Final del Mundial: entradas desde U$S10.000, vuelos agotados y la locura de los argentinos por llegar a Nueva York

Tras la clasificación de la selección argentina, los pasajes aumentaron, la reventa explotó y los hinchas multiplican las estrategias para estar este domingo en el MetLife.

Para los argentinos el Mundial todavía no se terminó, simplemente cambió de destino
Para los argentinos el Mundial todavía no se terminó, simplemente cambió de destino FOTO BRUNO FARANO, ENVIADO ESPECIAL
Por Bruno FaranoEnviado especial Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • Hinchas argentinos viajan esta semana a Nueva York para la final del Mundial el domingo, desafiando vuelos agotados y entradas en reventa desde los 10.000 dólares.
  • Tras ganarle a Inglaterra, la marea de hinchas colapsó los vuelos directos, obligándolos a manejar 1.400 km o hacer múltiples escalas para llegar al MetLife Stadium.
  • Este fenómeno refleja la pasión extrema del hincha argentino, dispuesto a realizar enormes sacrificios económicos y logísticos para presenciar un hecho histórico.
Resumen generado con IA

Las puertas giratorias del hotel no dejaron de abrirse durante toda la mañana. Un argentino salía arrastrando una valija, detrás aparecía otro con una mochila al hombro, un mate y un termo asomando entre los bolsos. En el estacionamiento, los baúles se abrían y se cerraban mientras las camisetas de la Selección se acomodaban entre bolsos y banderas. Algunos revisaban el GPS antes de arrancar, otros discutían cuál era el mejor camino para llegar al aeropuerto. Había abrazos rápidos, promesas de volver a encontrarse en Nueva York y una pregunta que se repetía en cada despedida. “¿Vos ya tenés entrada?”. Casi nadie respondía que sí.

Atlanta empezaba a quedarse sin argentinos. Durante tres días, la ciudad había respirado al ritmo de la “Scaloneta”. En cada esquina había camisetas albicelestes, bombos, banderas y canciones. En los bares se hablaba de Lionel Messi, en el subte se cruzaban tucumanos, cordobeses, santafesinos y bonaerenses. Pero el triunfo sobre Inglaterra cambió el paisaje, y la marea celeste y blanca volvió a ponerse en movimiento.

Porque para los argentinos el Mundial todavía no se terminó, simplemente cambió de destino. Ahora todos miran hacia Nueva York y llegar hasta allí se convirtió en una carrera de obstáculos.

No importa si tienen entrada o no. La mayoría primero quiere estar ahí, después verá cómo hace. Después aparecerá la reventa, un conocido, un milagro o la posibilidad de seguir el partido desde afuera del estadio. Lo importante es no quedarse a más de 1.000 kilómetros de donde se cocinará la historia.

La clasificación a la final desató una verdadera estampida. Apenas terminó el partido, las búsquedas de vuelos explotaron y los precios comenzaron a subir casi minuto a minuto. Las consultas hacia Nueva York crecieron de manera exponencial y es casi una utopía encontrar lugar en los vuelos que unen la ruta Atlanta-Nueva York, por lo menos a precios más o menos razonables.

Los pasajes fueron apenas el primer problema, pero ahí nomás comenzaron a aparecer las soluciones improvisadas. Escalas interminables, recorridos por autopistas hasta otros aeropuertos y combinaciones imposibles con tal de ahorrar algunos cientos de dólares. Federico Jerez, un cordobés, encontró una alternativa muy argentina. “Como los directos estaban por las nubes, decidí meter tres escalas. Demoro más que si fuera en auto hasta Nueva York, pero me ahorro un montón de plata”, aseguró. No fue el único.

Muchos empezaron a manejar cientos de kilómetros hasta ciudades cercanas para conseguir vuelos más económicos. Otros directamente decidieron recorrer por tierra los casi 1.400 kilómetros que separan Atlanta del MetLife Stadium. Lo importante era seguir viajando y no bajarse ahora del sueño.

Si conseguir un pasaje era complicado, encontrar una entrada parece una misión todavía más difícil.

