En mi anterior carta, “Educación Física: ¿a quién estamos priorizando?”, expuse el daño pedagógico que sufren los alumnos de las escuelas técnicas al concentrarse las clases de nuestra asignatura en bloques de doble estímulo consecutivo, vulnerando criterios biológicos esenciales. Planteé un debate estrictamente normativo centrado de forma absoluta en el Interés Superior del Niño. Como profesional del área, pero fundamentalmente como padre de un alumno que asiste a una escuela técnica, no comparto en absoluto esta práctica que fatiga y sobrecarga a nuestros hijos. Sin embargo, la respuesta ante la presentación formal de estas impugnaciones en la supervisión de Zona ha dejado al descubierto una alarmante realidad de gestión: cuando se señalan los desajustes de los cronogramas, se suele recurrir a la vieja práctica del hostigamiento laboral y al intento de reflotar falsas acusaciones extemporáneas con el único objeto de amedrentar y desviar el foco del debate legal. Esta naturalización del error no es nueva; es el resultado de una inercia institucional que arrastra de ciclos anteriores Planificaciones de Organización Escolar defectuosas, donde históricamente se priorizaron conveniencias organizativas particulares por encima del esquema pedagógico reglado. Las circulares ministeriales N.º 160/18 y N.º 02/24 de nuestra asignatura, junto con el techo de siete horas reloj diarias fijado por la Resolución N.º 497/15, no son sugerencias opcionales que se puedan negociar de manera informal. Cuestionar estas decisiones en resguardo de las nuevas horas vacantes por jubilación en mi departamento no constituye un ataque a ningún sector, sino una obligación moral como educadores y como familias. Por este motivo, resulta indispensable que organismos de control externo como la Defensoría del Pueblo de Tucumán y la Secretaría de Estado de Niñez, Adolescencia y Familia (SeNAyF) intervengan de forma inmediata en el sistema de educación técnica. Es urgente que se audite esta situación de fondo y se apliquen las sanciones correspondientes a quienes transgreden de manera flagrante las normas y leyes de protección de la niñez que continúan vigentes. Los intentos de difamación no tapan las circulares ministeriales. Jueguen con la presión que jueguen, primero estarán siempre los alumnos.
Carlos Javier Fucho
chofu24@hotmail.com







