RELATOS
TRES MANERAS DE DECIR ADIÓS
CLARA OBLIGADO
(Páginas de espuma- Madrid)
Clara Obligado nos ofrece, mediante una prosa exquisita que involucra su cuerpo y mente, la búsqueda de un espacio para comprender/se. La protagonista, mediante tres cuentos que podrían constituir una novela, se plantea como tema, la escritura: “… escribo porque no sé hacer otra cosa con gracia. […] Porque no tengo otra manera de entender el mundo”.
Una mujer escritora, una hija y una nieta; tres generaciones que constituyen una metáfora de lo humano entendiendo que somos viajeros en el tiempo, siempre estamos partiendo de diferentes modos.
Voces multifacéticas, lugarizadas en una frontera entre la realidad y la ficción: ¿dónde comienza una y dónde se mezcla con la otra? Es una estructura en las que una historia se enrosca en otra como un “bucle”, y solo la escritora maneja sus bordes, por lo que el lector debe estar atento.
Los tres relatos se unen por la protagonista. Es el hilo mediante el que teje hechos enlazados con lo propio y con su familia, “una trenza”, (tal el formato de tapa). Conocemos su nombre en la segunda parte, y en la tercera, será un fantasma o “una cabeza voladora” sobre las acciones de la jovencita, Adina, quien se revela y marcha lejos, y Fernanda, su madre, planteando vínculos conflictivos entre las tres.
En los bordes con lo fantástico, se inicia “Héroe”, primer relato, atravesado por el dolor; el marido desaparecido en la guerra del Golfo; un cuerpo sin sepultura es más tremendo aún. Ella se establece en un pueblo a duelar esta pérdida, allí habitan fantasmas. El rumor de Rulfo; los muertos que no se marchan, “los muertos que no están tan solos”. Apela a intertextos de Odiseo y Telemáco que se subvierten en la realidad de su duelo pues son heroínas rotas que plantean una salvación posible.
Las disrupciones temporales son permanentes; fantasmagorías e historias alternadas, unas dentro de otras, mientras Ema investiga en los archivos de la biblioteca del pueblo para reescribir lo sucedido en ese espacio rural, considerando que la literatura es un modo posible de albergar el dolor para descubrir/se en sus zonas secretas.
Una trilogía de adioses, que en la última parte, “Idioceno” rompe el esquema y nos acerca al Futurismo; una parodia del mundo actual, megalópolis sin Estado presente, dominada por un imperio empresarial de idiotas; especie de delirio de Adina que limita con la distopía y el humor cruel.
Libro de viajes y adioses diferentes de tres generaciones de mujeres que buscan sanar su dolor a través de una prosa híbrida y cautivante.
© LA GACETA
LILIANA MASSARA.
Tres maneras de decir adiós*
Por Clara Obligado
Por la tarde el vientre de las nubes se tiñe de rojo, un humo negro baila, se amontona, se empuja, regurgita cenizas, los helicópteros lanzan agua y me encogen el corazón, tizna de estupor la mirada de los viejos, las pavesas desdibujan el horizonte, con angustia fijan la vista en el fuego, aprietan los puños en los bolsillos. Miran, pero no hacen nada. Poco a poco aclara y el monte vomita un color de trigo seco. Tardan los días en sofocar el incendio.
¿Cómo comienza el fuego ¿Cómo el amor, con una chispa? ¿Te convertiste en brasas tú también? ¿Eres cenizas?
[…]Soy la que ha traído a un niño hasta aquí, la que dejó el piso del centro para superar este duelo. ¿Qué otra cosa podría haber hecho si estaba rota?
PERFIL
Clara Obligado es licenciada en Literatura y ha dirigido talleres de Escritura Creativa. Exiliada política de la dictadura militar, desde 1976 vive en España. En 1996 recibió en premio Femenino Lumen por su novela La hija de Marx, en 2015 el premio de novela breve Juan March Cencillo por Petrarca para viajeros. Ha publicado las antologías Por favor sea breve 1 y 2 y los volúmenes de cuentos Las otras vidas y El libro de los viajes equivocados (Premio Setenil al mejor libro de cuentos 2012), entre otros. Su obra ha sido traducida a varios idiomas.








