El enigma de la "calavera de hielo" que la NASA fotografió en el Polo Sur: qué reveló el satélite

El satélite Landsat 9 detectó una formación de roca y hielo en la isla Vega que simula un rostro humano de perfil. El fenómeno de pareidolia expuso el retroceso de la cobertura nival tras un invierno inusualmente cálido.

Parece una calavera pero es real: la impactante imagen que la NASA captó en la Antártida
Parece una calavera pero es real: la impactante imagen que la NASA captó en la Antártida Foto: NASA Earth Observatory/Lauren Dauphin.

Resumen para apurados

  • La NASA captó en la isla Vega, en la Antártida, una formación con forma de calavera revelada por el retroceso de nieve tras un invierno con temperaturas inusualmente altas.
  • La figura surge por pareidolia entre un nunatak, una morrena y un glaciar. Imágenes satelitales confirman una marcada pérdida de manto nival respecto del año anterior.
  • La exposición de roca y hielo oscuro reduce el albedo antártico, lo que aumentará la absorción de calor y acelerará el derretimiento durante el verano polar.
Resumen generado con IA

El Observatorio de la Tierra de la NASA difundió una serie de imágenes satelitales tomadas sobre la isla Vega, en el mar de Weddell, que revelaron una llamativa formación natural con la apariencia de una calavera sonriente de perfil. Las fotografías, capturadas por el instrumento OLI a bordo del satélite Landsat 9 y publicadas el 30 de octubre de 2026, causaron asombro por su figura visual. 

Sin embargo, detrás del fenómeno óptico, los especialistas advirtieron sobre una preocupante alteración en la superficie antártica provocada por temperaturas invernales superiores al promedio.

La silueta de cráneo no responde a un evento sobrenatural ni a una edición por inteligencia artificial, sino a la combinación de tres estructuras geológicas de la isla. Un nunatak (una cumbre rocosa que sobresale del terreno helado) compone la cavidad oscura del ojo, mientras que una morrena lateral dibuja la boca y el glaciar de la Bahía del Diablo delinea la mandíbula mirando hacia la isla del Diablo. El cerebro humano procesa esta alineación mediante la pareidolia, un fenómeno psicológico que reconoce rostros en paisajes aleatorios.

La pérdida de albedo y el retroceso de los glaciares antárticos

Al cotejar la toma realizada el 22 de marzo de 2025 con la del 10 de octubre de 2026, los científicos de la NASA identificaron un marcado cambio en el manto helado. Mientras la primera imagen mostraba un terreno cubierto casi por completo por nieve blanca, la segunda expuso extensas franjas de hielo descubierto y roca. Esta desnudación ocurrió debido a las escasas nevadas, la acción del viento y un pico térmico inusual registrado en junio de 2026.

El glaciólogo Mauri Pelto, investigador del Nichols College, explicó que la reducción de nieve fresca afecta directamente el albedo, es decir, la capacidad de la superficie polar para reflejar la radiación solar. La nieve blanca devuelve la mayor parte de la energía, pero al quedar al descubierto el hielo oscuro y la roca, la tasa de absorción térmica aumenta considerablemente. Este mecanismo amenaza con acelerar el derretimiento de los glaciares durante los meses de mayor insolación primaveral y veraniega.

Las mediciones satelitales de las últimas décadas confirman que esta transformación no es un hecho aislado en la zona. El glaciar Bahía del Diablo acumula un historial de pérdida sostenida de masa documentado desde finales de la década de 1990. Además, diversos sectores de la isla Vega registran un repliegue progresivo de sus masas de hielo y una exposición cada vez mayor de sus capas rocosas profundas.

La misteriosa figura hallada por la NASA en la Antártida que encendió las alarmas de los científicos La misteriosa figura hallada por la NASA en la Antártida que encendió las alarmas de los científicos Foto: NASA Earth Observatory/Lauren Dauphin.

La hazaña de la corbeta ARA Uruguay en la isla Vega

Mucho antes de ser fotografiada desde la órbita terrestre, la isla Vega se convirtió en el escenario de una gesta clave de la exploración polar. En 1903, sus costas cobraron protagonismo cuando sobrevivientes de la expedición científica sueca liderada por Otto Nordenskjöld lograron reencontrarse tras pasar un implacable invierno varados en la zona, luego del hundimiento de su buque Antarctic.

En noviembre de aquel año, la corbeta ARA Uruguay de la Armada Argentina, bajo el mando del teniente de navío Julián Irízar, completó un arriesgado rescate de los expedicionarios atrapados entre los hielos. La operación quedó grabada como uno de los hitos más memorables de la historia antártica argentina. Hoy, más de 120 años después, la misma geografía insular vuelve a llamar la atención del mundo, ya no por una epopeya de rescate, sino como un reflejo de las transformaciones ambientales del planeta.


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