Otro Borges, y de los mejores

El maestro, y sus alrededores, según Kohan.

BORGES. Es como una madeja que nunca termina de desovillarse.
BORGES. Es como una madeja que nunca termina de desovillarse.
Hace 6 Hs

ENSAYO

LO QUE ENTIENDO POR BORGES

MARTÍN KOHAN

(Godot – Buenos Aires)

Cuenta la leyenda que Gombrowicz, desde la cubierta del barco que lo devolvería a Europa, gritó: hay que matar a Borges. Su aspiración, visiblemente, no sucedió. Es más: cada año se publican libros que lo abordan desde todos los géneros posibles. Y, en contra de Gombrowicz, eso seguirá sucediendo, más aún en el año del cuarenta aniversario de su muerte. En ese tren va el reciente Lo que entiendo por Borges, de Martín Kohan, de Ediciones Godot, edición de un concepto estético bellísimo.

La mayoría de los ensayos y artículos que lo componen fueron publicados entre 2009 y 2025, la mayoría de ellos en la década que corre, en medios tan disímiles como revistas literarias (Biblioteca Nacional, Variaciones Borges), publicaciones universitarias, diarios y blogs nacionales, e incluso algunos del exterior.

Sólo tres de los textos no fueron publicados anteriormente: “Crédulo amor” (que retoma el cuento “El simulacro”, atravesando tanto el peronismo como a Baudrillard), “La forma de la espada” (aquellos condenatorios almuerzos con Videla y Pinochet, el fantasma de Lugones) y “La plaza de Once” (cosmopolita, el autor porteño frente al autor internacional).

Lo que se entiende por Borges, dice Kohan, no es sólo la obra borgeana, sino las múltiples lecturas acerca de la obra borgeana: “no ya lo que Borges dio a leer, o no solo lo que dio a leer, sino también, y sobre todo, lo que dio a escribir”, “para que se pudiese seguir escribiendo en Argentina después de Borges”.

“Hombre de la esquina rosada” y “El Aleph”, el Martín Fierro y el Facundo, Emma Zunz y Homero Manzi, Estela Canto, la cultura argentina y la cultura universal: los textos van entrelazándose entre sí en sus múltiples análisis e interpretaciones. Pero también Kohan tienen la capacidad de arrastrar aquellos clásicos borgeanos hasta el hoy y reflejarlos en situaciones contemporáneas: lo apolítico y las contradicciones de lo apolítico, el antiperonismo (que “adopta mecanismos de las pasiones del peronismo, solo que puestos a funcionar en reversa”); la visión de “algunos jóvenes aparentemente desinformados” respecto de las organizaciones políticas de los 70; la administración social de la violencia (en relación con “El sur”, “El fin” y “La fiesta del monstruo”, comparados con “El matadero” y “El niño proletario”), incluso colocando como epígrafe una frase de Donald Trump.

Borges, sabemos, es todo. Borges no se acaba nunca. Borges es una madeja que nunca termina de desovillarse. En la sagaz y sutil pluma de Martín Kohan, lo sigue siendo, y en una de sus mejores formas.

© LA GACETA

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios