Los Pumas sufrieron una dura derrota ante Irlanda: los errores defensivos y las fallas en el line que explican la goleada
El seleccionado argentino cayó 42-12 en Dublín, por la cuarta fecha del Nations Championship. La fragilidad defensiva, los tackles fallidos y las dificultades en las formaciones fijas condenaron al equipo de Felipe Contepomi, que nunca encontró respuestas ante la contundencia irlandesa.
Resumen para apurados
- Los Pumas cayeron 42-12 ante Irlanda en Dublín por el Nations Championship, superados por graves desatenciones defensivas y fallas en el line.
- Pese a abrir el marcador con Carreras, el equipo de Contepomi sufrió por tackles errados, la lesión de Montoya y el dominio local liderado por Keenan.
- La abultada derrota enciende alarmas en el seleccionado argentino, que deberá recuperar con urgencia la solidez defensiva y en formaciones fijas.
La derrota fue tan contundente como preocupante. Los Pumas cayeron 42-12 frente a Irlanda en el Aviva Stadium de Dublín, por la cuarta fecha del Nations Championship, en una actuación que dejó demasiadas señales de alarma. Más allá de los 30 puntos de diferencia, el seleccionado argentino mostró una fragilidad defensiva alarmante y sufrió enormes dificultades en las formaciones fijas, especialmente en el line. Dos aspectos fundamentales que terminaron por explicar una caída tan dura como merecida.
Lo más inquietante fue la facilidad con la que Irlanda encontró espacios. Cada vez que aceleró, el equipo local pareció estar en condiciones de lastimar. Los errores en las marcas, los tackles fallidos y la falta de coordinación defensiva permitieron que los irlandeses avanzaran con una comodidad impropia de un enfrentamiento de esta jerarquía. Argentina no solamente perdió los duelos individuales, sino que tampoco consiguió reorganizarse cuando su rival superó la primera línea de contención.
El comienzo, sin embargo, había ofrecido una imagen completamente diferente. Los Pumas mostraron paciencia para construir sus ataques y encontraron la primera ventaja gracias a una buena lectura de Tomás Albornoz. Su kick cruzado permitió que Mateo Carreras apoyara el primer try. El 5-0 insinuaba un partido equilibrado, pero aquella ilusión duró demasiado poco.
La respuesta irlandesa expuso las debilidades argentinas. Hugo Keenan apareció para dar vuelta el marcador y, posteriormente, Dan Sheehan encontró una grieta para ampliar la diferencia. El tercer try, nuevamente de Keenan, fue una síntesis de los problemas defensivos: después de una desprolijidad argentina en el line, el fullback quebró tres tackles y llegó al ingoal. Una secuencia que reflejó la distancia entre ambos equipos.
Precisamente, el line fue otro de los grandes dolores de cabeza. Argentina perdió cuatro lanzamientos propios durante la primera mitad, una estadística demasiado pesada para cualquier seleccionado que pretenda competir contra una potencia. Sin una plataforma confiable para lanzar sus ataques, Los Pumas quedaron condicionados. Cada pelota desperdiciada significó una oportunidad menos para construir juego y, muchas veces, una nueva invitación para que Irlanda tomara la iniciativa.
A esas dificultades se sumaron los problemas en el scrum, la amarilla de Justo Piccardo y la salida del capitán Julián Montoya por un golpe en la cabeza. El equipo de Felipe Contepomi comenzó a acumular contratiempos sin encontrar respuestas colectivas. El 21-5 del descanso resultaba elocuente, aunque todavía quedaba una mitad para intentar modificar la imagen.
Pero el complemento profundizó la crisis. Sam Prendergast apoyó apenas comenzado el segundo tiempo y estiró la ventaja. Mateo Carreras volvió a descontar, esta vez con conversión de Albornoz, aunque el intento de reacción quedó rápidamente sepultado. Keenan completó su triplete y Rónan Kelleher terminó de construir una goleada que castigó cada debilidad argentina.
La contundencia irlandesa también merece reconocimiento. El local tuvo precisión para identificar los espacios, velocidad para aprovecharlos y una eficacia demoledora cerca del ingoal. Pero sería demasiado sencillo explicar semejante diferencia únicamente por las virtudes del vencedor. Los Pumas colaboraron con errores que, en este nivel, se pagan demasiado caros.
La derrota deja una advertencia que va más allá del resultado. Argentina necesita recuperar solidez defensiva y, fundamentalmente, transformar el line en una herramienta confiable. Sin obtención, resulta difícil atacar; sin tackles efectivos, defender se convierte en una misión imposible. En Dublín fallaron ambas cosas. Y frente a un rival que no perdonó, el castigo fue inevitable.









