¿Quién decide lo que vemos en las redes? La advertencia de un especialista tucumano
La pregunta sobre cuánto de lo que vemos y elegimos en internet responde a decisiones propias y cuánto está condicionado por los algoritmos fue uno de los ejes del Simposio Educativo Nacional Por una Pedagogía del Cuidado, realizado en Catamarca.
Resumen para apurados
- En Catamarca, el especialista José Farhat advirtió en un simposio educativo sobre el fuerte condicionamiento que ejercen los algoritmos en las decisiones y consumos de los jóvenes.
- Farhat explicó cómo las plataformas captan la atención y propuso que las escuelas integren la experiencia digital al aula con pensamiento crítico, en vez de aplicar prohibiciones.
- El desafío pedagógico a futuro reside en brindar herramientas para que los estudiantes interpreten los entornos digitales y prevengan riesgos sin perder su propia voz ni autonomía.
¿Elegimos realmente lo que vemos en las redes sociales o nuestras decisiones están condicionadas por los algoritmos? El interrogante atravesó parte de los debates del Simposio Educativo Nacional Por una Pedagogía del Cuidado, que reunió en Catamarca a especialistas para analizar algunos de los nuevos desafíos que enfrentan las comunidades educativas.
Entre los participantes estuvo el tucumano José Néstor Farhat, quien abordó la ciudadanía digital y tuvo a su cargo el espacio dedicado a las "Subculturas digitales". Allí presentó la conferencia "Libres bajo influencia", centrada en comprender cómo las plataformas digitales intervienen en la construcción de identidades, pertenencias, consumos culturales y decisiones, especialmente entre niños y adolescentes.
Farhat plantea la ciudadanía digital desde una mirada que va más allá del conocimiento técnico de las nuevas tecnologías. Su propuesta pone el acento en la capacidad crítica necesaria para desenvolverse en ecosistemas digitales atravesados por algoritmos, inteligencia artificial, modelos de recomendación y mecanismos diseñados para captar y retener la atención.
"La ciudadanía digital no consiste solamente en aprender a usar tecnología, sino en aprender a no perder la propia voz dentro de ella", sostuvo el especialista.
Qué hay detrás de una pantalla
La exposición de Farhat parte de una escena cotidiana. Una persona toma su teléfono para responder un mensaje y, apenas unos minutos después, ya recorrió notificaciones, recomendaciones y videos que comenzaron a reproducirse automáticamente.
Las decisiones pueden parecer completamente propias. Sin embargo, detrás de aquello que aparece primero en una pantalla existen sistemas que seleccionan contenidos, jerarquizan opciones y aprenden a partir del comportamiento de cada usuario.
Para el especialista, esto no implica negar la capacidad individual de decidir ni convertir a las plataformas en las responsables de todos los problemas. El desafío está en comprender bajo qué condiciones se producen esas elecciones y qué intereses intervienen en el diseño de los entornos digitales.
"Los algoritmos no adivinan quiénes somos: construyen una versión probable de nosotros y actúan sobre esa probabilidad", explicó.
Cuando las redes llegan al aula
Otro de los ejes de la conferencia fue la manera en que las experiencias digitales impactan en la vida escolar.
"Una discusión iniciada durante la noche en una red social puede trasladarse al aula al día siguiente; una captura de pantalla fuera de contexto puede afectar la reputación de un estudiante y un rumor amplificado puede transformarse en una forma de violencia", señaló Farhat.
En ese contexto, el especialista planteó que la respuesta educativa no debería limitarse a prohibir o restringir el uso de dispositivos. Por el contrario, propuso convertir las propias experiencias digitales de los estudiantes en herramientas de aprendizaje.
Analizar una noticia viral, preguntarse por qué determinado contenido apareció en una plataforma, detectar publicidad encubierta, comprobar la procedencia de una información o conversar sobre las emociones que provoca una notificación son algunas de las posibilidades que pueden llevarse al aula.
La propuesta busca que los estudiantes no sean únicamente consumidores de contenidos, sino que puedan comprender cómo funcionan los entornos digitales en los que participan cotidianamente.
No todo es negativo
Farhat también advirtió sobre la necesidad de evitar una mirada exclusivamente negativa sobre las comunidades digitales.
"Las comunidades digitales también pueden ofrecer aprendizaje, creatividad, reconocimiento y contención para adolescentes que buscan espacios de pertenencia", sostuvo.
En ese sentido, el desafío para la educación no consiste simplemente en alejar a los niños y adolescentes de las plataformas, sino en brindarles herramientas para comprenderlas y desenvolverse en ellas de manera crítica.
"El desafío educativo pasa entonces por enseñar a interpretar esos ambientes antes de que aparezca el daño", concluyó el especialista tucumano.







