Resumen para apurados
- La UNT capacitó al personal de Ciencias Exactas en Tucumán sobre RCP y primeros auxilios para fortalecer la respuesta inmediata ante emergencias de salud en la facultad.
- La jornada teórico-práctica fue dictada junto al 107 Emergencias e incluyó uso de DEA y maniobra de Heimlich, tras una experiencia similar realizada en Rectorado.
- La iniciativa consolida la figura del primer respondedor dentro del campus, dotando a la comunidad universitaria de herramientas críticas para salvar vidas en el futuro.
Personal docente y no docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) participó de una capacitación en primeros auxilios, en reanimación cardiopulmonar (RCP), en uso del desfibrilador externo automático (DEA) y en maniobra de Heimlich. La formación perseguía el objetivo de fortalecer la prevención y la capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia.
La actividad fue organizada por el programa “UNT Saludable” y por el Servicio de Higiene y Seguridad de la UNT, dependientes de la Secretaría General, que conduce José Hugo Saab, y contó con la participación del personal del Comité de Docencia e Investigación del 107 Emergencias Sanitarias, que estuvo a cargo del desarrollo de los contenidos teóricos y prácticos.
Durante la jornada, los participantes incorporaron herramientas fundamentales para reconocer una emergencia, para solicitar asistencia y para actuar de manera adecuada antes de la llegada de los equipos especializados. La práctica permitió trabajar sobre las maniobras de RCP, sobre el manejo del DEA y sobre las técnicas de desobstrucción de la vía aérea.
Estas instancias de capacitación buscan fortalecer la figura del primer respondedor; es decir, de cualquier persona que se encuentre ante una situación crítica y pueda intervenir de manera inicial para asistir a quien lo necesita.
Marisa Juárez, responsable del Servicio de Higiene y Seguridad de la casa de Terán, destacó la importancia de que se sostengan estas instancias de formación, para que la comunidad universitaria cuente con herramientas concretas para actuar ante una emergencia.
En ese sentido, remarcó el valor de la capacitación práctica, para aprender a reconocer situaciones de riesgo, para solicitar ayuda y para actuar de manera oportuna hasta la llegada de los equipos especializados.
Uno de los principales objetivos del evento fue fortalecer la figura del primer respondedor, es decir, aquella persona que se encuentra frente a una situación crítica y puede realizar las primeras acciones de auxilio.
Prevención
La capacitación se suma a las acciones que la UNT desarrolla en sus distintas dependencias para fortalecer la prevención y para preparar a docentes y no docentes, en especial, para que respondan ante situaciones que requieren asistencia inmediata.
El mes pasado, una jornada similar se había llevado a cabo en el patio central del Rectorado de la UNT (Ayacucho 491). En aquella ocasión, habían participado docentes y no docentes de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia de la casa de estudios superiores. Al igual que este reciente encuentro, aquel se dictó bajo una modalidad teórico-práctica. “Las primeras acciones, los primeros auxilios, no siempre van a ser llevados a cabo por un profesional de la salud”, había subrayado entonces Vicente González, enfermero del Departamento de Capacitación de la Dirección de Emergencias 107.










