Experiencia Innovación Sostenible: lecciones para la vida cotidiana que brinda el alto rendimiento

Sandra Rossi, médica deportóloga, cerró la jornada hablando del valor del equipo.

CONCEPTO. “La gente suele ver la punta del iceberg y no sabe lo que hay abajo”, dijo, entre otras definiciones, Sandra Rossi.
CONCEPTO. “La gente suele ver la punta del iceberg y no sabe lo que hay abajo”, dijo, entre otras definiciones, Sandra Rossi. LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL
Hace 2 Hs

Sandra Rossi, médica especialista en medicina del deporte cerró Experiencia Innovación Sostenible (volumen II) con una reflexión sobre el valor de los equipos, la incomodidad, el foco y los hábitos que ayudan a las personas a desarrollar su mejor versión.

El último panel de la segunda edición de Experiencia Innovación Sostenible, el encuentro organizado por LA GACETA para debatir las nuevas tendencias hacia un futuro regenerativo, puso el foco en las personas. Bajo el título “Personas, cultura y transformación sostenible”, la médica especialista en medicina del deporte Sandra Rossi compartió aprendizajes surgidos de más de dos décadas de trabajo con deportistas de alto rendimiento y explicó cómo muchas de esas herramientas pueden aplicarse en la vida cotidiana. La charla recorrió temas como la neuroplasticidad, el foco, la alimentación, el descanso, la gestión del error y el valor de los equipos, hasta desembocar en una idea que resumió todo su mensaje: “Si vos no estabas, yo no podía”.

Antes de hablar de neurociencia y rendimiento, Rossi decidió contar su propia historia. “La gente suele ver la punta del iceberg y no sabe lo que hay abajo”, dijo. Recordó que comenzó su carrera en otra especialidad médica y que, aunque le iba bien, sentía que no estaba en el lugar correcto. “Me iba bien, pero no estaba siendo feliz, no estaba vibrando con lo que hacía”, contó. Esa sensación la llevó a tomar una decisión que muchos consideraron arriesgada: dedicarse a la medicina del deporte. “Hace 25 años me decían que estaba demente. Me decían que no iba a tener lugar y que era una mujer”, recordó.

Sus primeros pasos fueron en el único servicio de medicina del deporte en un hospital. Más tarde comenzó a interesarse por aquello que diferenciaba a los grandes deportistas. “Veía que no solo eran fantásticos físicamente, sino que había algo en sus cabezas que los diferenciaba”, explicó.

Ese camino la llevó a trabajar junto al científico tucumano José Barraza, investigador del Conicet. “En mi no existencia, él me vio. Dijo: ‘está bueno esto que hacés, vamos a trabajar juntos’”, recordó. Juntos desarrollaron el primer software para medir capacidades cognitivas en deportistas y sentaron las bases de lo que luego sería el primer laboratorio de neurociencia aplicada al deporte del país.

Uno de los conceptos centrales de la exposición fue la neuroplasticidad, la capacidad que tiene el cerebro para modificarse a sí mismo. Para explicarlo, Rossi propuso ver un video de Gonzalo Montiel. “Probablemente antes de su éxito estuvo en un potrero, en una cancha poceada, sin luz”, describió. Según explicó, esas condiciones difíciles son las que obligan al cerebro a adaptarse y fortalecerse. “A veces le tenemos bastante miedo a las situaciones incómodas. Sin embargo, lo incómodo es como si fuera combustible para nuestro cerebro”, afirmó. Y agregó: “Siempre y cuando estemos dispuestos a bancarnos la incomodidad del aprendizaje, de lo no conocido, de lo nuevo, se produce la modificación en nuestro cerebro”.

Lejos de las recetas mágicas, Rossi aseguró que gran parte del alto rendimiento se construye sobre hábitos simples. Uno de ellos es la alimentación. “Cuando tengan decisiones fuertes, cuando estén estresados o pasando situaciones complejas, elijan mejor qué comer”, recomendó. “Comidas reales. Esa comida real va a ser un gran combustible”.

El foco

Otro aspecto clave es el foco. Al describir la rutina de los futbolistas profesionales, destacó que pasan varias horas sin celulares ni interrupciones. “No tenemos recuerdo de lo que es vivir sin estar interrumpidos”, señaló. Para Rossi, el problema es que las personas se están entrenando para distraerse. “Nos estamos entrenando a que nuestra atención salte, salte y salte. Entonces nuestro cerebro se está acostumbrando a sostener la atención muy poquito tiempo”, explicó.

El sueño fue otro de los pilares de su exposición. “Durante el sueño pasan cosas increíbles”, aseguró. Allí se reparan tejidos, se consolidan memorias y se fijan nuevos aprendizajes. “Cuando tengan que tomar una decisión o estén preocupados, no le saquen horas al sueño”, aconsejó.

Hacia el final, Rossi compartió una imagen que sintetizó toda la conferencia: un video de un gol de Julián Álvarez. “El goleador hace el gol y lo primero que hace es darse vuelta para buscar a quien lo asistió”, señaló. Detrás de esa reacción espontánea, dijo, hay una enseñanza profunda. “Cuando uno entiende un equipo como algo más grande que uno, es una gran forma de calmar los egos”.

Luego invitó al auditorio a pensar en todas las personas que hicieron posible que cada uno estuviera allí. “Uno se da cuenta de que solo puede un poco. Que es entre todos. Ahí está la magia del equipo”, sostuvo.

Antes de despedirse, dejó un mensaje que terminó llevándose el aplauso más largo de la jornada. “Entender que el camino es incómodo, aceptar que el camino es incómodo, y que siempre es mucho mejor con otro”.

Comentarios