Resumen para apurados
- La Iglesia católica conmemora este 23 de septiembre a San Pío de Pietrelcina en todo el mundo para honrar su vida de fe, sacrificio y entrega a los fieles.
- Nacido en Italia en 1887, el sacerdote capuchino trascendió por recibir los estigmas de Cristo y ejercer como confesor y guía espiritual de miles de devotos.
- Su legado y su célebre plegaria 'Quédate conmigo, Señor' perduran como un faro de devoción y consuelo espiritual que continuará guiando a nuevas generaciones.
Este miércoles 23 de septiembre de 2025, la Iglesia católica conmemora a San Pío de Pietrelcina, más conocido como el Padre Pío, una figura emblemática de la espiritualidad y devoción católica. La celebración de los santos permite acercarnos a la vida de quienes consagraron su existencia a Dios y al servicio de los demás, y el Padre Pío es un ejemplo vivo de fe, sacrificio y guía espiritual.
¿Quién fue San Pío de Pietrelcina?
San Pío de Pietrelcina nació en 1887 en Italia y se convirtió en un sacerdote capuchino famoso por recibir los estigmas, las marcas de la crucifixión de Cristo, un hecho que lo transformó en una figura emblemática de la Iglesia.
Su vida estuvo marcada por un profundo compromiso con la oración y el acompañamiento espiritual de los fieles. Como confesor y guía, ayudó a innumerables personas a encontrar consuelo y claridad en sus vidas, ofreciendo consejos y oraciones que transformaron a quienes acudían a él.
El Padre Pío también enseñó a aceptar el dolor y las dificultades como medios para acercarse a Dios. Su ejemplo y testimonio continúan inspirando a millones de fieles en todo el mundo, quienes ven en su vida un modelo de devoción y servicio a los demás.
La oración del Padre Pío para guía y protección
Una forma de honrar al Padre Pío es a través de la oración que él mismo escribió, conocida como “Quédate conmigo, Señor”, que invita a la presencia constante de Dios en la vida diaria:
“Quédate conmigo, Señor, pues es necesario tenerte presente para no olvidarte…
Quédate conmigo, porque soy débil y necesito tu fuerza para no caer tan a menudo…
Quédate conmigo, Señor, para mostrarme tu voluntad…
Quédate conmigo, Jesús, porque en esta noche de vida y de peligro, te necesito…
Quédate conmigo, Señor, sólo a Ti busco, a tu Amor, a tu Gracia, a tu Voluntad…
Que así sea.”







