Merlos buscó el protagonismo, pero Atlético Tucumán e Instituto empataron en un partido vibrante

En un duelo de ida y vuelta en 25 de Mayo y Chile, el "Decano" igualó 0 a 0 ante el líder de la Zona A. Luis Ingolotti fue clave, el VAR intervino bien para anular la expulsión a Laméndola y el "Decano" sumó un punto valioso para mantenerse en puestos de playoffs.

DE IGUAL A IGUAL. Atlético Tucumán se plantó firme ante el líder de la Zona A del Clausura.
DE IGUAL A IGUAL. Atlético Tucumán se plantó firme ante el líder de la Zona A del Clausura. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
Por Diego Caminos Hace 51 Min

Resumen para apurados

  • Atlético Tucumán igualó 0-0 ante el líder Instituto en el Monumental José Fierro, en un intenso partido marcado por la polémica actuación del árbitro Andrés Merlos.
  • El arquero Ingolotti fue figura ante la visita y el VAR corrigió una roja errónea a Laméndola. Con este resultado, el Decano extendió a cinco meses su sequía sin ganar de local.
  • El punto mantiene al equipo tucumano en zona de clasificación a playoffs antes de recibir este sábado a Belgrano, con el objetivo de volver a festejar en su estadio.
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En el Monumental hubo una disputa enorme por el protagonismo. Por un lado, Atlético Tucumán e Instituto, que pese al empate 0-0 jugaron un partido vibrante y vertiginoso, acompañado por un estadio enfervorizado por el buen momento del “Decano”. Por el otro, y casi en contra de lo que indica la lógica del juego, Andrés Merlos, el árbitro del encuentro, que se encargó constantemente de ponerle su sello personal al partido con gestos exagerados, charlas permanentes y decisiones, por momentos, poco lúcidas. Se esforzó, pero no lo logró: en 25 de Mayo y Chile se jugó un partidazo que pudo haber sido para cualquiera.

Instituto tuvo las situaciones más claras. Llegó a Tucumán con el pecho inflado, como puntero de la Zona A y con cuatro victorias en sus últimas cinco presentaciones. Su técnico, Diego “Traductor” Flores, conocedor de la provincia por su paso por San Martín, intentó adueñarse del trámite desde el comienzo, plantando al equipo en campo rival y buscando dominar la pelota.

Por momentos lo consiguió, con situaciones de peligro que obligaron a Luis Ingolotti a transformarse en una de las grandes figuras de la tarde. Pero Atlético también disputó el partido con buenas intenciones, de igual a igual e incluso atravesó algunos pasajes de superioridad. Le faltó profundidad en los últimos metros, es cierto, pero la sensación general fue que se trató de un encuentro parejo, abierto y que pudo haber quedado en manos de cualquiera.

Merlos, que jugó su propio partido, también mostró sus intenciones desde el inicio. Excesivamente permisivo por momentos y, paradójicamente, riguroso en otros, fue calentando un encuentro que no necesitaba de su injerencia para ganar temperatura. Poco a poco se ganó los insultos y los abucheos del Monumental y terminó retirándose bajo una silbatina generalizada. Incluso el VAR tuvo que corregir una expulsión a Nicolás Laméndola por una infracción inexistente cuando transitaba el último cuarto del complemento.

El “Decano” sumó un punto que corta su seguidilla de victorias, pero que sirve en la tabla anual y de los promedios y le permite mantenerse en carrera por uno de los ocho lugares de clasificación a los playoffs. Más todavía por haberlo conseguido frente a uno de los equipos de mejor presente del fútbol argentino.

Sin embargo, el empate también prolongó un déficit que Atlético necesita evitar que se transforme en costumbre: todavía no ganó como local durante este semestre. La sequía en el Monumental ya supera los cinco meses, desde aquel 1-0 frente a Gimnasia, que además continúa siendo la única victoria en 25 de Mayo y Chile durante el ciclo de Julio César Falcioni.

La buena noticia es que la próxima oportunidad llegará rápido. Será este sábado, desde las 21.30, frente a Belgrano en el Monumental José Fierro. Atlético tendrá, por primera vez desde que comenzó este semestre, una semana completa para recuperar energías y preparar el partido. Y para un plantel corto —algo que Falcioni volvió a evidenciar al realizar apenas tres modificaciones en los últimos 15 minutos—, ese pequeño respiro vale oro.

Así, después de tanta disputa por quedarse con el centro de la escena, el empate dejó una certeza: Merlos hizo todo lo posible por ser protagonista, pero el partido terminó imponiéndose por encima del árbitro. Para la próxima fecha, el deseo de Atlético deberá ser todavía más ambicioso: adueñarse por completo del protagonismo y trasladar esa superioridad al resultado para volver a sonreír en casa.

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