Resumen para apurados
- San Martín de Tucumán venció 1-0 a Patronato en Paraná por la Primera Nacional, cortando una racha de seis partidos sin ganar y reingresando a la zona de Reducido.
- El triunfo llegó con un gol de Álvaro Veliez y atajadas clave de Nahuel Manganelli, lo que desató un desahogo con festejos en el vestuario visitante tras semanas de frustración.
- Esta victoria aporta un fuerte envión anímico y recupera la confianza del plantel para afrontar el resto del campeonato, aunque el cuerpo técnico insiste en seguir trabajando.
El primer grito no salió desde la cancha. Salió desde el vestuario visitante. A las 17.38, apenas unos minutos después del pitazo final, la puerta permanecía cerrada cuando desde adentro comenzó a sonar la inconfundible “Cumbia de los Trapos”. El volumen fue subiendo de a poco y los primeros “¡Dale Ciudadé, dale Ciudadé!” atravesaron el pasillo del estadio Presbítero Bartolomé Grella. La escena contrastaba con lo que ocurría a pocos metros. Mientras San Martín empezaba a descargar la tensión acumulada después de seis partidos sin victorias, los hinchas de Patronato silbaban a sus jugadores, los despedían con insultos y cantaban contra un plantel que continúa atravesando un delicado presente. Dos vestuarios. Dos estados de ánimo completamente diferentes.
Los futbolistas del “Santo” fueron ingresando de a tandas. Algunos todavía permanecían sobre el campo de juego abrazándose, otros caminaban en silencio rumbo al vestuario, con la tranquilidad de haber conseguido el objetivo que habían ido a buscar. No hubo euforia desmedida. Hubo alivio. El triunfo les permitió volver a meterse en la zona de Reducido y, sobre todo, dejar atrás varias semanas cargadas de frustración. Cuatro minutos después, a las 17.42, la lista de reproducción cambió. La cumbia dio paso a “Pibe Cantina”, otro clásico de los festejos futboleros, mientras los aplausos, los abrazos y las bromas empezaban a ganar protagonismo.
Uno de los primeros en sumarse fue Kevin López. El volante, que continúa recuperándose de una lesión ligamentaria y todavía no puede volver a jugar, había seguido el encuentro desde uno de los palcos del estadio. Durante el partido festejó con los puños apretados el gol de Álvaro Veliez y, apenas terminó el encuentro, bajó rápidamente para reunirse con sus compañeros. Saludó a uno por uno y permaneció varios minutos dentro del vestuario compartiendo un momento que también sintió como propio.
Mientras tanto, detrás de la puerta seguían escuchándose las canciones. En ese contexto, Alejandro Orfila dejó momentáneamente el festejo para cumplir con la conferencia de prensa. Desde el pasillo era imposible no percibir el clima que se vivía puertas adentro. La música continuaba sonando y cada tanto aparecía algún grito acompañado por aplausos. En medio de esa escena apareció Jorge Juárez, uno de los más distendidos del plantel. Abrió apenas la puerta, asomó la cabeza y lanzó un irónico “¡Está muy fresco!”, provocando las risas de sus compañeros antes de volver a cerrar para seguir compartiendo el momento.
No todos, sin embargo, podían relajarse por completo. Nicolás Ferreira permanecía junto al cuerpo médico mientras recibía las últimas curaciones por el corte que sufrió en la frente durante el primer tiempo. El defensor disputó gran parte del encuentro con un llamativo vendaje rojo sobre la cabeza y recién después del partido terminó de ser atendido.
Los primeros jugadores en salir para atender a la prensa fueron Víctor Salazar, Nahuel Manganelli y Álvaro Veliez, tres protagonistas de la victoria.
Salazar eligió un discurso prudente. “La categoría es muy difícil; todos los partidos son distintos. Vamos a disfrutar esta victoria, pero hay que seguir trabajando porque todavía falta mucho”, afirmó. Luego destacó el trabajo del cuerpo técnico. “Nos vienen dando muchas herramientas y detalles que necesitábamos. Eso nos ayuda a seguir creciendo”, explicó.
"Necesitábamos mucho este triunfo", dijo Manganelli
Manganelli, una de las figuras del encuentro gracias a dos atajadas determinantes, también remarcó el valor del resultado. “Necesitábamos mucho este triunfo. Lo más importante era arrancar esta parte del campeonato ganando”, señaló. El arquero también elogió el debut de Rodrigo Ayala. “Lo hizo muy bien, muy ordenado. Con el correr de los partidos nos vamos a entender todavía mejor”, sostuvo. Y sobre la atajada al cabezazo involuntario de Santiago Briñone, sonrió: “Esa fue la más difícil porque me sorprendió, pero por suerte pude responder”.
La palabra del goleador de la tarde
Veliez, autor del único gol del partido en su debut como titular, tampoco ocultó su satisfacción. “Sabíamos que en algún momento la racha se iba a cortar porque este grupo trabaja muy bien”, expresó. El delantero contó que apenas había podido hablar con su familia. “Solo hablé con mi pareja. Estoy muy comprometido con este desafío y muy contento por haber ayudado al equipo”, agregó.
Con el correr de los minutos, el vestuario comenzó a vaciarse lentamente. Los jugadores fueron subiendo al colectivo que los esperaba a pocos metros de la salida. Uno de los últimos en aparecer fue Juárez, que cargó el parlante sobre uno de sus hombros y caminó hasta el ómnibus con una amplia sonrisa mientras la música seguía acompañando el momento. Detrás lo hacían los integrantes de la delegación, conformada también por el jefe de prensa Sebastián Lorenzo Pisarello, el prosecretario Gerónimo García Mirkin y el vocal Nery Nieto. El ambiente era de satisfacción, aunque el mensaje que se repetía entre dirigentes, cuerpo técnico y futbolistas era el mismo: el triunfo era necesario para cortar la racha, recuperar confianza y empezar a mirar los próximos días con otro ánimo, pero sin perder de vista que todavía queda mucho camino por recorrer.
El desahogo ya había quedado atrás. Ahora empezaba otra etapa. En San Martín saben que una victoria no resuelve todo, pero también entienden que, después de seis fechas sin ganar, regresar a Tucumán con tres puntos era exactamente el envión que necesitaban.







