Coeducación en Tucumán: tres colegios tradicionales abren sus aulas a una nueva convivencia
El Tulio incorporará alumnas en todos sus niveles en 2027, mientras que el Huerto y el Sagrado Corazón avanzan de manera progresiva. Las instituciones preparan a docentes, familias y estudiantes para una transformación que también alcanza sus espacios y su identidad.
Resumen para apurados
- Tres colegios tradicionales de San Miguel de Tucumán pasarán a ser mixtos en 2027 para adaptarse a los tiempos actuales y modernizar su propuesta educativa.
- El Tulio implementará el cambio en todos los niveles, mientras que El Huerto y Sagrado Corazón lo harán de forma gradual, adaptando su infraestructura y capacitando docentes.
- La medida finaliza décadas de educación diferenciada en Tucumán y sienta las bases de una nueva convivencia escolar, preservando los valores históricos de cada institución.
Durante décadas hubo patios, aulas y recreos pensados para unos y otras, con colegios de varones por un lado, colegios de mujeres por otro. Esa división, que durante generaciones formó parte del paisaje educativo tucumano, empieza a cambiar. El ciclo lectivo 2027 marcará un nuevo capítulo para tres instituciones tradicionales de San Miguel de Tucumán.
El Colegio Tulio García Fernández, el Colegio Nuestra Señora del Huerto y el Sagrado Corazón avanzan hacia la coeducación, aunque no lo hacen de la misma manera ni al mismo ritmo.
En los tres casos, la transformación excede la incorporación de alumnas o alumnos. También obliga a revisar prácticas, capacitar docentes, adaptar espacios y, en algunos casos, a las familias y los egresados qué significa conservar la identidad de una institución cuando cambia la composición de sus aulas.
El Tulio, un cambio para toda la institución
En el Colegio Tulio García Fernández la transformación será amplia. A partir de 2027, la coeducación alcanzará al Nivel Inicial, Primario y Secundario, en todos sus cursos y divisiones. La institución no plantea una incorporación gradual, sino el paso de toda la comunidad educativa a esta nueva modalidad.
“No es sencillamente el ingreso de mujeres, sino una mirada que pone a la mujer a la par del resto de los alumnos, con la idea de que la propuesta educativa sea para todos”, explica Alejandro Álvarez, rector del colegio.
Para la institución, el desafío está en acompañar a alumnos, familias y docentes en esa transición. Hay cuestiones que pueden parecer pequeñas, como el lenguaje, pero que forman parte de una transformación más profunda.
“Hay una dinámica que lleva 100 años de tradición y que también es un desafío”, señala Álvarez.
Por eso, el colegio ya trabaja en la capacitación de sus docentes. La preparación apunta a que quienes participan habitualmente del proceso educativo puedan adaptarse a una comunidad que tendrá una composición diferente.
También aparece otro aspecto sensible, como lo es la identidad institucional. Álvarez cuenta que entre exalumnos y egresados surgió el temor de que la incorporación de mujeres pudiera modificar aquello que históricamente identificó al colegio.
La respuesta de las autoridades es que esa identidad no depende de que haya solamente varones: “La identidad tiene que ver no con si hay hombres o mujeres en la institución, sino con que el proyecto y la propuesta educativa sigan siendo los mismos”.
El colegio mantiene, según explica, su misión, su visión y sus valores. La discusión, entonces, no pasa por abandonar una identidad, sino por pensar cómo se sostiene dentro de una nueva realidad.
La respuesta de las familias, además, superó las expectativas iniciales. Las preinscripciones comenzaron en abril y la demanda excedió la capacidad disponible en todos los niveles. Desde julio se realizan entrevistas para el ingreso de mujeres y el proceso continuará hasta finales de septiembre.
La demanda no llegó solamente de familias que ya forman parte de la institución. También hubo alumnas de otros colegios interesadas en ingresar.
“Abrir la propuesta educativa de Don Bosco para todos y para todas”, resume Álvarez.
El Huerto, un proceso que ya comenzó
En el Colegio Nuestra Señora del Huerto el camino comenzó antes. La institución incorporó salas mixtas en el Nivel Inicial en 2024. Esa primera cohorte atravesó jardín de 3, 4 y 5 años y en 2027 llegará a primer grado. Para el próximo ciclo también está prevista la incorporación de varones a primer año del secundario, y el proceso continuará con las siguientes cohortes.
El cambio tiene una dimensión especial para una institución que acaba de atravesar sus 149 años de historia y que durante toda su trayectoria había educado exclusivamente a mujeres.
La decisión, explica Alejandra Aparicio –apoderada legal de la institución-, fue entendida como una forma de atender las necesidades de los tiempos actuales y de reinterpretar el pensamiento de su fundador, basado en la atención a las nuevas realidades.
El cambio no queda restringido una sola área. También obliga a revisar la estructura del colegio: “No es solo pedagógico, sino también estructural y edilicio”, explica.
Hay patios y galerías con una presencia importante de plantas y espacios que fueron pensados durante décadas para una comunidad exclusivamente femenina. Ahora deben incorporar nuevas posibilidades de juego y circulación.
La capacitación docente también comenzó junto con la llegada de los primeros varones al Nivel Inicial. En Primaria se inició en 2024 y, para el Secundario, está prevista una serie de encuentros de formación a partir de febrero.
El objetivo es que el mismo plantel docente pueda afrontar la nueva realidad. Incluso prácticas concretas, como las clases de Educación Física, deberán ser revisadas.
Pero hay una razón más cotidiana detrás de la decisión. Muchas familias planteaban la dificultad práctica de tener hijos de distinto sexo en colegios diferentes, lo que significaba trasladarse de una institución a otra.
La expectativa del Huerto es responder también a esa demanda familiar y asumir el desafío de educar a varones dentro de su propio carisma: “No solo de educar a niñas, sino también a varones dentro de nuestro carisma, que es la caridad evangélica vigilante”.
La expectativa, agrega Aparicio, es formar buenos ciudadanos y padres de familia capaces de constituir familias cristianas.
El Sagrado Corazón también abre sus puertas
El Sagrado Corazón se suma a este proceso a partir de 2027. La institución, que históricamente recibió a estudiantes varones, comenzará a incorporar niñas en el Nivel Inicial y desde primer grado, en una transformación que se plantea de manera progresiva.
Según indicó el director general y representante legal, Guillermo Di Lella, dijo al respecto: “Si bien es cierto que es una tradición de hace 126 años que sea de varones exclusivamente, ahora nos aggiornarnos a todos los cambios académicos y pedagógicos que se imponen y lo deseamos compartir también con niños y niñas.”
El colegio también plantea el proceso como una reconversión académica, pedagógica y formativa. La intención, según sus autoridades, es incorporar a las niñas sin abandonar la identidad institucional.
“A nivel personal he recibido mucho apoyo de exalumnos de hace muchísimos años, personas grandes que han egresado y que nos apoyan en esta decisión. Lo que tiene que saber la comunidad es que conservaremos el carisma lourdista que trajeron los padres franceses cuando inauguraron este colegio y que se ve a través del tiempo que continúa”, destacó Di Lella.
Los tres procesos tienen ritmos diferentes pero en todos se observa como la coeducación no aparece planteada solamente como la posibilidad de que varones y mujeres compartan un aula. Sino, que supone revisar la formación docente, las formas de convivencia, los espacios físicos y la relación con las familias.
En ese proceso, una parte de la tradición permanece y otra empieza a cambiar. Los patios serán distintos, las aulas tendrán nuevos integrantes y las instituciones deberán aprender a convivir con una realidad que, para ellas, hasta ahora era excepcional.








