Surgió en Natación, jugó tres Mundiales con Los Pumas y cambió el scrum por los escenarios: la historia de Omar Hasan

Llegó al rugby casi por casualidad y terminó construyendo una carrera que lo llevó a la Naranja, Los Pumas y la elite francesa. En una visita fugaz a Tucumán, recorrió los recuerdos de una vida a la que le gusta volver, aunque nunca quedó atado a ella.

LEYENDA. Omar Hasan llegó a ser considerado el mejor pilar del mundo durante su etapa en Francia.
LEYENDA. Omar Hasan llegó a ser considerado el mejor pilar del mundo durante su etapa en Francia. Osvaldo Ripoll/LA GACETA.
Por Benjamín Papaterra 02 Octubre 2026

Resumen para apurados

  • Durante una visita a Tucumán, el ex pilar de Los Pumas Omar Hasan repasó su carrera de tres Mundiales y su posterior transición a los escenarios artísticos.
  • Surgido en Natación y Gimnasia y figura de la Naranja, Hasan llegó a la élite del rugby francés, donde fue considerado el mejor pilar del mundo antes de su retiro.
  • Su historia destaca como un caso singular de reinvención profesional, consolidando un legado deportivo en la provincia que hoy trasciende a través de su faceta musical.
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Omar Hasan disfruta volver. A los lugares, a los nombres, a esas escenas pequeñas que sobrevivieron incluso cuando algunos de los grandes partidos empezaron a mezclarse entre sí. Habla con facilidad. Es sencillo, cordial y conversador. Una pregunta puede llevarlo 40 años atrás y, desde allí, abrir otra puerta. Se ríe, imita voces y reconstruye escenas. Por momentos, no parece estar contando recuerdos: parece estar viéndolos. Esta vez, sin embargo, el tiempo corre. Su paso por Tucumán es exprés y dentro de unas horas volverá a Francia. Antes entra al Archivo de LA GACETA. Camina entre estantes repletos de diarios, fotografías y papeles. Más de un siglo permanece guardado allí. También una parte de él. Natación y Gimnasia, la Naranja, Los Pumas, tres Mundiales, Francia. Hasan está literalmente rodeado por su pasado.

Y eso vuelve curiosa una de las primeras cosas que dice. “Nunca me proyecté demasiado hacia adelante. Nunca miré para atrás tampoco”, explica. La frase necesita una explicación. Porque a Hasan le gusta mirar hacia atrás. Lo hace durante toda la charla. Disfruta recorrer el pasado y reencontrarse con las personas que lo acompañaron. Lo que nunca quiso fue quedarse ahí.

HISTÓRICO. En 2007, Los Pumas consiguieron el bronce en Francia. HISTÓRICO. En 2007, Los Pumas consiguieron el bronce en Francia.

Por eso no aparecen primero los Mundiales ni los estadios franceses. Aparece un aula. En la Escuela Mitre era inquieto, peleador y habitué de las penitencias. Pero también era “el payaso del grupo”. Cantaba, recitaba poesías y hacía reír a sus compañeros. Después llegó la Escuela de Agricultura y Sacarotecnia de la UNT. Su madre sabía que el director era el padre de uno de sus amigos y le dejó una advertencia: debía terminar con las travesuras. “Durante el primer año estaba callado, era un monje. Ni pestañeaba, ni me reía”, recuerda. El “milagro” duró poco. Después volvió a ser “el pícaro”.

Habla con cariño de los amigos, el fútbol, los viajes y aquellos pocos alumnos que practicaban rugby. “Éramos los extraterrestres”, dice. Hasan había entrado a ese mundo casi sin querer. En su familia nadie jugaba. Había probado fútbol y judo hasta que un amigo de la primaria, lo invitó a Natación y Gimnasia. Tenía nueve años. Llegó con zapatillas y un short blanco. “Rugby no, no sabía ni qué era”, indica.

Hasan es el tucumano n°26 en vestir la camiseta de Los Pumas. Hasan es el tucumano n°26 en vestir la camiseta de Los Pumas.

A veces una vida cambia sin hacer demasiado ruido. Para Hasan alcanzó un sábado. Encontró un deporte que encajaba con su personalidad y, sobre todo, un grupo. Sus padres trabajaban los fines de semana y temían que pudiera lastimarse. Si quería jugar, debía encontrar cómo llegar. Caminaba hasta encontrarse con Diego y Conrado Rivadeneira y desde allí seguían juntos hacia el club.

Antes de Los Pumas hubo eso: caminar para poder jugar. Hubo interrupciones, un breve paso por Universitario cuando su división se desarmó y finalmente el regreso a Natación a los 16 años. Volvió sin una posición definida. Jugó de tres cuartos, tercera y segunda línea. Cuando lo mandaban algunos minutos como pilar derecho, sufría. “Me sentía que estaba doblado”, describe. Aprendió.

En Primera encontró a Julio Coria. El histórico jugador de Natación le enseñaba detalles del scrum, le corregía posiciones y hasta aparecía con botines nuevos para entregárselos. “Ablandámelos”, le decía. Hasan aprendía mientras hacía eso también: ablandar los botines de otro. Mucho después estaría frente a algunas de las mejores primeras líneas del mundo. Pero antes tuvo que aprender dónde poner los pies.

HOMENAJE. A principios de año, Hasan visitó la provincia y fue homenajeado por la franquicia Tarucas. HOMENAJE. A principios de año, Hasan visitó la provincia y fue homenajeado por la franquicia Tarucas.

Coria aparece también en otro recuerdo. Hasan tenía unos 20 años cuando entró al Hotel Francia como invitado del seleccionado mayor de Tucumán. Allí estaban varios de los hombres que habían construido la época dorada de la Naranja. No se animaba ni a saludarlos.

