La propuesta de las plazas de bolsillo en la capital: “No hace falta una manzana completa para tener un espacio comunitario”
Resumen para apurados
- En Tucumán, los concejales Cobos y Canelada presentaron un proyecto para convertir baldíos privados en plazas comunitarias, buscando erradicar basurales e inseguridad.
- La iniciativa surgió tras la epidemia de dengue de 2024 ante reclamos por malezas y basura. Propone convenios de comodato gratuitos con dueños y participación vecinal en el diseño.
- El proyecto será tratado en el Concejo Deliberante para priorizar zonas con déficit de áreas verdes y generar puntos de encuentro vecinal sin alterar la planificación urbana.
Una idea surgida de las recorridas por los barrios y de una problemática que se repite en distintos sectores de San Miguel de Tucumán cobró fuerza en los últimos días. Los concejales Gustavo Cobos y José María Canelada impulsan un proyecto para transformar algunos de esos terrenos baldíos en pequeñas áreas de uso comunitario.
“No hace falta una manzana completa para tener un espacio de uso comunitario”, explicó en diálogo con LA GACETA Cobos al referirse a la propuesta de las llamadas “plazas de bolsillo”. La iniciativa, dijo, busca recuperar terrenos de pequeñas dimensiones y transformarlos en lugares de encuentro para los vecinos.
El proyecto comenzó a tomar forma a partir de distintas situaciones que los concejales encontraron durante sus recorridas. Cobos recordó especialmente lo ocurrido durante la epidemia de dengue de 2024, cuando vecinos de diferentes barrios les señalaban terrenos en los que se acumulaban residuos y crecían malezas.
“Cuando recorríamos distintos barrios con Canelada, los vecinos nos señalaban algunos puntos donde había depósitos de basura, donde muchos dueños terminaban tapeando ese baldío”, contó.
A la problemática ambiental y sanitaria se sumaba otra preocupación: la inseguridad. Según explicó el concejal, la falta de mantenimiento de estos espacios genera situaciones que afectan al entorno, especialmente durante la noche.
El problema, además, tiene una dificultad concreta para el Municipio. Al tratarse de propiedades privadas, el Estado no puede simplemente ingresar y disponer de esos terrenos. A eso se agrega que, en algunos casos, los datos catastrales no coinciden con la situación real de los inmuebles, lo que dificulta incluso encontrar a los propietarios para realizar las notificaciones correspondientes.
No habrá expropiaciones
Uno de los puntos centrales de la iniciativa es que el propietario no pierde la titularidad del terreno. Cobos remarcó que el proyecto no contempla expropiar los inmuebles, sino establecer acuerdos voluntarios con sus dueños.
La propuesta es que el propietario ceda al Municipio el uso del terreno durante un período determinado mediante un contrato de comodato gratuito. De esa manera, el espacio podría ser acondicionado y utilizado por los vecinos sin que el dueño deje de ser propietario.
“Esto no es una expropiación. El propietario tiene que dar su acuerdo para que se lleve adelante este convenio, en el cual le cede al Municipio, sin perder la propiedad, el uso del terreno durante una determinada cantidad de tiempo”, explicó.
¿Qué podría hacerse en esos lugares?
La respuesta dependerá de las características de cada terreno y de las necesidades de cada barrio. Bancos, árboles, juegos, una pequeña cancha de básquet, espacios de encuentro o merenderos son algunas de las alternativas mencionadas por el concejal.
La iniciativa también podría permitir la participación de organizaciones no gubernamentales, centros vecinales u otras instituciones en la inversión y el mantenimiento de estos espacios. Para Cobos, esto permitiría desarrollar el programa sin demandar grandes recursos al Municipio.
Los vecinos también decidirían
Otro de los aspectos que contempla el proyecto es la participación de los vecinos. La intención es que quienes viven en cada sector puedan plantear qué tipo de espacio necesitan y hasta proponer qué terreno podría ser incorporado al programa.
“Uno de los artículos del proyecto tiene la intención de que se incorpore la voz de los vecinos en el diseño y en la planificación”, explicó Cobos.
Así, una plaza de bolsillo podría tener una función diferente en cada barrio. En un lugar podría priorizarse un espacio de juegos para chicos; en otro, un sector de descanso para adultos mayores o un lugar de encuentro comunitario.
La superficie tampoco sería un impedimento. Algunos terrenos podrían tener 10 por 30 metros y otros ser considerablemente más pequeños. Justamente, la idea de “bolsillo” apunta a aprovechar esos espacios reducidos que no tienen las dimensiones necesarias para una plaza tradicional, pero que pueden cumplir una función dentro del barrio.
Un relevamiento para determinar qué terrenos sirven
Por el momento, los concejales no tienen una cifra precisa de cuántos terrenos podrían convertirse en plazas de bolsillo. Cobos consideró que establecer un número ahora sería apresurado, ya que primero debería analizarse la situación jurídica de cada inmueble.
“Hay muchos de estos sitios que podrían estar en condiciones porque se encuentran en un proceso sucesorio, porque tienen algún litigio judicial, alguna situación”, explicó.
Por eso, planteó que el relevamiento debería hacerse una vez que el programa esté en marcha. No todos los baldíos serían automáticamente aptos para incorporarse: además de la voluntad del propietario, habría que determinar si jurídicamente es posible utilizar el terreno y si su ubicación responde a una necesidad concreta de espacio verde.
En ese sentido, la intención es priorizar aquellos sectores donde los vecinos tienen menos acceso a espacios verdes y no simplemente intervenir terrenos ubicados cerca de parques o plazas ya existentes.
El proyecto busca avanzar en el Concejo
Cobos afirmó que la iniciativa es observada con expectativa por el Ejecutivo municipal y adelantó que buscarán que sea discutida en las comisiones del Concejo Deliberante.
El concejal también planteó que las plazas de bolsillo deberían ser abordadas mediante un programa específico y no quedar incorporadas al Código de Planeamiento Urbano, al considerar que este último debe tener una mirada de largo plazo sobre la ciudad.
“El Código de Planeamiento Urbano tiene que pensar la ciudad por los próximos 50 años”, sostuvo. Según su mirada, el Municipio debe mantener como objetivo la creación de grandes espacios verdes, parques y plazas públicas, mientras que las plazas de bolsillo pueden resolver otra necesidad más inmediata: recuperar pequeños espacios que hoy están desaprovechados.
“No se trata de una cuestión política de echar culpas. Se trata de decir: ‘Che, podemos recuperar espacios para nosotros’”, afirmó.
Para Cobos, detrás de la propuesta hay también una discusión sobre cómo cambió la vida cotidiana en los barrios. Los espacios de encuentro se redujeron y, entre la inseguridad y el deterioro del entorno urbano, cada vez hay menos lugares donde los vecinos puedan reunirse. “Necesitamos recuperar espacios de encuentro para los vecinos de esta ciudad”, resumió.









