Cátedra de fútbol en Dallas: España bailó a Francia y se metió en la gran final del Mundial
Con paciencia, posesión y una superioridad táctica abrumadora, la "Roja" venció 2-0 al gran favorito y sacó pasaje a Nueva York. Oyarzabal, de penal, y Pedro Porro marcaron los tantos de un monólogo ibérico que dejó de rodillas al equipo de Mbappé.
Resumen para apurados
- España venció 2-0 a Francia en Dallas por las semifinales del Mundial 2026 con goles de Oyarzabal y Porro, logrando la clasificación a la gran final en Nueva York.
- La "Roja" dominó el juego tácticamente desde el primer tiempo, abriendo el marcador de penal tras una falta sobre Yamal y sellando el triunfo en el complemento mediante Porro.
- España buscará el título mundial en Nueva York frente al ganador de la otra semifinal entre Argentina e Inglaterra, consolidando su gran presente tras la Eurocopa.
Todo lo que Francia había mostrado durante el Mundial 2026 asustaba. El equipo de Didier Deschamps era el gran favorito para sumar su tercera estrella. Por el momento de sus delanteros, por su poder de fuego, por Kylian Mbappé. Había enfrentado distintos estilos, como Paraguay, Senegal o Suecia, encontrando las respuestas ante cada obstáculo que se le había presentado. Pero todo eso quedó en el olvido en Dallas.
Con ese fútbol de toque, posesión y transiciones rápidas que la llevó a coronarse en Europa hace dos años, la “Roja” desactivó por completo a la (ya no) todopoderosa Francia, la venció con autoridad por 2-0 y selló su pasaje a la gran definición del Mundial.
El arranque del choque estuvo dominado por la tensión y el respeto mutuo. Durante los primeros minutos, los nervios le jugaron una mala pasada a los dos equipos: Francia se mostraba imprecisa abusando de los pelotazos largos, mientras que los españoles sufrían algunas dificultades en la salida desde el fondo. Sin embargo, ninguno de los dos entrenadores estaba dispuesto a traicionar su libreto. La amenaza de los atacantes “Bleus” estaba contenida con una firmeza impecable por la zaga central española. Poco a poco, los comandados por Luis de la Fuente se adueñaron de la posesión y empezaron a manejar el ritmo del juego.
El quiebre del partido
Cuando el reloj marcaba los 22 minutos del primer tiempo y España ya se sentía cómoda merodeando el área rival, llegó el error que cambió el destino de la tarde. El lateral francés Lucas Digne se tomó todo el tiempo del mundo para despejar una pelota en el borde del área; Lamine Yamal leyó perfectamente la intención, se anticipó y llegó a tocar la pelota en el aire. En su afán por rechazar, el defensor galo no pudo frenar el recorrido de su pierna y terminó impactando sobre la joven joya del Barcelona. El salvadoreño Iván Barton no dudó y señaló el punto del penal.
Mikel Oyarzabal, con una frialdad absoluta, cruzó el disparo para batir a Mike Maignan y poner el 1-0.
De inmediato, el juego se detuvo por la pausa de hidratación, un momento que Didier Deschamps intentó aprovechar para reacomodar las piezas de una Francia que, por primera vez en todo el torneo, se encontraba abajo en el marcador. Para colmo de males, la desgracia física tocó la puerta de los galos con la lesión de William Saliba, quien debió abandonar el campo de juego para dejarle su lugar a Maxence Lacroix. España aprovechó el desconcierto del rival y cerró un primer tiempo perfecto en el que Unai Simón prácticamente no tuvo que intervenir gracias a un mediocampo español que cortó todos los circuitos creativos de su oponente.
Cátedra en el medio
El complemento no hizo más que profundizar el dominio de los ibéricos. La “Roja” se adueñó de la pelota y la hizo circular, cansando a los franceses, que solo corrían detrás de ella. El tándem integrado por Yamal y Álex Baena se convirtió en la peor pesadilla de los laterales franceses, mientras que el trío compuesto por Fabián Ruiz, Rodri y Dani Olmo dio una lección de control en el círculo central.
A los 58 minutos se produjo la acción que liquidó el pleito. Pedro Porro inició la secuencia sobre el sector derecho, combinó de manera quirúrgica con Olmo en el borde del área y este se la devolvió de primera. Sin dudar, el lateral del Tottenham sacó un derechazo letal que dejó sin opciones a Maignan para colocar el 2-0 definitivo en el marcador.
A partir de allí, el trámite continuó siendo un monólogo español. Los gritos de “¡ole, ole!” bajaron con fuerza desde las tribunas del estadio, en lo que ya era definitivamente un baile. Desesperada, Francia quemó sus últimos cartuchos buscando con remates de media distancia, pero la solidez defensiva de la “Roja” se mantuvo inquebrantable hasta el pitazo final. España desnudó a la fiera que asustaba a todos y ya se instaló en la gran final de Nueva York, donde espera por el ganador del clásico entre Argentina e Inglaterra.







