Cartas de lectores: Cuando se altera la draconiana regla de la economía

Hace 5 Hs

En la novela “David Copperfield”, considerada la autobiografía del escritor inglés Charles Dickens, un personaje de la ficción, el inefable e indecible Wilkins Micawber, que sufría con asiduidad el hostigamiento y acoso de los acreedores, tenía no obstante la lucidez de ofrecerle este consejo al joven Copperfield: ingresos anuales: veinte libras; gastos anuales: diecinueve libras, diecinueve chelines y seis peñiques. Resultado: felicidad. Ingresos anuales: veinte libras; gastos anuales: veinte libras con seis peñiques. Resultado: desdicha. Son números los que enuncian y manifiestan con frecuencia esa clase de precepto, pero al igual que el personaje Micawber no son capaces de cumplirlo y honrar el compromiso asumido. La insolvencia y descrédito de John Dickens, el padre del escritor ocasionaron múltiples problemas por las indulgencias otorgadas a las debilidades de su progenitor. Ante una alta morosidad con niveles record de endeudamiento, hay que asumir responsablemente un acto imperativo de rechazar empeñarse en compromisos simultáneos y paralelos. Debido justamente a la profunda recesión que golpea a la micro economía, y dada la multiplicidad de ofertas comerciales que pueblan los escaparates y vidrieras de los negocios, para atraer a una demanda que se niega a aparecer, es necesario e imprescindible actuar con sensatez y prudencia para evitar la compulsión. Los bancos y por ende las tarjetas de créditos, se restriegan las manos de júbilo cuando van a solicitar la financiación de la deuda y en la mayoría de los casos una refinanciación lisa y  llanamente imposible de pagar por los usuarios y elevadísimos intereses. No obstante, cuando soplen vientos de reactivación de la economía en general, y nuestro presidente cante loa por el fin de la recesión y la fusión de la macro y la micro economía, entonces estaremos en condición de festejar la liberación de las deudas y la erradicación compulsiva de la morosidad.

Alfonso Giacobbe                                                                     

24 de Septiembre 290 - S. M. de Tucumán

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