En Puesto Nuevo ya no hay caravanas: la grieta que partió al pueblo también se llevó los festejos del Mundial

Está a apenas cuatro kilómetros de La Cocha y muy cerca de San José. Allí, la clasificación de Argentina ya no termina con bocinazos ni caravanas por las calles del pueblo. El antiguo camino que unía a los vecinos fue devorado por una grieta de tres kilómetros y, para celebrar un triunfo de la Selección, ahora deben salir hasta la ruta 38.

TRES KILÓMETROS DE PROFUNDIDAD. Así es la grieta que divide a Puesto Nuevo.
TRES KILÓMETROS DE PROFUNDIDAD. Así es la grieta que divide a Puesto Nuevo. Matías Quintana/LA GACETA.
Hace 3 Hs

Resumen para apurados

  • Una grieta de tres kilómetros dividió al pueblo de Puesto Nuevo, Tucumán, impidiendo que los vecinos festejen los triunfos del Mundial en sus calles debido al peligro de derrumbe.
  • La erosión, acelerada por una fuerte creciente en marzo, destruyó el antiguo camino vecinal y causó el abandono de viviendas cercanas que están al borde del colapso.
  • El avance de la grieta amenaza con hacer desaparecer a la comunidad, mientras los habitantes deben trasladarse a la ruta 38 para mantener vivos sus festejos y reclamos.
Resumen generado con IA

Cada vez que Argentina gana, en casi todos los pueblos del país se repite la misma escena: banderas por las ventanillas, motos tocando bocina y vecinos que salen a las calles para abrazarse con desconocidos. En Puesto Nuevo ya no ocurre. Este pequeño paraje ubicado a cuatro kilómetros de La Cocha y a pocos metros de San José también se ilusiona con la Selección de Lionel Messi, pero los festejos dejaron de recorrer las calles del pueblo. La razón no tiene que ver con la falta de entusiasmo, sino con una enorme grieta que terminó por partir a la comunidad en dos.

El viejo camino que durante décadas atravesó Puesto Nuevo y comunicó La Cocha con Graneros desapareció bajo el avance de la erosión. En su lugar quedó una abertura de aproximadamente tres kilómetros de longitud que, en algunos sectores, supera los cinco metros de profundidad. Allí donde antes pasaban autos, motos, bicicletas, hoy solo hay tierra desmoronada.

“Si queremos festejar tenemos que salir hasta la ruta 38”, cuentan los vecinos. Es el único lugar donde todavía pueden encontrarse para tocar bocina, flamear una bandera o celebrar un gol de Argentina sin quedar frente a un camino cortado.

La grieta modificó mucho más que la circulación. También alteró la vida cotidiana de todo el pueblo. Varias familias abandonaron sus viviendas después de que el terreno comenzara a ceder y todavía permanecen casas vacías al borde del barranco, algunas parcialmente devoradas por la erosión.

El episodio más dramático ocurrió en marzo de este año. Una fuerte creciente provocó el desborde del agua desde distintas fincas cercanas y aceleró el avance de la grieta. Desde entonces, el temor aparece cada vez que llueve.

Aun así, el Mundial sigue encontrando un lugar en cada hogar. Los televisores se encienden, las familias se reúnen y durante noventa minutos el fútbol consigue algo que parece imposible: hacer olvidar, aunque sea por un rato, el enorme surco que divide al pueblo.

Después del pitazo final, sin embargo, la realidad vuelve a imponerse. En Puesto Nuevo ya no existen las caravanas por las calles. Para encontrar ese ritual tan argentino hay que manejar unos kilómetros más, hasta la ruta 38, porque el camino donde antes se celebraban los triunfos de la Selección hoy forma parte de una grieta que amenaza con borrar al pueblo.


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