¿Se podrá saber cuánta gente vende droga al narcomenudeo en Tucumán?

Los “transas” directamente contratan a personas necesitadas (desesperadas) para que vendan por ellos.

¿Se podrá saber cuánta gente vende droga al narcomenudeo en Tucumán?
Roberto Delgado
Por Roberto Delgado 06 Octubre 2026

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El trasiego de droga es centenario en nuestra provincia, según se describió en esta columna el 26 de mayo pasado, cuando se citó un título del 5 de julio de 1927 de LA GACETA que advertía: “La toxicomanía es un mal que está minando todas las clases sociales”, y que eso ocurría “en las barbas de las autoridades”. En otro título del 20 de octubre de 1991 –hace 35 años- se advertía que unas 50.000 personas usaban drogas en Tucumán, según estimaba el médico Alfredo Bellomío, que añadía que cada vez más los chicos comenzaban en la carrera de la drogadependencia a menor edad –hablaba de 9 años- y observaba que Tucumán, junto con la Capital Federal, Córdoba y Rosario eran zonas de riesgo en el mundo de la drogadicción en Argentina, así como las ciudades de veraneo. Bellomío hablaba de los consumos en general, comenzaba con el alcohol y luego seguía con las drogas duras, según su potencia, y hasta mencionaba las pastillitas de la “cultura de la mesa de luz”. Entonces se expresaba a favor de “apoyar a todos los entes nacionales y provinciales para luchar contra este flagelo”.

Como causa de todos los males

Poco se ha logrado. Con el siglo se empezó a hablar de la extensión del tráfico por los barrios vulnerables y de a poco el tráfico de estupefacientes, ante el fracaso de las políticas sociales para dar respuestas a los problemas de esas comunidades al borde de la sociedad, comenzó a ser -sin que hubiera datos concretos- el justificativo de la violencia, como si fuera la causa de todos los males. Lo decían los informantes policiales, que encontraban cómodo hallar en la mayoría de los hechos el trasfondo de peleas por el narcotráfico. Esto también era advertido en algunas áreas judiciales: hace poco más de una década, cuando era fiscal de Instrucción, el actual ministro de pupilar de Defensa Washington Navarro Dávila decía que en el 80% de los detenidos eran adictos o se vinculaban con las drogas.

Ahora, que la Provincia dice haber asumido la lucha frontal contra los estupefacientes –desde 2022, con la Ley contra el Narcomenudeo-, ya se habla normalmente de la violencia surgida en peleas por el territorio. Así se destaca en la nota de Gustavo Rodríguez “La mutación del narcomenudeo genera más violencia” (30/09), en la cual se analiza que las causas por amenazas y tiroteos se incrementaron un 35% con respecto al año pasado. Se parte del caso del niño de 7 años herido en el abdomen en medio de una pelea a tiros entre dos familias en 9 de Julio al 3.900 el viernes 25 de septiembre. La madre del niño y otra mujer se habrían peleado por que ambas venden drogas para un “transa” y una le habría quitado clientes a la otra.

En esa nota se cita que de los 1.700 expedientes abiertos este año por peleas y abusos de armas de fuego el 60% tiene trasfondo vinculado con sustancias; y que en caso de las tentativas de homicidios, que aumentaron entre un 20 y un 25%, en el 90% de los hechos las drogas estuvieron presentes como trasfondo o elemento vinculado al hecho.

En cuanto a los homicidios registrados, el vínculo con las drogas no es tan significativo: solo siete de los 33 ataques mortales tiene relación. Pero hay algún tipo de incidencia.

Cuatro detenidos por día

Con la ley de Narcomenudeo – dicen los investigadores anónimos, según se cita- comenzó a modificarse el sistema de venta de sustancias y de los “quioscos” de droga en los barrios se pasó a la venta callejera y los “transas” directamente contratan a personas necesitadas (desesperadas) para que vendan por ellos.

Según las estadísticas artesanales que maneja la Policía, se detiene por día a un promedio de cuatro personas por comercialización de estupefacientes. Se trata, dice la nota, de casos flagrantes y no del resultado de una investigación. Al tener pocas dosis, en muchos de estos casos sólo pueden ser acusados de tenencia simple. Y vuelven a la calle, y otra vez se producen las peleas por el territorio.

Una solución, para los investigadores –y así lo dice el secretario de Lucha contra el Narcotráfico, Jorge Dib- es crear más fiscalías especializadas (hay sólo dos) porque “es indispensable tener recursos para detener a los líderes de las organizaciones”.

La cuestión es con qué datos se trabaja. Cuando se comenzó con la Ley de Narcomenudeo se analizó tanto en el Ministerio de Seguridad provincial como en el Ministerio Público Fiscal (de la Justicia) cuánta gente y cuántas oficinas hacía falta. A la luz de lo que se estima en cuanto a la expansión del narcotráfico –ahora se dice que hay venta y problema con las adicciones hasta en el pueblo más pequeño de Tucumán- se ha trabajado tratando de poner diques a una inundación que crece.

Trabajar con datos

¿Es posible medir mejor el fenómeno, para saber qué hacer? El 24 de febrero se informó que un joven matemático mexicano dedicado al estudio de los datos en seguridad estimaba que unos 183.000 mexicanos trabajan para el narcotráfico y que este era el tercer mayor empleador del país azteca. Se trata un informe publicado en la revista científica británica “Science” y elaborado por el investigador Rafael Prieto-Curiel, académico del University College London, especializado en modelos matemáticos aplicados al crimen organizado. El hombre estudia los datos recopilados y dice que “los grandes enfrentamientos entre esos grupos (los cárteles) explican apenas el 15% de los homicidios. La mayor parte de la violencia surge de organizaciones locales más pequeñas, que suelen convertirse en blanco de los cárteles dominantes”.

¿Aquí se podría estudiar el fenómeno con los datos de la estadística “artesanal” de los investigadores, en la que se basan para pedir más oficinas? Quién sabe. Lo concreto es que se está apenas avizorando cómo crece el fenómeno de la pequeña venta mientras poco se sabe de los grandes narcos (cárteles) que son los que traen los estupefacientes al país. El secretario Dib pide, en la nota de Gustavo Rodríguez, más esfuerzos en la lucha antinarco en el NOA. “Tiene que fortalecer los controles en las fronteras –dice- porque no sirve de nada que Tucumán haga un enorme esfuerzo parar frena el tráfico de drogas si estas ingresan al país con facilidad”. Ahí está el origen de esa inundación de estupefacientes que no pueden parar.

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