Un profundo clima de indignación y conmoción atraviesa al barrio porteño de Floresta tras la muerte de "Manchita", una perra en situación de calle que solía buscar refugio contra las bajas temperaturas en el interior de la Comisaría Comunal N.º 10.
El animal fue asesinado de un disparo de bala dentro del edificio policial ubicado sobre la calle Chivilcoy al 400, un hecho que derivó en el apartamiento operativo del policía denunciado, el inicio de una causa penal en la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (UFEMA) y la movilización de grupos proteccionistas e integrantes de la comunidad.
Apartamiento del policía e investigación judicial por el disparo
El hecho se produjo dentro de la seccional cuando, en circunstancias que aún se intentan reconstruir, el oficial Tomás Agustín Seco le disparó a la perra. Las imágenes viralizadas a través de redes sociales dejaron ver que la herida de arma de fuego se produjo a la altura del costado izquierdo del cuello del animal, provocándole la muerte de manera inmediata en la dependencia.
Tras la consumación del episodio, desde el Ministerio de Seguridad porteño confirmaron que el agente intentó justificar su conducta alegando que el animal había intentado morderlo previamente. Sin embargo, las autoridades policiales e investigadoras aclararon de forma oficial que, hasta el momento, no existen pruebas o elementos de convicción que respalden los dichos del efectivo.
Frente a la gravedad institucional de lo ocurrido, la Oficina de Asuntos Internos de la Policía de la Ciudad inició un sumario administrativo y resolvió desafectar de forma preventiva al oficial Seco, disponiendo su pase a situación de servicio pasivo a partir del 26 de octubre. Esta medida implica la suspensión total de sus funciones operativas mientras dure el proceso disciplinario e investigativo.
En el plano judicial, la causa tuvo una intervención inicial ante la UFLA Este, pero luego se derivó a la UFEMA, organismo que comenzó a ordenar diligencias de prueba, pericias y medidas de recolección de testimonios para establecer posibles responsabilidades penales bajo los alcances de la Ley Nacional 14.346.
"Que no quede en el olvido": la reacción comunitaria en Floresta por Manchita
Manchita, bautizada de ese modo por los vecinos debido a las manchas blancas y negras que llevaba en su pelaje, era un animal comunitario ampliamente reconocido por los residentes que transitaban a diario la zona de la comisaría.
Su presencia habitual en los alrededores del edificio policial y su hábito de ingresar al lugar para resguardarse del frío la habían transformado en una perra cuidada colectivamente por el barrio.
La noticia de su muerte generó una veloz ola de rechazo que se propagó en redes sociales y derivó en la organización de una concentración frente a la seccional de Chivilcoy al 400.
La movilización fue encabezada por la comunidad proteccionista "Mascotas Floresta", con el objetivo de exigir respuestas oficiales y el esclarecimiento integral del caso.
"Manchi era una perrita que merecía vivir, recibir amor y ser tratada con respeto. Hoy, su historia nos llena de dolor e indignación, y pedimos que se conozca la verdad y que se haga justicia", expresaron los integrantes del colectivo en un comunicado difundido a través de sus canales digitales.
Además, remarcaron el alcance institucional de la protesta: "Exigimos que este caso se investigue a fondo, que se esclarezcan las circunstancias de su muerte y que, si se comprueban responsabilidades, se haga justicia. No podemos permitir que un hecho así quede en el olvido. No se trata solamente de Manchi. Se trata de que ningún animal sea víctima de violencia y de que los hechos denunciados sean investigados con seriedad".
El marco legal del maltrato animal
El homicidio del animal reabrió la discusión pública sobre las herramientas legales disponibles ante casos de violencia contra la fauna urbana. En Argentina, los actos de crueldad hacia los animales se encuentran tipificados por la Ley Nacional 14.346, una norma que establece sanciones y penas de prisión para quienes cometan hechos de maltrato e infrinjan sufrimientos innecesarios a los animales.
A su vez, el episodio reactivó el debate alrededor de la figura del "animal comunitario" en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires y otras jurisdicciones del país.
Diversas organizaciones del sector proteccionista coinciden en señalar la necesidad de consolidar marcos de convivencia responsable, programas públicos de atención veterinaria, vacunación, esterilización e identificación de perros en situación de calle, previniendo situaciones de desprotección institucional o hechos de violencia violatorios de la legislación vigente.







