La Tierra tiene una división invisible que nadie había detectado hasta ahora
Aunque la Tierra se divide tradicionalmente en hemisferios norte y sur, un estudio científico identificó una línea invisible que separa el este del oeste y que estaría relacionada con la distribución de la energía solar y el equilibrio climático del planeta.
Resumen para apurados
- Científicos de la NOAA descubrieron en Nature un eje invisible en la Tierra que divide el este y el oeste en dos mitades con un reflejo de energía solar equivalente.
- A través de 25 años de datos satelitales de la NASA, los expertos hallaron que fenómenos como El Niño y la circulación de Walker regulan y mantienen estable este balance.
- El hallazgo redefine la comprensión del equilibrio climático y el balance radiativo global, factores clave para predecir con mayor precisión el avance del cambio climático.
La Tierra suele dividirse en dos grandes hemisferios: el norte y el sur, separados por el ecuador. Sin embargo, una investigación científica identificó una particular simetría que permite pensar el planeta de una manera diferente: un eje invisible que divide la superficie terrestre en dos mitades energéticamente equivalentes.
El estudio fue realizado por investigadores de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y difundido en la revista Nature. El hallazgo está relacionado con la manera en que la Tierra recibe y devuelve la energía solar al espacio.
A diferencia del ecuador, que establece una división horizontal, esta nueva estructura plantea una separación vertical entre el este y el oeste. El eje se ubica sobre los meridianos 27° Este y 153° Oeste y atraviesa puntos de Europa, Turquía, África y Alaska.
Una división basada en la energía solar
La particularidad de esta línea invisible es que permite dividir el planeta en dos regiones que presentan un comportamiento energético equivalente. Según la investigación, ambas mitades devuelven hacia el espacio cantidades similares de radiación solar.
Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron información satelital recopilada durante 25 años por instrumentos del proyecto CERES de la NASA. Estos dispositivos registraron de manera continua la cantidad de energía solar que la Tierra y su atmósfera reflejan hacia el espacio.
Ese fenómeno forma parte del denominado balance radiativo de la Tierra, un indicador fundamental para comprender el comportamiento climático del planeta.
Cuando existe un equilibrio entre la energía que ingresa y la que vuelve al espacio, las temperaturas medias pueden mantenerse relativamente estables. En cambio, las modificaciones en ese balance pueden contribuir a acelerar el cambio climático.
El antecedente de la simetría entre hemisferios
Los investigadores ya conocían una relación similar entre los hemisferios norte y sur, denominada simetría del albedo hemisférico.
Aunque la distribución geográfica de ambos hemisferios es muy diferente, existe una compensación en la cantidad de radiación que reflejan. El hemisferio norte tiene una mayor superficie continental, mientras que el sur presenta una mayor cantidad de nubes, lo que contribuye a equilibrar su reflectividad.
El nuevo estudio plantea que también existe una simetría energética en sentido este-oeste, algo que hasta ahora no había sido identificado de esta manera.
Qué relación tiene con El Niño
La investigación también vincula la estabilidad de este eje con un fenómeno atmosférico de alcance global: El Niño. Los modelos analizados señalan que la circulación de Walker funciona como un mecanismo de regulación de la atmósfera. Este proceso modifica la reflectividad de distintas regiones del planeta a lo largo del tiempo y contribuiría a mantener estable la posición de la simetría este-oeste.
El investigador Jianhao Zhang, autor principal del trabajo, destacó tres características que, a su juicio, permiten considerar que el fenómeno no es una simple coincidencia: su singularidad, su persistencia y lo que el equipo denominó su “triple simetría”.
De esta manera, el estudio propone una nueva mirada sobre la distribución de la energía en la Tierra y sobre los mecanismos que intervienen en el equilibrio climático del planeta.