La reventa oficial de FIFA había arrancado con valores cercanos a los U$S 8.000. Apenas un día después, el piso ya superaba los 10.000 y promete seguir escalando a medida que se acerque la final. Las mejores ubicaciones rondaban los U$S 13.000 dólares y los sectores Hospitality ya superaban los 15.000 por persona. Las cifras parecen irreales, sin embargo nadie quiere dejar de mirar la página de la FIFA.

Final del Mundial: entradas desde U$S10.000, vuelos agotados y la locura de los argentinos por llegar a Nueva York

Los ojos clavados en el celular y en la computadora

La esperanza tiene forma de actualización permanente. Cada tanto alguno refresca la pantalla convencido de que aparecerá un ticket más barato o de que alguien se arrepentirá de vender. O de que, como ocurrió durante todo el Mundial (excepto en el partido contra Inglaterra), el precio caerá unas horas antes del comienzo del partido.

Francisco Gigante llegó desde Rosario para acompañar a la Selección desde los cuartos de final. El viaje fue cambiando sobre la marcha. Arrancó junto a su papá y dos amigos. Los planes se modificaron, algunos tuvieron que regresar y él siguió adelante. “Comenzamos en Kansas contra Suiza, con mi viejo y dos amigos que se tuvieron que volver por temas personales. Seguí el camino solo y me sumé con dos amigos más. Los precios son una locura, ya nos quedamos sin nafta. Pero bueno, vamos a estar en Nueva York; si se puede entraremos y si no la apoyaremos desde afuera”, explicó.

La historia de Paula duele distinto. Había viajado desde Catamarca para ver la semifinal y soñaba con quedarse hasta el domingo. Las cuentas, sin embargo, terminaron siendo más fuertes que la ilusión. “Pagué U$S 3.500 ese ticket y con eso el presupuesto se me fue para cualquier lado. No me arrepiento, pero los vuelos a Nueva York están carísimos y las entradas ni hablemos. Con mucho dolor, me tendré que volver”, se lamentó.

Final del Mundial: entradas desde U$S10.000, vuelos agotados y la locura de los argentinos por llegar a Nueva York

Roberto Correa, de Córdoba, había logrado entrar a todos los partidos desde el cruce con Cabo Verde. El Mundial fue una sucesión de kilómetros, hoteles, vuelos y estadios. La final, sin embargo, aparece como el desafío más complicado. “Me iré a Nueva York y trataré de hacer el último esfuerzo. Los precios que se manejan son increíbles. Ya no me alcanza, pero tengo fe en que aparezca una oportunidad. Veremos”, lanzó esperanzado.

Maxi, un salteño, también agotó casi todos sus recursos. “Ya no tengo presupuesto, no me da para más. Si aparece algo más accesible intentaré conseguir que alguien me preste. Y cuando vuelva a Salta me tendré que enfocar en ganar más y más para pagar todo lo que salió este Mundial”, dijo entre risas.

En esta Copa del Mundo hubo argentinos que manejaron muchas horas para seguir a la Selección, otros cruzaron varios estados en ómnibus nocturnos, algunos durmieron en aeropuertos y muchos cambiaron reservas, cancelaron hoteles y modificaron vuelos sobre la marcha. La clasificación a la final no hizo más que agregar un último capítulo a esa aventura; tal vez el más difícil de todos.

Porque nunca había costado tanto llegar a un partido, nunca habían sido tan caros los pasajes y nunca una entrada había parecido tan inalcanzable. Sin embargo, nadie quiere estar ausente.

Mientras Atlanta recupera lentamente su rutina y las camisetas argentinas desaparecen de las calles, miles de hinchas vuelven a cargar sus valijas en autos, ómnibus y aviones. Algunos tienen entrada; la gran mayoría no. Algunos saben dónde dormirán, mientras que otros resolverán eso sobre la marcha. Pero todos comparten la misma certeza.

Después de haber recorrido miles de kilómetros detrás de la Selección, nadie quiere quedarse afuera justo cuando falta un solo partido para que termine el viaje. El más importante, ese que nadie quiere perderse.

Comentarios