Resumen para apurados
- River Plate afronta la sequía de sus centrodelanteros previo al superclásico del domingo ante Boca Juniors, por falta de eficacia ofensiva pese a generar múltiples ocasiones.
- Pese a marcar 15 goles con Leonardo Ponzio como DT, ningún centrodelantero de River convierte desde agosto; Beltrán, Driussi y Borré acumulan extensas rachas sin anotar.
- El cuerpo técnico espera recuperar la eficacia de sus atacantes en un duelo clave frente a Boca, determinante para las aspiraciones del club en el cierre del torneo.
River llega al superclásico frente a Boca con una paradoja: genera más situaciones de gol, pero sus centrodelanteros atraviesan una sequía que empieza a preocupar. Lucas Beltrán, Sebastián Driussi y Rafael Santos Borré llegan al partido del domingo con números que contrastan con la mejoría ofensiva que mostró el equipo desde la asunción de Leonardo Ponzio.
Desde la llegada del actual cuerpo técnico, el "Millonario" convirtió 15 goles en ocho partidos y mostró mayor frescura en ataque. Sin embargo, la falta de eficacia en duelos como el de Racing volvió a poner el foco sobre los delanteros de referencia.
El último gol de un centrodelantero fue obra de Driussi, frente a Banfield, el 30 de agosto, en el debut de Ponzio en el banco de suplentes. Desde aquella fecha, River marcó otros 14 tantos, pero ninguno fue convertido por un "9". Ángel Correa y Thiago Almada, en cambio, se destacaron con aportes repetidos en la red.
Beltrán, Driussi y Borré, bajo la lupa
Beltrán es el caso más llamativo. Desde su regreso procedente de Valencia disputó 14 partidos, acumuló 687 minutos y todavía no pudo convertir. Aunque recuperó la titularidad ante Belgrano y la mantuvo frente a Racing, su tarea estuvo más vinculada a la asociación y al desgaste que a la definición. Su juego, de todos modos, favorece las llegadas desde atrás de Correa y Almada.
Driussi había comenzado con buenos números tras recuperarse de un desgarro, con goles ante Independiente Santa Fe y Banfield. Sin embargo, acumula seis partidos sin convertir y perdió terreno en la pelea por la titularidad. A su favor aparece su capacidad de asociación y un antecedente que puede pesar: ya le marcó tres goles oficiales a Boca.
Borré, en tanto, es quien llega más relegado. Desde su regreso a mitad de año apenas convirtió un gol, en la derrota ante Aldosivi por la Copa Argentina, y todavía no consiguió recuperar protagonismo.
El desafío para River será transformar su generación de juego en goles de sus delanteros justo cuando más los necesita: contra Boca y en la etapa decisiva del Clausura.







