Mientras las respuestas llegan cada vez más rápido, hay algo que parece estar costando cada vez más: esperar. Esperar para aprender, para mejorar, para alcanzar un objetivo o simplemente para tolerar que no todo ocurra de inmediato.
Sandra Rossi, médica deportóloga aplicada a neurociencias, lleva 25 años observando justamente a personas que hicieron de la espera una herramienta. Deportistas que entrenaron durante décadas para competir durante minutos. Atletas capaces de repetir una misma acción miles de veces antes de obtener un resultado.
Después de estudiar durante años cómo funciona el cerebro de quienes llegan a la élite, llegó a una conclusión que excede al deporte: uno de los mayores desafíos de esta época es volver a aprender a atravesar los procesos.
Con esa preocupación llegará a Tucumán el próximo jueves para participar de la Experiencia Innovación Sostenible, un encuentro organizado por LA GACETA que reunirá a referentes del sector público, privado, académico y social para debatir sobre los desafíos de un futuro regenerativo. Rossi será la encargada del cierre con la charla “Personas, Cultura y Transformación para un Futuro Regenerativo”, una propuesta que buscará trasladar aprendizajes del deporte de élite a otros ámbitos de la vida.
Laboratorio tucumano
Mucho antes de convertirse en una referente de la neurociencia aplicada al deporte, Rossi estaba obsesionada con una pregunta: qué tenían de diferente aquellos deportistas capaces de rendir bajo presión. “La neurociencia a medida que yo iba leyendo, las primeras cosas que aparecían me empezaron a llamar mucho la atención y me apasioné”.
Esa búsqueda la llevó a recorrer distintos laboratorios hasta encontrar una respuesta inesperada en Tucumán. “Empecé a tocar puertas de muchos laboratorios y quien me abrió la puerta fue un laboratorio en Tucumán, el ILAV, Instituto de Investigación en Luz, Ambiente y Visión”.
El proyecto comenzó junto al investigador José Barraza y un equipo de científicos del organismo de doble dependencia Conicet-UNT. En ese momento Rossi trabajaba en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) y tenía acceso a atletas que representaban al país en competencias internacionales. “Él tenía un conocimiento enorme de cómo medir cosas y yo tenía una población de deportistas élite”, recuerda.
La colaboración permitió desarrollar el primer software destinado a medir habilidades cognitivas vinculadas al rendimiento deportivo. Fue utilizada con integrantes de las selecciones argentinas, atletas olímpicos y posteriormente futbolistas de River, donde actualmente dirige el área de neurociencia. “Nos llevó muchos años justamente porque contábamos solamente con nuestra voluntad”, resume.
Medir lo invisible
A partir de ese trabajo comenzaron a evaluar capacidades que históricamente eran difíciles de cuantificar. “Son capacidades cognitivas que tienen que ver con la velocidad de la respuesta, cuánto tiempo tarda un deportista entre que ve y ejecuta, qué capacidad tiene el cerebro de frenar, de decir ‘no es por ahí’ cuando está por hacer algo y hay una mejor opción, cómo ve en lo periférico y cómo mantiene su atención en las cosas importantes”.
Los resultados no sólo servían para describir habilidades, sino también para entrenarlas. “Así como uno corrige la técnica de carrera, nosotros también podemos modificar y potenciar habilidades cognitivas. La habilidad física va junto con la habilidad mental”.
Sin embargo, después de años observando datos y evaluaciones, Rossi llegó a una conclusión que excede cualquier medición. “El alto rendimiento se caracteriza por trabajar en milímetros. Siempre querer más”.
El valor de los procesos
Entre los cientos de deportistas que pasaron por esas evaluaciones aparece el nombre de Julián Álvarez. Dentro de las mediciones cognitivas que realizaban, el laboratorio elaboraba rankings internos que comparaban el desempeño cognitivo de los deportistas. “Los casos como Julián Álvarez, siendo él el primero en el ranking de los que querían superarse a sí mismo, pasan a un plus superlativo”, cuenta. Y agrega: “Cuando hablábamos por teléfono, porque ya no trabajamos más juntos, me seguía preguntando si estaba primero en el ranking. Era su preocupación”.
Para Rossi, esa anécdota ayuda a comprender algo que suele pasar desapercibido cuando se observa el éxito desde afuera. “Vos a Julián lo ves súper joven y exitoso y parece que fue magia. Él empezó a jugar a los cuatro años. Tiene más de 20 años de experiencia. Es el resultado de un largo proceso”.
La reflexión conecta con una preocupación que atraviesa buena parte de su trabajo actual. “Estamos siendo entrenados para tener cada vez menos atención en las cosas porque los reels duran cada vez menos, para encontrar a un clic la respuesta”, advierte. Según explica, el cerebro termina adaptándose a aquello que repite con mayor frecuencia. “Si durante muchas horas al día tu atención está saltando de un estímulo al otro, si todo el tiempo vos a un clic tenés una respuesta, lo que estás haciendo es entrenar tu cerebro para esa función. No para mantener mucho la atención, para soportar una frustración o para bancar la incertidumbre”.
Para Rossi, una de las claves del alto rendimiento pasa por aprender a convivir con la incomodidad. “Lo primero es amigarse con la incomodidad, es la mejor brújula. La máxima certeza de que si vos vas tolerando esa incomodidad sin poner mucha resistencia estás modificando tu cerebro y tus habilidades”
Sin explicación
Entre todas las experiencias que acumuló en el deporte profesional hay una que sigue recordando con emoción. Ocurrió durante la pandemia, cuando River debió disputar un partido de Copa Libertadores sin arqueros disponibles debido a los contagios de covid-19. “Había quedado un equipo sin arquero y no llegábamos a 11 jugadores”.
Lo que más la marcó no fue el resultado, sino la reacción del grupo. “Marcelo Gallardo nos reunió y nos dijo con una calma: ‘Este es el equipo que tenemos y vamos a armar la mejor propuesta. Alguien tiene que atajar’”. El voluntario fue Enzo Pérez, lesionado y fuera de su posición habitual. “Esa generosidad de hacer por el equipo lo que el equipo necesitaba y la calma también de un líder para seguir transmitiendo confianza y serenidad para mí superó todo lo que tenga que ver con las mediciones”. Y concluye: “El equipo que trasciende, que hace historia, no tiene tanto que ver con las métricas, sino con lo que sucede entre ellos, con la conexión que hay entre las personas, con la generosidad con la que recorren el camino”.
El jueves traerá esa reflexión a nuestra provincia. Después de una vida dedicada a medir tiempos de reacción, atención y toma de decisiones, la especialista que pasó décadas buscando respuestas en el cerebro de los deportistas cree que la clave sigue estando en otro lugar: en la capacidad de sostener el esfuerzo, atravesar la incomodidad y construir con otros. “Sigo pensando que la clave está en nosotros”.
Datos del evento: una convocatoria a toda la sociedad
En la experiencia “Innovación Sostenible: nuevas tendencias hacia un futuro regenerativo” -organizada por LA GACETA- referentes del sector público, privado, académico y social debatirán los desafíos y oportunidades que atraviesan la transformación económica, tecnológica, humana y ambiental de nuestro tiempo. Se hará desde las 16 del próximo jueves, en el hotel Hilton Garden Inn (Miguel Lillo 365). Socios del Club LA GACETA tienen un descuento de un 40% en las entradas. Conseguilas en el link al que te lleva este código QR.














