Emilia Mernes denunció una doble vara en la música: “Nadie se escandaliza con lo que hace un varón”
Tras los cuestionamientos a la letra de su tema “BODYPAINTING”, la cantante argentina contrapuso el juzgamiento que sufren las artistas femeninas frente al éxito comercial de canciones con mensajes misóginos.
Resumen para apurados
- En Luzu TV, Emilia Mernes denunció una doble vara de género tras recibir críticas por su tema BODYPAINTING, mientras canciones de varones con mensajes misóginos lideran rankings.
- La artista comparó su escrutinio con el éxito de temas explícitos de artistas masculinos, sumándose a debates sobre la sobrevigilancia cultural que sufren las figuras femeninas.
- El reclamo reabre el debate en la industria discográfica sobre la disparidad de costos comerciales y sociales entre hombres y mujeres ante cualquier polémica o error.
La cantante argentina Emilia Mernes reabrió el debate sobre la desigualdad de género en la industria musical durante su participación en el programa Antes Que Nadie de Luzu TV. Al recordar los severos cuestionamientos que recibió por la letra de su tema “BODYPAINTING”, la artista denunció la existencia de "una doble vara muy cruel con nosotras" y cuestionó la asimetría de criterios con la que se juzga a hombres y mujeres en la escena contemporánea.
“Me mataron con BODYPAINTING, que la letra, que no sé qué”, expresó la cantante al repasar los ataques recibidos tras el lanzamiento. Para evidenciar la disparidad, Emilia contrapuso el escrutinio hacia sus canciones con la naturalización de temas interpretados por hombres que permanecen en lo más alto de los rankings, citando como ejemplo una canción de Anuel AA cuyo título contiene una frase explícitamente misógina ("Las más bonitas son putas"): “Después ves que está número uno una canción que se llama ‘Las más bonitas son putas’. Nadie se escandaliza con lo que hace un varón”, lanzó en el estudio.
ðï¸ Emilia habló en #AntesQueNadie sobre las crÃticas sobre las letra de su canciones: âDespués ves que está número 1 una canción que se llama âLas más bonitas son p#tasâ [de Anuel AA]. Nadie se escandaliza con lo que hace un varónâ https://t.co/aJh76go9TH
— Fefe (@fedeebongiorno) November 2, 2026
La sobrevigilancia al pop femenino frente a la indulgencia con los artistas varones que puso en debate Emilia Mernes
El descargo de la artista entrerriana coincide con un informe publicado por la revista Rolling Stone en Español, firmado por Gabriel Cavallo y Melisa Parada Borda, que analiza la estructura de esta disparidad. El trabajo expone cómo en la escena argentina se amplifican disputas, unfollows y versiones no confirmadas sobre supuestos sabotajes o apropiación de conceptos entre Emilia, Tini Stoessel y María Becerra por parte de los fandoms en redes sociales, reflejando un patrón donde el comportamiento femenino está bajo observación permanente.
Esta vigilancia contrasta con los costos que asumen unos y otros en el mercado global. Mientras la cantante Zara Larsson perdió un contrato de tres millones de dólares por una broma sobre el aborto o Sabrina Carpenter fue cuestionada por calificar de "inútiles" a hombres inmaduros en sus letras, varios artistas varones no sufren consecuencias comerciales ante faltas graves.
Figuras como Kanye West continúan liderando ránkings y sumando escuchas masivas con su álbum Bully tras emitir declaraciones antisemitas, en tanto que Chris Brown mantuvo una carrera exitosa con giras y un premio Grammy en 2025 a pesar de su condena judicial por agredir físicamente a Rihanna en 2009.
Para explicar este fenómeno, la publicación recurre a los planteos de las sociólogas Rosalind Gill y Angela McRobbie. Gill señala que la cultura actual impone una "sensibilidad postfeminista" donde el empoderamiento femenino debe combinarse con una exigencia implícita de autocontrol; si una artista rompe esa expectativa, la sanción social resulta desproporcionada. McRobbie añade que, aunque se pretendan superadas las inequidades, persisten jerarquías donde cualquier error de una mujer deja de leerse como algo fortuito para juzgarse como un problema de carácter.
En ese marco, el análisis concluye que a las cantantes mujeres se les exige actuar como "muñecas perfectas", privándolas del beneficio de la duda o la redención ante un tropiezo. Por el contrario, la industria y el público suelen considerar a los artistas masculinos como "seres humanos que cometen errores", reinterpretando sus polémicas como parte del personaje o subordinándolas al éxito de sus obras, lo que confirma que las consecuencias no dependen de la gravedad del hecho, sino de quién lo protagoniza.










