El pánico ataca a las Bolsas de todo el mundo

Los repetidos escándalos financieros en EE.UU. se han convertido en el talón de Aquiles del presidente republicano, George W. Bush.

12 Julio 2002
NUEVA YORK.- Los inversores de todo el mundo se desprendieron ayer de sus acciones y buscaron refugio en los bonos estatales, tras el estallido de un nuevo posible escándalo que minó aún más la confianza en los mercados. Los nubarrones que se ciernen sobre Wall Street ampliaron las caídas de los principales índices hasta niveles no vistos desde 1997, luego de que el grupo farmacéutico Bristol-Myers Squibb anunció que los reguladores estadounidenses investigan sus prácticas de ventas y su repercusión en los resultados. También las Bolsas europeas cerraron en mínimos no registrados en los últimos cuatro años y los mercados asiáticos terminaron en baja a raíz del escándalo que ahora roza a la compañía Qwest Communications International.
Según analistas de Moody?s, la empresa calificadora de Wall Street, la constante caída de la Bolsa estadounidense -que reduce los ahorros de la población y priva a las empresas de una importante fuente de inversiones- constituye una amenaza creciente para la reactivación económica. La baja de las cotizaciones bursátiles es tan severa que amenaza la confianza de los inversores y de los consumidores, pero también erosiona su patrimonio con efectos negativos sobre los gastos de consumo, el principal motor de crecimiento. Esta fuerte baja de la Bolsa hace más difícil a las empresas conseguir capitales para financiar sus inversiones y contratar gente, lo que en consecuencia frena los gastos de los hogares. El peligro de una caída en la recesión es real.

El talón de Aquiles
Los repetidos escándalos financieros en EE.UU. se han convertido en el talón de Aquiles del presidente republicano, George W. Bush, cuya credibilidad política está en juego, al igual que la del vicepresidente Dick Cheney. El diario "The Washington Post" reportó que entre 1986 y 1988, Bush tomó dos créditos de baja tasa de interés de una empresa petrolera que en ese momento dirigía, una práctica que él mismo condenó al atacar esta semana los abusos de las corporaciones estadounidenses. Bush tomó préstamos por U$S180.000 de Harken Energy y los usó para comprar 105.000 acciones de la compañía. Cheney, a su vez, enfrenta una demanda por maniobras similares cometidas en sus tiempos de empresario. (AFP)

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