Resumen para apurados
- Referentes de Puna Bio, Argenti Group y Naranja X expusieron hoy en Tucumán sobre modelos de desarrollo sostenible para impulsar economías con impacto positivo y regenerativo.
- Los panelistas explicaron cómo la biotecnología aplicada al agro, la gestión empresarial consciente y la inclusión financiera tecnológica son claves para generar valor económico.
- Coincidieron en que el futuro de las empresas depende de la preservación de ecosistemas, la escucha activa y la claridad del propósito social para no perder el rumbo.
La necesidad de impulsar modelos de desarrollo con impacto positivo atravesó el panel “Economías del Futuro: Valor, Impacto y Regeneración”, uno de los espacios centrales de la segunda edición de Experiencia Innovación Sostenible, un encuentro organizado por LA GACETA para debatir las nuevas tendencias hacia un futuro regenerativo.
Moderado por el periodista especializado en economía Marcelo Aguaysol, el conversatorio reunió a María Eugenia Farías, fundadora de Puna Bio; Sofía Ferrari, gerenta de Sustentabilidad, Mejora Continua y Relaciones Institucionales de Argenti Group; y Álvaro Bronstein Román, Social Innovation Strategist de Naranja X, quienes coincidieron en que los desafíos actuales exigen modelos de desarrollo capaces de generar valor económico sin perder de vista a las personas ni al ambiente.
De la Puna al mundo
La primera en exponer fue Farías, quien repasó el recorrido que llevó una investigación científica desarrollada en la Puna a convertirse en una empresa biotecnológica con presencia internacional. “Yo soy científica, soy bióloga, y durante más de 25 años estudié la Puna, Argentina, Chile, Bolivia, esos ambientes extremos de volcanes y salares, buscando lo diminuto, lo invisible que es la microbiología”, relató.
Según explicó, el origen de la empresa estuvo en una observación realizada durante años de trabajo de campo. “Vimos que las plantas crecen en los salares al límite de lo posible. Como somos microbiólogos, vimos las bacterias y encontramos unas bacterias que ayudan a crecer esas plantas en los salares”, contó.
Ese descubrimiento derivó en una pregunta que terminó dando forma a Puna Bio. “Si las bacterias ayudan a crecer las plantas en los salares, ¿qué pasaría si llevamos esas bacterias a los cultivos extensivos y llevamos esta idea a poner en práctica uno de los problemas más grandes que tiene la humanidad, que es la producción de alimentos en un contexto de cambio climático?”, planteó.
La investigadora destacó que la empresa recibió inversiones internacionales, entre ellas de Corteva y de la Fundación Gates. “Recibimos nuestra primera inversión en Silicon Valley. Esa inversión la trajimos completamente a Tucumán. Hoy tenemos tres productos en góndola y una empresa con más de 70 empleados que hacen ciencia e innovación aquí en Tucumán”, afirmó.
Al referirse al desafío de innovar, Farías sostuvo que las ideas por sí solas no alcanzan. “Estamos llenos de ideas, hay un montón de muy buenas ideas, y llevar una idea a algo que está en góndola, a un producto, hay una distancia muy larga”, señaló. En ese camino, destacó la importancia del equipo, el foco y la valentía. “No hay ninguna idea que se pueda llevar adelante sin valentía. Hay que mojarse hasta el cuello y meterse con todo con esa idea”.
La sustentabilidad como decisión
Desde el sector empresario, Ferrari, planteó que la sustentabilidad debe asumirse como una decisión estratégica. “Es posible profesionalizar la sustentabilidad y tomársela en serio”, afirmó. La gerenta explicó que la compañía busca incorporar criterios ambientales y sociales en cada una de sus decisiones. “Todo lo que hacemos tiene un impacto y hay que ser conscientes de eso, pensarlo, abordarlo y planificarlo. No podemos seguir haciendo las cosas sin saber que hay personas y que hay todo un ambiente que hoy está pidiendo a gritos cuidados”, expresó.
La ejecutiva también puso el foco en el trabajo conjunto como condición para alcanzar transformaciones duraderas. “Solos no podemos hacer un Tucumán más sostenible”, remarcó. Y agregó: “Lo primero es ser generosos y que estas ideas, que a veces son personales, se puedan transformar en proyectos colectivos”.
Como ejemplo mencionó una iniciativa desarrollada junto a la Fundación León, empresas y la Municipalidad de Banda del Río Salí destinada a adultos mayores. “Hay más de 90 personas con todas sus familias. Una de las señoras se acercó con los ojos llenos de lágrimas diciendo: ‘me cambiaron la vida’”, recordó.
Innovar con propósito
Por su parte, Bronstein Román de Naranja X, sostuvo que toda innovación necesita estar guiada por un propósito. “Lo importante es entender culturalmente qué es lo que moviliza a una empresa y al grupo humano que la compone”, señaló.
Al repasar la historia de la compañía, recordó que la inclusión financiera sigue siendo el eje que guía su crecimiento. “Siempre hubo en Naranja X un espíritu de inclusión financiera y de acceso”, afirmó. Actualmente, la empresa cuenta con más de nueve millones de clientes y más de 180.000 comercios en todo el país. “La inclusión financiera no significa abrir una cuenta. Dar acceso significa que yo confío en vos y estoy dispuesto a prestarte dinero”, explicó. Según indicó, el uso de nuevas tecnologías permitió ampliar el acceso al crédito a personas que históricamente quedaban fuera del sistema financiero.
Hacia el cierre del panel, los tres expositores coincidieron en la necesidad de cuidar los recursos humanos y naturales, escuchar nuevas ideas y mantener claridad sobre el propósito de cada proyecto. “Si dentro de 15 años no hay profesionales o destruimos nuestros ecosistemas, eso no se puede recuperar”, advirtió Farías. Ferrari llamó a fortalecer “la capacidad de la escucha activa” porque “las grandes ideas vienen de los espacios menos pensados”. Bronstein, por su parte, resumió uno de los mensajes centrales del encuentro: “No perder de vista el para qué. Si no tenemos claro el para qué hacemos lo que hacemos, corremos el riesgo de perder el norte”.