“Vení, saludá. Che, ¿no lo vas a saludar?”, lo apuraba Coria. Los veteranos se ponían serios para intimidar al recién llegado. Hasan soltaba algún “hola” tímido. Hoy lo cuenta y se ríe. Conoce el final de aquella escena: poco después dejaría de observarlos desde afuera.

Todo ocurrió rápido. En 1992 realizó su primera gira con Los Pumas. El debut en un test llegaría en 1995. También vivió el renacimiento de Natación, el club al que había llegado sin saber qué era el rugby y que volvió a celebrar después de décadas de espera. “Nunca me proyecté demasiado hacia adelante”, insiste. Su método era más sencillo: llegar al próximo desafío y estar preparado.

OTRA ÉPOCA. Hasan debutó en Los Pumas en 1995. OTRA ÉPOCA. Hasan debutó en Los Pumas en 1995.

Así apareció el primer Mundial. Después fueron tres. En 1999, Los Pumas llegaron envueltos en un proceso turbulento y terminaron haciendo algo que nunca habían conseguido: avanzar más allá de la primera fase. Hasan estuvo en la victoria frente a Irlanda que abrió la puerta de los cuartos de final. Una lesión lo obligó a mirar desde afuera el partido siguiente.

Australia 2003 dejó una herida diferente. Argentina quedó eliminada en primera ronda. Hasan arrastraba una pubalgia y no disputó el encuentro decisivo frente a Irlanda. Cuando recuerda aquel Mundial no busca refugio en los años. Habla de errores del cuerpo técnico y también de los jugadores. Cree que se dispersaron y perdieron el foco.

La derrota dejó una pregunta más difícil que cualquier scrum. ¿Quería seguir? Para entonces, algo que esperaba desde la Escuela Mitre empezó a reclamar su lugar. La música estaba antes. En el chico que cantaba delante de sus compañeros, en Sinatra, el folklore, Virus o Sui Generis. En aquel adolescente que imaginaba formar un grupo y fue postergándolo porque el rugby ocupaba cada vez más espacio. Después de 2003 decidió escucharla. Estudió canto, buscó maestros y pensó seriamente en instalarse en Nueva York. Estaba dispuesto a empezar desde abajo. Si hacía falta lavar copas en un bar para pagar las clases, las lavaría.

OTRA ÉPOCA. Hasan debutó en Los Pumas en 1995. OTRA ÉPOCA. Hasan debutó en Los Pumas en 1995.

No esperaba que el rugby le avisara que su tiempo había terminado. Él estaba dispuesto a decidirlo. Entonces apareció Toulouse. Era uno de los pocos desafíos capaces de retenerlo. Se quedó en Francia y extendió cuatro temporadas una carrera que parecía acercarse al cierre. Los Pumas todavía tenían guardado algo más.

En 2007 no parecía tener asegurado un lugar. Marcelo Loffreda le reconocería después que inicialmente no estaba entre sus principales opciones. Hasan llegó a la preparación de Pensacola en una condición física que obligó a reconsiderarlo.

Tenía 36 años. Terminó jugando su tercer Mundial. Argentina derrotó a Francia en el debut, alcanzó las semifinales y volvió a encontrarse con el anfitrión por el tercer puesto. Para Hasan fue el último partido con Los Pumas. Ganaron. Consiguieron el bronce. Y él apoyó un try.

Un año después tuvo otra oportunidad de elegir. Con 37 años jugó los 80 minutos de la final del campeonato francés con Toulouse y salió campeón. Su cuerpo todavía respondía. Podía continuar. Eligió no hacerlo. “Prefiero quedarme con este recuerdo”, pensó. No esperó una lesión ni que un entrenador dejara de elegirlo. Hasan puso el punto. Y siguió.

Por eso sería demasiado sencillo resumir su historia diciendo que un rugbier se convirtió en cantante. El artista estaba allí desde aquella aula de la Escuela Mitre. Durante muchos años simplemente tuvo que esperar.

Hasan visitó el archivo de LA GACETA durante su última visita a Tucumán. Hasan visitó el archivo de LA GACETA durante su última visita a Tucumán.

Después llegaron los escenarios, Café Tango, Belcantor y una carrera artística construida en Francia. Ahora aparecen otras canciones, proyectos y desafíos. Cuando habla de ellos cambia el tiempo verbal. Ya no recuerda. Imagina. El rugby tampoco desapareció completamente. Todavía puede acercarse a un scrum y transmitir aquello que alguna vez otros le enseñaron. El juego permanece, pero ya no ocupa toda la habitación.

Quizás ahí se entienda aquella frase del comienzo. Hasan sí mira hacia atrás. Regresa a Tucumán, a Natación, a la Escuela Mitre, al Hotel Francia, a Julio Coria, a sus compañeros y a los Mundiales. Durante la charla abre cada una de esas puertas y permanece un rato adentro. Algunas lo hacen reír. Otras todavía duelen.

Pero después sale. Y vuelve al presente. Por eso quizás no exista un lugar más apropiado para encontrarlo que el Archivo de LA GACETA. Los diarios que lo rodean tienen una tarea distinta a la que eligió para su vida: están hechos para quedarse. Guardan al chico que llegó a Natación con un short blanco, al joven que no se animaba a saludar a los ídolos de la Naranja, al pilar que disputó tres Mundiales y al hombre que apoyó un try en su última tarde con Los Pumas.

Hasan disfruta recorrerlos. Pero no se ata a ellos. Dentro de unas horas volverá a Francia. Lo esperan canciones que todavía no cantó, escenarios que todavía no pisó y proyectos que todavía no existen del todo. También algún scrum al que todavía puede enseñarle algo. Antes de irse vuelve a contar una anécdota. Se ríe. Los archivos quedarán en su lugar. Hasan seguirá adelante.

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