Ni la lluvia, ni el frío extremo, ni la noche alcanzaron para apagar la alegría de los hinchas. Apenas el árbitro marcó el final del partido, las calles del microcentro fueron invadidas por los tucumanos para reunirse en la plaza Independencia a festejar el pase de la Selección a 8vos de final en el Mundial 2026.
Las bajas temperaturas que dejó la bomba polar que ingresó esta semana a Tucumán no frenaron a aquellos que quisieron sumarse a una celebración colectiva. Debajo de las bufandas, camperas impermeables, guantes y gorros se asomaban las camisetas de Argentina, las caras pintadas de celeste y blanco y las banderas que comenzaron a multiplicarse a medida que más personas llegaban al principal paseo de la capital.
Había familias completas, grupos de adolescentes, niños que corrían con banderines en las manos, adultos mayores que miraban desde el mástil o debajo de un árbol y jóvenes que no dejaban de saltar. Las vuvuzelas sonaban sin descanso mientras desde distintos parlantes se escuchaban los clásicos temas mundialistas, como “Muchachos” y “La cumbia de los trapos”, que rápidamente encontraban fueron coreadas a todo pulmón.
Rondas y pogos
En distintos sectores de la plaza se armaron pequeñas rondas de hinchas que cantaban, saltaban y agitaban banderas. Con el paso de los minutos, esos grupos dispersos terminaron uniéndose en círculo enorme frente a la Casa de Gobierno, donde entonaron el Himno Nacional Argentino.
Entre los festejos también estaban los vendedores ambulantes, que aprovecharon la oportunidad para ofrecer paraguas celestes y blancos, banderas argentinas y pósters de Lionel Messi y de los jugadores de la “Scaloneta”. Tampoco faltaron los perros vestidos con chalecos albicelestes, que se robaron las miradas y risas de los más chicos.
En medio de los cantos y de la euforia, algunas bengalas comenzaron a iluminar la plaza mientras los festejos seguían. A pocos metros, efectivos de la Policía mantenían un operativo de seguridad que cercó el frente de la Casa de Gobierno y reforzó la vigilancia sobre la calle 25 de Mayo para prevenir incidentes mientras los hinchas celebraban.
“¡Fue increíble lo que sufrimos, no se terminaba más!”, exclamó Julio Buffo, de 16 años, mientras terminaba de saltar en una ronda junto a sus amigos. A su lado, Facundo Aráoz resumía el sentimiento del grupo. “Nos juntamos a ver el partido todos juntos, no podemos estar más contentos con el resultado. ¡Argentina te amo!”.
La lluvia tampoco alteró los planes de quienes decidieron sumarse sobre la marcha. “Estábamos cerca y cuando empezamos a escuchar a la gente que venía a la plaza decidimos sumarnos. Pensábamos que no iba a haber casi nadie por la lluvia, pero se ve que nada nos para”, dijo entre risas Mariana Álvarez.
A unos metros, Elisa observaba cómo sus hijos Benjamín y Valentín saltaban con una bandera sobre los hombros junto a su padre, Armando. “Los chicos nos pidieron por favor que los traigamos un rato cuando terminó el partido. Dudamos, pero nos insistieron tanto que al final nos abrigamos bien y vinimos así se sacaban las ganas”, contó.
La ilusión también trajo recuerdos del camino recorrido cuatro años atrás en Qatar. “La verdad es que no sé hasta qué instancia llegaremos, pero mientras estemos tenemos que disfrutar cada paso que demos. Es una sensación única vivir estos momentos con gente que comparte la misma emoción que uno. Se siente como estar otra vez en el 2022”, expresó Joaquín.
Como si todos fueran amigos, los presentes protagonizaron una fiesta improvisada que se extendió por casi una hora. Entre abrazos desconocidos y gritos de alegría, la fría noche de invierno quedó en un segundo plano, opacada por la ilusión mundialista para el próximo encuentro.








