Recuerdos fotográficos: 2007. Tres leones alteraron la rutina en Ranchillos
En este espacio de “Recuerdos” procuramos revivir el pasado por medio de imágenes que se encuentran guardadas en ese tesoro que es el Archivo de LA GACETA. Esperamos que a ustedes, lectores, los haga reencontrarse con aquellos momentos y que puedan retroalimentar con sus propias memorias esta sección que les brindamos día a día.
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Ester, Kiko y Lorenzo eran tres leones que habían sido donados por el circo de los Hermanos Servián al tucumano Francisco Luque, quien iba a construir una reserva ecológica en Taruca Pampa, Burruyacu. Pero en agosto de 2007 aparecieron las jaulas con los felinos en el paraje El Empalme, Ranchillos, lo cual generó inquietud del vecindario. “Aunque están en jaulas, son peligrosos para los vecinos”, dijo el fiscal Guillermo Herrera, que ordenó que los animales fueran llevados a la reserva del Instituto Pellegrini en San Pedro de Colalao, según se publicó el 9 de agosto de 2007.
Los Luque exhibieron un contrato de donación y una autorización para el traslado de los felinos desde Pergamino a Tucumán, firmada por el dueño del circo, Jorge Yovanovich. Pero una denuncia anónima en la Dirección de Fauna llevó a la intervención judicial. “No hay ninguna documentación oficial que justifique la presencia de esos leones en la provincia”, dijo Herrera.
Luque sólo dijo que él había intentado iniciar el expediente para la futura reserva y que “ni siquiera me recibieron la carpeta”. “Los animales fueron donados a Francisco Luque cuando estábamos en Pergamino; el circo puede hacerlo porque tenemos criaderos de leones, de tigres de Bengala y de chimpancés”, afirmó en una nota del 11 de agosto Ricardo Credidio, uno de los dueños del Servián. “Todos nuestros animales están registrados en la Dirección de Fauna y Flora de la Nación, a nombre de Jorge Yovanovich”, añadió. “Lo que debe haber pasado es que Luque no comunicó a la Dirección de Flora y Fauna de Tucumán el ingreso de los animales, pero tiene todos los papeles de la donación”, explicó.
A su vez, la directora de Flora y Fauna, Ana Palacios, indicó que no sólo no se había declarado el ingreso de los animales sino que faltaba mucha documentación. “No se puede tener animales salvajes, que revisten cierta peligrosidad, de cualquier manera. Luque tiene que especificar dónde los alojará, cómo los alimentará, quién será el veterinario que cuidará su estado sanitario, y qué medidas de seguridad implementará para no poner en riesgo a la población”.
Un año después, según se publicó el 17 de julio de 2008, fueron devueltos al circo Servián, por orden de la justicia. Marcelo López Lanza, productor del circo, dijo que los leones, aparentemente, estuvieron mal alimentados ya que pesaban 40 kilos menos que lo que correspondía según su edad (nueve años) y tamaño. Agregó que el pelaje de los felinos se veía opaco y que los ojos no tenían el brillo típico de un animal sano. Cuando fueron traídos a Tucumán Kiko pesaba 390 kilos, y Lorenzo y Ester, 300. Animales de ese tamaño, según especialistas, comen entre seis y ocho kilos de carne por día. “Nosotros se los dimos a Francisco Luque. Luego, la Justicia los envió al zoológico y en un comienzo pensamos que los iban a poner en un lugar grande, pero los mantuvieron en la pequeña jaula que se emplea para los traslados”, contó López Lanza.
Dijo que cuando el circo llegó ese mes de 2008 a Tucumán, se encontraron con la noticia de que les iban a devolver los leones, que se sumarían a los seis que ya tenía la compañía. “Ester, Lorenzo y Kiko están recuperando su peso normal y se incorporaron nuevamente al espectáculo”, anunció.









