentimiento expresado por el músico durante su declaración en la última jornada del debate. También mencionó sus disculpas y el compromiso de reparar el daño causado.

Finalmente, después de algo más de una hora de exposición, solicitó los 11 años y 2 meses de prisión y pidió que, ante una eventual condena, Álvarez permanezca detenido en su domicilio, con permisos para trabajar y realizar tratamientos médicos. “Es necesario por su salud”, argumentó.

La fiscalía investigará quién le suministró cocaína al músico

Otro de los momentos más tensos de la audiencia se produjo cuando el presidente del tribunal, Gustavo Goerner, hizo referencia a un informe del Juzgado Civil N° 4 que confirmó que Álvarez dio positivo de cocaína en un estudio realizado el lunes pasado, después de regresar al centro de salud mental Solar Colonial, donde permanece internado, tras declarar en el juicio.

Según el informe al que tuvo acceso Clarín, el músico habría consumido cocaína durante el tiempo que permaneció en el Palacio de Justicia. El propio Álvarez manifestó que, por el “código de adictos”, no iba a revelar quién le había suministrado la sustancia. También aseguró: “Me dieron dos bolsas, una la tomé allá y la otra la traje para acá”.

“Esto me hace bien”, les habría dicho a los enfermeros, según consta en la denuncia.

Goerner calificó el episodio como “gravísimo” y advirtió que debía preocupar especialmente a la defensa. Explicó que no contaban con elementos para determinar en qué momento se le había suministrado la droga: antes de ingresar al edificio, durante los intervalos de la audiencia o una vez finalizada.

El magistrado aclaró que nadie había advertido una anormalidad que pudiera provocar la nulidad del acto judicial. Sin embargo, consideró que la conducta fue irresponsable y constituyó un delito, además de contribuir a la afección que mantiene internado a Álvarez e interferir con el tratamiento dispuesto por la Justicia civil.

También anunció que informarían a ese fuero que los traslados del músico son de su exclusiva responsabilidad y que el tribunal no podía imponerle restricciones.

Goerner adelantó que solicitarían información para determinar si se había realizado una denuncia por el suministro de estupefacientes.

El fiscal general Sandro Abraldes confirmó que avanzaría con una presentación ante la Unidad Especializada en Estupefacientes. “Es una hipótesis delictiva concreta”, sostuvo y calificó el episodio como especialmente grave porque ocurrió durante una audiencia judicial, pese a que el tribunal había dispuesto que la declaración pudiera realizarse de manera remota. Según señaló, fue la defensa la que pidió que el músico asistiera presencialmente.

Abraldes anticipó que solicitará investigar al entorno familiar y profesional de Álvarez para determinar quién le entregó la cocaína.

La intervención provocó la reacción de Javier Baños, uno de los defensores del músico, quien se consideró agraviado por el planteo del fiscal. “Si me va a investigar, también quiero que se investigue la conducta del señor fiscal”, reclamó.

El testimonio de la hermana de “Pity” Álvarez

La última testigo del juicio fue Silvana Álvarez, hermana del músico, quien declaró durante casi 40 minutos y terminó su exposición entre lágrimas.

Al comenzar, reconoció que su hermano estaba imputado por el homicidio y describió cómo era el barrio Samoré. Según contó, Álvarez era “hostigado, perseguido y agredido” por un grupo de personas que permanecía debajo del edificio donde vivía, entre las que identificó a Díaz.

La mujer aseguró que uno de los mayores temores de su hermano era que esas personas supieran cuándo estaba o no en su departamento.

“A Díaz lo he visto muchas veces sentado con este grupo que estaba 24/7. Lo vi caminando por cercanías y sentado debajo del edificio donde vivía mi hermano. Estoy muy segura que compartían la adicción de la pasta base. Sabía por mi hermano que este chico le vendía, que lo llevaba a la villa en el auto. Era uno de los únicos que se animaba a llevarlo”, declaró.

Silvana también contó que, salvo durante su infancia, nunca había visto a su hermano sin consumir sustancias. Sin embargo, aseguró que jamás lo había visto involucrado en una pelea.

“Nunca lo vi a mi hermano pelearse. Siempre fue una persona de alejarse de los problemas, de resolver. Yo tengo dos años menos que él. Nunca lo vi en una situación de agresión, por eso me llamó la atención con lo que pasó. Me shockeó muchísimo. Primero por la pérdida de un ser humano y porque no podía encajar a mi hermano en ese hecho”, relató.

La testigo también habló sobre lo que conocía de la noche del crimen, un episodio que, según dijo, conversó varias veces con el músico. Explicó que ella y su madre son quienes lo asisten y tratan de ayudarlo a llevar “una vida más normal, más digna, y que no viva como un animal”.

En el cierre de su declaración, se dirigió a los familiares de Díaz y les pidió disculpas por lo ocurrido. También aseguró que su hermano está angustiado por el hecho y siente que tiene una deuda pendiente consigo mismo.

“Quiero manifestar todo el dolor que generó, como parte de la familia de Cristian, que lo estemos relacionando con este hecho. Yo siempre lo relacionaba con una espiritualidad muy alta y esto me apagaba mucho su esencia. Es lamentable y le pido disculpas a la familia por lo que debe estar pasando”, expresó.

Finalmente, agregó: “Sé que Cristian está muy angustiado, lo hemos charlado en varias oportunidades. No es una persona que tenga estas características. ‘Yo vine a sumar’, me dice siempre. No lo podemos entender. Les pido disculpas a la familia y no comparo la nuestra, pero nosotros tampoco la pasamos bien, sufrimos muchísimo”.

La hermana del músico concluyó que lo acompaña para intentar mejorar su situación sentimental y personal, porque, según explicó, Álvarez siente que todavía tiene algo pendiente por reparar: “Mi hermano siente que quedaron cosas truncas, que tiene una deuda con él mismo”.

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