Dictaron condena en España para un pacifista tucumano

El bloqueo antibélico. Pedían cuatro años de prisión para el capitán del buque insignia de "Greenpeace", pero le dieron sólo seis meses de cárcel. No está firme la sentencia.

EL FUTURO PROXIMO. Rizzotti afirmó que en cuanto pueda reiniciará sus campañas con Greenpeace.
EL FUTURO PROXIMO. Rizzotti afirmó que en cuanto pueda reiniciará sus campañas con Greenpeace.
18 Mayo 2005
"Haber logrado una disminución de la condena de tal magnitud es un triunfo", manifestó ayer el tucumano Daniel Rizzotti a LA GACETA, horas después de conocerse el fallo de la Justicia española por un incidente ocurrido en 2003. Un tribunal de Cádiz condenó a seis meses de prisión al pacifista tucumano, capitán del "Rainbow Warrior", el buque insignia de la organización ecologista Greenpeace. El Juzgado en lo Penal I consideró que Rizzotti cometió una desobediencia grave mientras participaba de una protesta contra la invasión estadounidense a Irak, hace dos años, en el puerto de Rota, en esa localidad ibérica. La fiscalía había pedido cuatro años de cárcel para el argentino y tres para otros cuatro militantes que participaron en el hecho. Estos últimos fueron absueltos.
En comunicación con nuestro diario desde Milán, Italia, donde recibió la noticia de su condena, Rizzotti agregó que es un injusticia que los jueces sólo hayan tenido en cuenta aspectos técnicos y no les hayan prestado atención a las motivaciones que tuvo Greenpeace durante la campaña antibélica. El 14 de marzo de 2003, Rizzotti estacionó el buque frente a una base militar e impidió la salida de un barco de la Armada estadounidense. Luego resistió, junto con otros compañeros, la toma por asalto del barco, por parte de efectivos españoles.
La condena todavía no está firme, ya que por ser menor a dos años es posible que no deba cumplirla de manera efectiva. "Quizás deba cumplirla, pagar una multa o realizar algún tipo de trabajo social; lo decidirá el juez", explicó con serenidad Rizzotti. "Siento que cuento con la absolución total del pueblo, porque con nuestra acción en el puerto español estábamos transmitiendo lo que sentía gran parte de la población mundial con respecto a la invasión a Irak", afirmó. "El apoyo que me brindaron fue algo impresionante. Un ejemplo fueron los más de 100.000 activistas que se autoinculparon en la causa", recordó y anticipó que se prepara desde ya para nuevas campañas de Greenpeace en el mundo.
"Se hizo justicia", afirmó por su parte Pablo Rizzotti, el padre de Daniel, que vive en la capital de Tucumán y asegura que mantiene contacto telefónico con su hijo. "En estos casos entran en juego dos cosas: la ley y la justicia", precisó a LA GACETA. "En algunos casos se enfrentan, porque hay cosas que, por distintas razones, la ley no puede resolver. Sin embargo, en el caso de mi hijo se hizo justicia, porque se aplicó la ley y no se hizo lugar al pedido desmedido del fiscal", explicó. "Estoy muy orgulloso de él, porque fue la voz y la expresión de gran parte de los hombres del mundo que se oponían a la guerra", señaló.

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