Borges y la pena de muerte

A pesar del rechazo visceral que Borges sentía por los movimientos revolucionarios de los años 60 y 70 en América Latina, y en particular por grupos armados como ERP y Montoneros, jamás se manifestó a favor de la pena de muerte para sus integrantes. Tampoco lo hizo en relación a Ernesto “Che” Guevara ni a quienes apoyaron o fomentaron la lucha guerrillera, con una sola excepción: Régis Debray.

JORGE LUIS BORGES. Abordó en varias de sus obras el tema de la traición y los delatores, que condenó siempre a su infierno personal y literario.
JORGE LUIS BORGES. Abordó en varias de sus obras el tema de la traición y los delatores, que condenó siempre a su infierno personal y literario.
Hace 7 Hs

Por Juan Ángel Cabaleiro

Para LA GACETA - TUCUMÁN

En marzo de 1967, el filósofo francés Régis Debray se sumó al campamento del Che en Bolivia, desde donde pretendía repetir la hazaña cubana: tomar el poder mediante la lucha armada e instaurar un régimen comunista que se expandiría luego a otros países de la región. Pero sus ambiciosos planes iban a cambiar muy pronto: apenas un mes más tarde, harto de los mosquitos de la selva boliviana, del sabor pésimo de la comida y las incomodidades de la vida guerrillera, Debray decidió abandonar la estrategia foquista y continuar su lucha revolucionaria desde la lujosa residencia familiar del Boulevard Suchet, con vistas al Bois de Boulogne, en el prestigioso distrito 16 de París, combatiendo desde su escritorio los privilegios de la burguesía. Pero el nuevo proyecto tuvo que esperar, porque nada más abandonado el campamento, con apenas unas horas de marcha por la selva, al llegar a la pequeña localidad de Muyupampa, al sureste del país, una unidad del ejército boliviano lo detuvo, lo trasladó a la guarnición de Camiri y lo sometió a un intenso interrogatorio.

Debray tenía entonces 26 años y acababa de publicar ¿Revolución en la revolución?, un auténtico manual teórico sobre la lucha armada foquista, considerado de lectura obligatoria para todo combatiente. Era, además de experto en guerrillas, profesor universitario, filósofo y periodista, y venía de una familia de la alta sociedad francesa, lo que permitió una oleada de solidaridad internacional y diplomática tras su captura. El propio Charles de Gaulle intervino exigiendo garantías para el detenido. Debray no fue torturado, pero en el interrogatorio, del que participaron mandos militares bolivianos y agentes de la CIA, el joven intelectual francés delató la posición del Che y dio toda clase de detalles que permitieron su posterior captura.

Casi inmediatamente después de haber desertado, Debray se convirtió en delator. Lo que en aquellos días fue un rumor creciente y un verdadero escarnio para uno de los máximos referentes de la izquierda, se fue confirmando con el paso de los años. Lo cuenta su propia hija, Laurence Debray, en su libro de memorias Hija de revolucionarios (2018). Lo cuenta una de las hijas del Che, Aleida Guevara March, quien declaró en agosto de 1996, en una entrevista en Buenos Aires, que Debray fue un colaborador clave en la captura de los guerrilleros. Lo dice el propio Che Guevara, en su diario, donde anota que «Debray habló más de lo necesario». Y lo confirman los documentos desclasificados por la CIA en 2011, que revelan los detalles de aquel interrogatorio.

Luego de su captura, un grupo de familiares de muertos por la acción de la guerrilla, pidió la ejecución de Régis Debray. Fue entonces cuando Borges, en medio de la polémica, se manifestó a favor de la pena capital para el intelectual francés. Lo hizo en alguna entrevista de la que no quedan registros, aunque sí sobrevivieron numerosas notas críticas hacia la postura de Borges. Algunos pensaron o quisieron creer que se trataba de un exabrupto del escritor argentino, pero nueve años después, en febrero de 1977, Borges ratificó su polémica postura en el programa de televisión norteamericano Firing Line, del periodista William F. Buckley Jr. Y aprovechó para explayarse sobre la pena de muerte, que consideró una salida más piadosa que pasar años encerrado en prisión.

Borges abordó en varias de sus obras el tema de la traición y los delatores, que condenó siempre a su infierno personal y literario. La pregunta es la siguiente: cuando abaló que fusilaran a Régis Debray, ¿pesó más en sus consideraciones la figura ignominiosa y detestable del delator, o lo hizo porque sería menos duro para el propio Debray afrontar un acontecimiento espantoso y único que sobrellevar una culpa y cargarla sin fin? En “Tema del traidor y del héroe”, Borges cuenta la historia de un líder revolucionario irlandés que es descubierto delatando los planes de su propia causa a las autoridades inglesas. Para evitarle la vergüenza de su traición, sus propios compañeros planifican su ejecución pública simulando que se trata de un asesinato político, transformando al delator en mártir.

Pero la realidad no otorga las felicidades que nos da la literatura, y a Régis Debray nunca lo condenaron a muerte, sino a 30 años de prisión, que finalmente se saldaron en menos de cuatro, gracias a una amnistía del gobierno boliviano. Salió en libertad en diciembre de 1970 y, con el paso de los años, sus posturas políticas se fueron moderando. Carga hasta hoy con el estigma ominoso del delator, mientras sigue, a sus 85 años, batallando desde su escritorio de París contra los privilegios de la burguesía.

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Juan Ángel Cabaleiro - Escritor.

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